Rosa Miriam Elizalde Foto © tiempoar.com.ar

Vicepresidenta de la UPEC acusa a medios de prensa y redes sociales de “manipular descaradamente” la realidad de Venezuela

Este artículo es de hace 3 años

En un país donde la totalidad de los medios de comunicación son propiedad exclusiva del Estado y ejercer el periodismo de forma independiente es un acto ilícito, la vicepresidenta de la Unión de Periodistas de Cuba, Rosa Miriam Elizalde, critica a sus anchas el “control totalitario de la información” por parte de las agencias y medios internacionales en relación a Venezuela.

Durante una entrevista con Arleen Rodríguez, periodista oficialista y presentadora del programa televisivo Mesa Redonda, la directiva afirmó además que mantiene “diálogos permanentes” con Fidel Castro, por lo que para analizar “determinadas realidades” siempre se pregunta “qué habría hecho Fidel en estas circunstancias”.

Algo muy loco ¿no? Pues Elizalde no se detiene ahí. La también columnista de Cubadebate habla de una “Guerra de IV Generación”, cuyos elementos se han aplicado en Venezuela junto a una “guerra económica brutal y, también, una guerra comunicacional, simbólica, cibernética”. 

¿En qué consiste este término?

Según Elizalde, han aplicado en la nación bolivariana “laboratorios tecno-científicos especializados en el control de la mente humana, de sus emociones. Hoy se pueden modelar escenarios sociales y políticos para inducir comportamientos y parametrizar a comunidades enteras, con el favor de las redes que llegan a todos lados y sin las cuales ya no puede vivirse en sociedad. En Venezuela la han utilizado para inducir a la violencia”, explicó.

Aquí juega un papel importante, según la periodista, lo que ella llama “control totalitario de la información”: “Nunca ha sido más totalitario el control de la información que en estos momentos cuando, paradójicamente, hay tantos canales de información (…) Es impresionante”, dijo. 

No, la funcionaria de la UPEC no se refiere a Cuba. No se refiere al hecho de que actualmente un ridículo porcentaje de la población cubana puede acceder a Internet y consumir o interactuar con toda la información que desee desde la comodidad de su propio hogar. Tampoco se refiere a que tanto los diarios (impresos y digitales), la radio y la televisión son todos canales/herramientas homogéneas de propaganda política en beneficio del gobierno.

Elizalde prefiere hablar de Venezuela, y de cómo las “malísimas” agencias de comunicación “distorsionan” la realidad de lo que está pasando allí.

“Un momento histórico de ese proceso (la “Revolución bolivariana”) fue la elección Constituyente del 30 de julio. Quien seguía exclusivamente por los medios tradicionales lo que allí estaba ocurriendo, en un momento definitivo de la vida política nacional, no se enteraba de nada”, sostiene la directiva, que no tarda en citar nombres y apellidos. 

Según hace notar Elizalde, “El País, de España, el medio más leído en lengua hispana, no publicó ni una sola foto de los más de ocho millones de venezolanos que fueron a votar, por ejemplo”. 

“La inmensa mayoría de los lectores de El País jamás se enteraron de que fueron manipulados descaradamente”, acotó.

Es la elevada penetración de Internet de alta velocidad en Venezuela lo que facilita la “Guerra de IV Generación” y, en tal sentido, “Chávez fue pionero en entender la importancia de organizar al movimiento bolivariano en las redes sociales para la defensa del poder político”, explica la periodista.

Cuba también incursionó en el tema pese a su limitadísimo acceso a las redes. No fueron pocos los estudiantes de comunicación, periodismo u otras carreras afines, adoctrinados desde la militancia comunista en las universidades (UJC) para conformar las filas de los “cibermambises”, usuarios dedicados a defender “los principios de la Revolución” en los diferentes espacios de la red.

Elizalde admite que no hay un hecho en las redes sociales sin varias versiones de la realidad, sin un real debate político. Y en eso estamos de acuerdo con ella. 

Sin embargo, arremete contra plataformas como Facebook y Twitter acusándolas de tomar parte en la cobertura de las protestas en Venezuela para “inducir al terror y achacarlo al chavismo”.

Estas redes sociales, analiza, “bloquean constantemente imágenes de desnudos, incluso aquellos de una pintura del siglo XIX, pero en ambas plataformas puedes ver cómo queman personas vivas en las llamadas protestas pacíficas de la oposición venezolana, que de pacíficas no tienen nada”. 

“Se justificó el exhibicionismo de la violencia para inducir al terror y achacarlo al chavismo. Como no hace falta demostrar nada y se apela constantemente a las emociones de la gente, el cálculo fue justificar así el aislamiento diplomático y político, y todas las demás tácticas de la guerra. Fueron laboratorios con cañones que apuntaron fundamentalmente a niños y adolescentes”, sentenció.

Este artículo es de hace 3 años

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