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Vecinos de la Embajada de EE.UU. en La Habana están preocupados con las nuevas medidas

Este artículo es de hace 2 años

La Habana, 29 sep (EFE).- Los cubanos recibieron hoy con decepción y perplejidad la decisión de EE.UU. de retirar más de la mitad de su personal diplomático en La Habana y congelar la emisión de visados, medida que el Gobierno de la isla tildó de "precipitada" y nociva para la relación bilateral.

"Esta decisión nos afecta totalmente. Nos quedamos sin trabajo, no sé qué vamos a hacer", afirmó a Efe Bárbara Blanco, que vive frente a la embajada de EE.UU. en La Habana y desde hace más de 20 años se gana la vida ayudando a los solicitantes de visa a rellenar los formularios y hacer los trámites para viajar.

Bárbara, de 63 años, asegura que el trabajo se mantuvo estable y seguro en todos esos años "hasta ahora" y que toda su familia depende de ese medio de vida, que sufrió recientemente un fuerte golpe con el paso del huracán Irma, que arrasó la Isla entre el 8 y 10 de septiembre.

Irma no sólo anegó su casa y le tiró una pared, sino que también inundó su vecina embajada de Estados Unidos, en pleno Malecón, lo que obligó a reprogramar las citas para entrevistas consulares, que se ha traducido en un bajón importante en el ajetreo habitual alrededor de la sede diplomática.

"Eso fue un contratiempo temporal, pero esto es muy grave. Yo no tengo otra alternativa, llevo muchos años viviendo de esto", admitió todavía incrédula ante la última decisión del Gobierno de Estados Unidos respecto a Cuba, en un momento en que la tensión ha subido en decibelios tras destaparse la trama de los "ataques acústicos".

Todavía con un televisor roto y un colchón húmedo -víctimas de la furia de Irma- en la entrada de su casa, Pedro Hernández, de 76 años, no daba crédito a la noticia, ya que desde hace seis años instaló en su casa, situada frente a la embajada de EE.UU., una oficina para ayudar con los trámites de visados.

"Si no tengo eso me muero. Ya me llevó todo el ciclón y ahora no sé que voy a hacer si eso es definitivo, posiblemente tirarme por el Malecón", afirmó afligido Pepe, ya que de esa pequeña oficina en su casa "comen cuatro bocas".

Convencido de que era un "negocio seguro", David, de 30 años, abrió hace un año y medio una pequeña cafetería en las inmediaciones de la embajada, ya que hasta ahora cada mañana decenas de personas pasan por allá para recoger visas, hacer trámites o entrevistas consulares.

"Si pasa eso, no sólo yo, unas cuantas cafeterías en los alrededores se van a afectar porque el fuerte de la clientela es la gente que viene a la embajada", cuenta.

La reacción no se ha hecho esperar desde el Gobierno cubano, que ha considerado "precipitada" la decisión del Departamento de Estado, al tiempo que pidió la "cooperación activa" de EE.UU. en la investigación para esclarecer esos incidentes.

En una declaración ante los medios, la directora para EE.UU. de la Cancillería cubana, Josefina Vidal aseveró que esa decisión va a perjudicar la relación, "en particular la cooperación sobre temas de interés mutuo y los intercambios de diversa naturaleza que tienen lugar".

"El Gobierno cubano no tiene responsabilidad alguna con los hechos que se alegan y cumple seria y rigurosamente sus obligaciones con la Convención de Viena sobre protección de diplomáticos", aseveró sobre esos ataques, que han afectado a la salud de al menos 21 diplomáticos estadounidenses que cumplían misión en la isla y a familiares de ellos.

Estados Unidos no responsabiliza directamente al Gobierno cubano de esos incidentes, al menos por el momento, y no descarta que sea un "tercer país" el responsable.

No obstante, como medida de precaución, el Departamento de Estado ha decidido retirar con efecto inmediato al 60 % de su personal en la sede diplomática de La Habana, dejando a un mínimo de funcionarios consulares para "servicios de emergencia".

Como consecuencia de la falta de personal, se suspende indefinidamente la entrega de visas a cubanos desde esa legación.

Desde la oposición, el disidente Manuel Cuesta Morúa afirmó que la noticia no sólo afecta la "relación entre los gobiernos de Cuba y EE.UU., sino la relación de Estados Unidos con el pueblo cubano", ya que también se ha desaconsejado a los estadounidenses viajar a la isla por cuestiones de seguridad.

"Pienso que se debe abrir un poco más una investigación, no precipitar acciones que puedan dañar a mediano plazo las relaciones entre los dos países", aseveró el disidente.  

Este artículo es de hace 2 años

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