Erislandy Lara Foto © Boxing Scene

Erislandy Lara y la AMB: Del lobo, un pelo

Este artículo es de hace 3 años

La Asociación Mundial de Boxeo (AMB) ha manifestado en no pocas ocasiones su intención de reducir el número de campeones por categoría. La idea cuenta con el respaldo de especialistas y fanáticos, cansados todos de nombrar a más de un pugilista rey en cada uno de los pesos. La intención, además, responde a la necesidad de encontrar un elemento que el arte de Fistiana perdió hace ya un rato, seriedad.

Disminuir el número de fajas pasa por enfrentar entre sí a los monarcas actuales; al menos esa resulta la manera más rápida que existe. Ese motivo parece el argumento principal de la pelea mandatoria que al parecer la AMB ordenará entre el supercampeón de las 154 libras, el cubano Erislandy Lara (25-2-2, 14 nocauts), y el regular, el argentino Brian Castaño (14-0, 10).

Los entendidos conocen que no es esta la pugna que se quiere y se espera en la división. Ni Lara desea a Castaño, porque no es el oponente que lo devolverá a una cartelera de primerísimo nivel, ni Castaño quiere a Lara, porque no es el momento exacto para enfrentar a un rival experimentado y ranqueado como el guantanamero. A priori, aunque casi nadie estará complacido, el organismo sancionador sí entraría en la senda que le llevará a cumplir su meta.

Desde su derrota ante Saúl “Canelo” Álvarez en el 2014, Lara ha consumado cada salida en victoria. Terrell Gausha, Vanes Martirosyan, Yuri Foreman, Jan Zaveck, Ishe Smith y Delvin Rodríguez han claudicado ante el antillano, aunque casi siempre ha estado en la mirilla de los francotiradores que no dudan en criticar su conocido, depurado y vilipendiado estilo de riposta.

En este momento, muchos quieren ver a Lara contra el actual monarca superwelter del Consejo Mundial, el estadounidense Jermell Charlo, o ante el de la Federación Internacional,  Jarrett Hurd. En este caso, convocar a posibles unificaciones serían mejores opciones y mayores negocios, pero el boxeo, que precisamente siempre busca negocios jugosos ahora ansía limpiar el sarro acumulado en un enfrentamiento de Lara.

Castaño, en tanto, es un pugilista en ascenso, muy mejorado en sus precedentes demostraciones y que obtuvo el título de campeón regular cuando Demetrius Andrade permutó al peso mediano. Nadie le ha regalado nada y ha mostrado poder en su golpeo en no pocas ocasiones. Mal boxeador no es; muy lejos está de serlo. Y es cierto, Lara, su equipo de trabajo y miles de seguidores demandan a Hurd, o a Charlo, pero Castaño no es el fin del mundo ni mucho menos la peor de las opciones, y este duelo, por lo menos, nos disminuirá el número de “consagrados” de la entidad boxística. Así que “del lobo, un pelo”, dirán algunos.

Este artículo es de hace 3 años

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