Lazaro Blanco, pitcher de Granma Foto © Cubadebate

La pelota cubana, de Kafka a Dalí

Este artículo es de hace 3 años

En su flirteo permanente con el despropósito, la dirección de la pelota cubana acaba de pulsar otra vez la tecla equivocada al convocar al Juego de Estrellas (¿de estrellas?) a tres hombres que recién se incorporaron al torneo nacional, luego de cumplir sus respectivos contratos en la Liga Independiente Can-Am.

Según se dijo, el lanzador Lázaro Blanco y los infielders Yordan Manduley y Yurisbel Gracial habían sido incluidos en los rosters como premio a sus faenas en el campeonato norteño, donde integraron el equipo que levantó el trofeo, los Capitales de Quebec.

Así, como lo lee. Blanco, con apenas dos escaladas al montículo, estará en el encuentro del 22 de octubre en el Capitán San Luis. Gracial, con solo 34 turnos oficiales, también. Y Manduley, quien únicamente ha visto acción en cinco juegos, lo mismo.

Tal parece que se trata de alguna secuencia en una comedia del absurdo. ¿Recompensa? ¿Qué más recompensa que la que ya se ganaron esos jugadores en su estancia en la Can-Am? Aun cuando diste mucho de ser abundante, el dinero que merecieron por sus desempeños allá, es el pago al esfuerzo realizado en los terrenos. ¿O será que me equivoco?

Por citar un ejemplo, me pregunto cómo debe sentirse Michael González, el curtido torpedero mayabequense, al ver que su plaza en los Occidentales le fue escamoteada a pesar de que acumula 17 remolques con una secuencia de .354/.500/.460. E igualmente quisiera saber cómo asimilaron este trago los lanzadores José Ramón Rodríguez, de Camagüey (4-4, 2.45 en 62.1 entradas de trabajo), y Maikel Preval, de Guantánamo (3-2, 2.92 en 49.1), batidos todo el tiempo desde el box de conjuntos eminentemente perdedores.

Sinceramente, jamás he podido explicarme por qué acá le concedemos tan poca importancia al Juego de Estrellas. Los propios peloteros -me lo han dicho unos cuantos- prefieren no ser seleccionados para evitarse un viaje más por carretera. Sin embargo, allá arriba, en la tierra del mejor béisbol del mundo, el Star Game es un orgullo que acompaña toda la vida al jugador, tanto como los anillos de Serie Mundial o las placas de lideratos ofensivos y monticulares.

“La pelota cubana es una novela escrita por Franz Kafka e ilustrada por Salvador Dalí”, dice mi amigo Ismael Sené. Tiene razón.

Este artículo es de hace 3 años

Archivado en:

Michel Contreras

Periodista de CiberCuba, especializado en béisbol, fútbol y ajedrez.

Comentarios

Playlist de videos en CiberCuba



¿Tienes algo que reportar? escribe a CiberCuba:

editores@cibercuba.com

 +34621383985

Michel Contreras

Periodista de CiberCuba, especializado en béisbol, fútbol y ajedrez.