Pelotero cubano Vladímir García Foto © CiberCuba

Lanzador cubano Vladimir García: "Yo soy feliz aquí"

Este artículo es de hace 2 años

Si a un pelotero sigo desde su más tierna infancia es al avileño Vladimir García. En una ocasión, Fabá, su padre, y Milagros, su mamá, me enseñaron a su pequeño retoño que recién comenzaba en los avatares beisboleros en un terreno de pelota, con 8 añitos en el Paquito Espinosa de Morón, en un campito anexo para niños.

Jugaba primera y tercera, pero siempre miraba con nostalgia el box, posiciones en la que su primer entrenador Planas, le enseñó sus primeras mañas.

Pasó el tiempo y el moronense participó con 9 añitos en las Ferias de Japón, que era un campo de entrenamiento internacional con muchachos que prometían tener un futuro luminoso (allí también en otros tiempos estuvo el estelarísimo Frederich Cepeda).

En la categoría 11-12 años hizo el CUBA al Mundial de Brasil 2000; en 15-16, al Panamericano de México 2003 y al Mundial Juvenil de Ciego-Sancti Spíritus tres años después, siempre como pitcher cerrador.

Aquel pequeñín se convirtió en un atractivo mulato de 1 metro 90 centímetros, que llenaba estadios de muchachas y que convertía en victoria cada salida como apagafuegos.

“Ya como adulto fui en el 2007 a los Juegos del Alba en Venezuela y asistí en el 2009 al Segundo Clásico Mundial (he participado en los 3 últimos). Le lancé en ese segundo Clásico 2 veces a Japón. Tremenda experiencia porque los nipones han convertido el béisbol en su pasión nacional”.

'El Cañón de la Trocha' ha integrado el staff cubano en múltiples ocasiones: tres Clásicos, tres Torneos Inter - Puertos de Holanda; Mundial del 2009 que compartieron Italia, España y Holanda, que lamentablemente perdimos por el oro ante Estados Unidos. La Copa Intercontinental de Taipei 2010 y el Pre-Mundial de Puerto Rico 2010 también contaron con la presencia de Vladimir García.

“A mí no se me puede olvidar el evento boricua por dos cosas. Vine en el octavo con bases llenas y un out contra el cuarto bate canadiense que era su mejor bateador, y era el choque del pase al oro, y lo obligué a batear para doble play, y ya en el noveno cerré sin que me hicieran nada. Y lo otro la visita de Gilbertico Santarosa, que compartió con nosotros, cantó, se tiró fotos. Es inolvidable ese momento.”

Yo creo que Vladimir quizás hubiese podido tener un mejor palmarés internacional pues valentía y calidad tenía para eso, pero a veces no era llamado como él hubiese querido.

“Víctor [Mesa] me dio la bola en el tercer Clásico y salvé el juego contra Japón, lo que nos dio el pase a la segunda etapa, y luego se la pedí para el del pase a la final en Estados Unidos pero la defensa me falló.

“Y fue en Japón, precisamente, una de mis grandes satisfacciones al ganar el cetro en el Mundial Universitario del 2010. Relevé e hice 2 lanzamientos, cerrando la brillante labor de Miguel Alfredo González cuando la cosa se puso mala. Ese fue el choque que decidió el jonronazo de Alfredo Despaigne, quien por cierto ahora está destrozando la Mizuno en la liga profesional nipona, para orgullo de todos nosotros.”

En 13 Series Nacionales, el Cañón de la Trocha suma 106 éxitos, 77 juegos salvados, menos de 3 carreras limpias promedio de efectividad y 1004 ponches. Es el lanzador cubano número 54 que alcanza esa notable cifra de strike out y el tercero de la hermosa tierra de la piña, detrás de los estelarísimos Omar Carrero y Lázaro Santana.

Ha sido campeón en 4 ocasiones, una de ellas como refuerzo con Pinar del Río.

“El momento más feliz de mi carrera nacional fue cuando los Tigres obtuvimos el primer título nacional, casualmente frente al equipo insignia de la pelota cubana, Industriales.

El momento más feliz de mi carrera nacional fue cuando los Tigres obtuvimos el primer título nacional

“Yo vine al Cepero este domingo con la convicción de que iba a ganarles a los granmenses, actuales campeones nacionales, y que lograría los mil ponches. Y así fue. Era el segundo juego de un doble en tarde angustiosamente calurosa.

“A la altura del sexto inning, exactamente a las 7:56 de la tarde-noche, conseguí la hazaña al ponchar al antesalista Osvaldo Abreu”.

Por esas casualidades de la vida yo estaba allí y puedo asegurarles que no vi ponchar a Vladimir sino al travieso niño que corría por el terrenito de Morón hace ya bastantes años. La alegría invadió al Cepero y a todos los cubanos que siempre han admirado al modesto pelotero.

Vale decir, y esto puede ser objeto de otro comentario, que jugar pelota en pleno mes de agosto, en la mayoría de los casos en las tardes, y de contra, doble jornada, no tiene otro epíteto que inhumano.

Por la causa que sea: tener que cumplir los importantes compromisos internacionales, el cambio climático que agobia al mundo entero, la lluvia caída el día anterior. Nada justifica que se haga un doble juego, lo cual reitero es inhumano.

“Es cierto que estábamos muertos del calor pero fuimos muy felices. Roger [Machado] ha logrado una familia; somos uno; la felicidad de uno es de todos así que todos hemos dado 1000 ponches.

“En la Serie Nacional soy abridor, me siento mejor (aunque en el Cuba releve y lo haga muy a gusto), tienes chance de equivocarte y recobrarte; puedes coger un segundo aire, el cerrador no.

“Sabes que era una ametralladora tirando para home. A base de rectas aprovechando mis 96 millas, pero he adquirido la madurez que da la vida y ahora incorporo la slider, el cambio, la curva. Llegué en mis tiempos a las 101 millas, ahora fluctúo entre 94 y 95.”

Llegué en mis tiempos a las 101 millas, ahora fluctúo entre 94 y 95

Ya terminando la entrevista, pues sus hijas Nastasha de 5 años y Emily de solo 3 meses lo esperaban para festejar junto a Maddy, su esposa de 12 años de matrimonio, le hice dos preguntas de “pegueta” que lo hciieron sentarse nuevamente: sobre su equipo Cuba ideal y la posibilidad de que jugadores que han marchado del país integren la selección nacional.

“Chica, eso es más difícil que dar mil ponches, pero sin que nadie se moleste: mánager, Jorge Fuentes; cuadro: Linares, Germán, Pacheco y Muñoz; catcher, Pestano; jardines, Casanova, Víctor y Ulacia; designado, Kindelán; y pitchers, Norge Luis Vera, Jorge Luis Valdés y Pedro Luis Lazo.

“Y claro que estoy de acuerdo con que todos los deportistas cubanos, estén donde estén puedan defender nuestra bandera”.

Entonces le dije yo: ¿y por qué Vladimir García no se ha quedado?

“Sencillamente porque aquí en Morón, en Ciego, en Cuba, soy feliz. Mis sueños, mis niños, mi esposa, mis padres, mi equipo, esta afición que llena el Cepero colman mi vida.

“Hago un llamado a los aficionados cubanos para que regresen a los estadios, para que apoyen a los que día a día sudamos la camiseta en los terrenos de pelota. Es cierto, nos faltan cosas, esos guantes, bates, pelotas que necesitan nuestros niños y que teníamos nosotros de pequeños; hay cosas muy mal hechas como las de no dejar jugar a un hombre como Michel Enríquez por contratarse por su cuenta; debe seguir abierto el camino de las contrataciones y aumentarse. Pero, aún así, yo soy feliz aquí”.

Con la mejor de mis sonrisas me despedí de mi pequeño niño de Morón, el simpaticón mulato que levantaba multitudes de chicas, el excelente lanzador que recientemente llegó a su ponche mil.

Este artículo es de hace 2 años

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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos

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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos