Ángel Eduardo Díaz Alfonseca Foto © Cortesía de la familia

El cubano Ángel Eduardo podría ser deportado y su familia pide ayuda para los gastos de la abogada

Este artículo es de hace 3 años

El cubano Ángel Eduardo Díaz Alfonseca, detenido en un centro de inmigrantes en Texas desde hace varios meses, tendrá la audiencia definitiva el próximo 10 de octubre.

Un juez de migración de los EE.UU. determinará sí puede quedar libre y reunirse con su esposa e hijos, o si deberá enfrentarse a una orden de deportación a Cuba.

La familia, que no tiene el dinero suficiente para pagar los gastos de la abogada a cargo del caso, abrió un fondo de recaudación en Gofundme, pero hasta ahora sólo ha logrado 240 doláres, de los 1100 necesarios.

“Si nos los pago, en breve corremos el riesgo de que la abogada que hemos contratado no avance con las investigaciones del caso”, comenta Irina Ricardo, esposa de Ángel Eduardo.

“Agradezco a todos los que han cooperado hasta ahora, una pequeña cantidad, 5, 10 o 15 dólares es una gran ayuda para nosotros en estos momentos”, explica.

Los honorarios de la abogada ascienden los 1000 dólares, una suma relativamente baja para estos casos, pero es una cantidad con la que no cuentan, pues Irina y sus dos hijos se sustentan de las ayudas que reciben de varias organizaciones.

Ángel Eduardo e Irina, junto a su hijo Alí Ernesto y la bebé Lía Anet, salieron de Ecuador en una larga travesía por Centroamérica. En México estuvieron en el Centro de Dentenciones de Tapachula dónde demoraron en procesarlos, y cuando llegaron la frontera con EE. UU. por Laredo, se anunciaba la eliminación de la política de “Pies Secos, Pies Mojados” que permitía a los cubanos regularizar su estatus migratorio una vez que llegaran a territorio estadounidense.

En Nuevo Laredo estuvieron varios meses viviendo de la caridad y de ayuda de la Iglesia.

A finales de enero se hicieron famosos por los reportajes que diferentes medios de Miami publicaron sobre su historia. En los últimos días de mayo se entregaron a las autoridades en la frontera de EE.UU. Ángel Eduardo quedó retenido, mientras que Irina y sus hijos recibieron un parole humanitario.

En pocos días la familia deberá transferir a la abogada del bufete que los representa en Brownsville, la cantidad requerida para la defensa del caso.

Irina, desesperada y triste, confía en tener el dinero. “Falta poco lo sé, pero confío en la caridad y el buen corazón de la gente, estoy segura de que Dios nos ayudará”.

Si usted desea realizar una donación puede hacerlo a través de este link.

 

Este artículo es de hace 3 años

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