Ada Ovies y Emelia Icart Foto © Imagen: Infomed

En septiembre murieron dos destacadas profesionales cubanas que dedicaron su vida al desarrollo de la Salud Pública

Este artículo es de hace 3 años

Ada Ovies García (1926 - 2017) y Emelia Icart Pereira (1941 - 2017) fueron dos profesionales que desde diferentes ramas dedicaron su vida y su obra a la atención de la salud en Cuba.

Ada se graduó como médico en 1952, luego se hizo especialista en Obstetricia y Ginecología y desde su Güines natal trabajó en la formación de Internos y residentes de su especialidad hasta 1966. En ese año se inaugura el Hospital Ginecobstétrico de Güines, el cual dirigió durante 31 años y que luego se convirtió en el actual Hospital Docente de Ginecología y Obstetricia Manuel Piti Fajardo. Fue bajo su dirección y tutela que este centro obtuvo en el año 1993 el galardón de Hospital Amigo del Niño y de la Madre, primero en obtener esta condición en el país. La Dra. Ovies fue una abanderada y promotora nacional e internacional del uso de la Lactancia Materna exclusiva.

La Dra. Ada Ovies García al morir era Profesora consultante de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, Miembro de Honor de la Sociedad Cubana de Obstetricia y Ginecología y Maestra de la Obstetricia y Ginecología Latinoamericana.

En otra vertiente de la atención de salud la Dra. Emelia Icart Pereira (1941 - 2017) fue directora del Hogar de Impedidos Físicos y Mentales “Castellana” por más de 50 años. Su vida estuvo dedicada a la atención de las personas discapacitadas.

Se graduó en la Escuela Normal de Maestros en 1958, graduada de Dra. en Pedagogía en el año 1963, posteriormente realiza estudios en la República Popular de Hungría, y en 1966 se gradúa en ese país como Psicopedagoga especializada en retraso mental. Su vida estuvo dedicada a la atención de las personas con retraso mental severo y profundo, en asesorías docentes e inspecciones, también en la creación del reglamento de los Hogares de Impedidos, en la elaboración de los programas de atención integral al retrasado mental severo y profundo; así como en todas las orientaciones metodológicas de la especialidad.

Fue pofesora adjunta del Centro Latinoamericano de Educación Especial donde impartió cursos pre-congresos, talleres y conferencias a extranjeros. También impartió clases a alumnos de las facultades de Psicología, Pedagogía, Facultad de Ciencias Médicas y Tecnologías de la Salud. Participó en la constitución de la Cátedra Internacional de Educación Especial “Andrés Bello”. Contribuyó notablemente al desarrollo del estudio psicosocial, pedagógico y clínico-genético de personas con discapacidad realizado en Cuba.

Ambas profesionales han dejado huella en las especialidades en que fueron destacadas, no cabe dudas que la lactancia materna exclusiva es una práctica que debemos seguir extendiendo en Cuba y en el resto de los países del continente y que la atención a los discapacitados con retraso mental severo encontró en Emelia a una trabajadora incansable que sentó las bases para su atención y desarrollo en técnicas como el psicoballet y en los programas de atención que hoy se utilizan en el país y en algunos otros del continente.

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