Guillermo Rigondeaux Foto © Twitter

Guillermo Rigondeaux imita a Ray “Sugar” Robinson

Este artículo es de hace 3 años

"Todo en esta vida es riesgo, incluso vivir", dijo el escritor húngaro Imre Kertész, Premio Nobel de Literatura en el 2002. Tal criterio lo puso en práctica décadas antes uno de los mejores boxeadores de la historia, el enorme Walker Smith.

Sí, Walker Smith, quien no fue otro que Ray “Sugar” Robinson. El mismo Smith que perdió un par de peleas cuando era amateur, mientras que “Sugar”, como lo llamó su coach George Gainsford en 1937, porque “tenía un ritmo suave y certero como la azúcar”, sí sumó 80 victorias sin fracaso antes de pasar al profesionalismo el 4 de octubre de 1940. Puro mito su imbatibilidad antes de los 20 años.  

Robinson, quien venció a 10 boxeadores que hoy están en el Salón de la Fama, peleó en seis ocasiones ante el legendario Jake LaMotta, con cinco éxitos y apenas una frustración, su primera en el panorama rentado. En todos esos combates, el nacido en Georgia le regaló libras a “Toro Salvaje”, que en dos ocasiones contó con alrededor de ocho kilogramos a su favor.

Ray era un pugilista que tomaba riesgos para brillar y demostrar un potencial que deslumbró al mismísimo Muhammad Ali. Clay, en no pocas oportunidades, reconoció al auténtico “Sugar” como el mejor de todos los tiempos. Y fue precisamente esa característica de intentar minimizar los peligros la que lo llevó a sufrir su único revés por TKO.

En una época en la que no existían tantas divisiones intermedias como en la actualidad, esas que permitieron que Julio César Chávez, Floyd Mayweather, Tommie Hearns, entre otros, dominaran en varios pesos, Robinson, el gran rey entre los medianos durante la primera mitad del siglo XX, quiso convertirse en el primer tricampeón mundial de la historia.

Ante el mayúsculo objetivo, el 25 de junio de 1952 el excelso fajador de las 160 libras retó a Joey Maxim, monarca de las 175. Para colmo, en la báscula Robinson paró la aguja en 157 para hacer mayor el atrevimiento en una pugna que se organizó en el Yankee Stadium con un calor asfixiante, tanto que en el asalto 10, los organizadores se vieron obligados a cambiar al árbitro.

Al llegar al round 13, Ray se desplomó por el calor aunque delante en las tarjetas, pero sin haber causado daño en su rival, quien sí mantenía su consistencia y resistía cada golpe del a la postre perdedor. Los especialistas de la época, si bien realzaron la valentía y los deseos de “Sugar” hicieron hincapié en la diferencia de peso y lo casi imposible que hubiese sido el poder mandar a la lona a Maxim, algo que lograba sin dificultad en su hábitat natural.

“Si quieres llegar a ser alguien, tienes que luchar a muerte por lograrlo, utilizando ese valor que seguramente tienes. No permitas que siga oculto”, escribió en sus memorias de vida el inmortal Mickey Mantle. Eso siempre lo supo Ray “Sugar” Robinson, quien nunca dudó a la hora de arriesgar en busca de la grandeza eterna. Años después, en pleno siglo XXI, el próximo 9 de diciembre, también en Nueva York, Guillermo Rigondeaux se vestirá de “Sugar” ante Vasyl Lomachenko. “El Chacal” regalará libras para reafirmar su infinita calidad. 

Este artículo es de hace 3 años

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