Abelino, Orlando y Rozbicki Foto © https://www.thestar.com

Después de 30 años, un cubano encuentra a su hija con la ayuda de un amigo canadiense

Este artículo es de hace 3 años

Un canadiense viajó a Cuba de vacaciones, entabló amistad con el sujeto Abelino Corrales y regresó a su país con una misión: encontrar la hija que Corrales había tenido hace 30 años, mientras trabajaba en la extinta Checoslovaquia.

Correo tuvo una relación amorosa con una joven polaca, Danuta Tarnawa, y tras un año de noviazgo nació Karolina, una niña a la que apenas pudo ver, porque Corrales debió obligatoriamente regresar a Cuba dos años después, una vez concluido su contrato de trabajo.

La hija tampoco fue aceptada por la familia materna, ya que no fue fruto de un matrimonio. En un principio, ya en Cuba, Corrales mantuvo correspondencia con Danuta, pero luego el vínculo murió.

Danuta Tarnawa. Foto: The Star

Esta fue la historia que Orlando Corrales, hermano de Abelino, le contó a Andrzej Rozbicki, un polaco residente en Toronto, cuando este visitó la isla en 2016.

Rozbicki, de 69 años de edad, fundador de la Celebrity Symphony Orchestra, con sede en Toronto, prometió ayudar a Corrales.

Dos nombres de mujeres y el nombre de una aldea, Poremba, eran todas las pistas con que contaba Rozbicki, pero en Polonia hay al menos 29 localidades con ese nombre.

Después de largas complicaciones, tras una conversación con un párroco, apareció una tía de Karolina, que le dio su número de teléfono.

"Estaba completamente convencida de que (mi padre) no me estaba buscando," dijo la joven al conversar con Rozbicki por primera vez, quien la puso al tanto de todo lo sucedido durante ese tiempo.

Ella a su vez le contó que su madre había fallecido hacía 14 años, razón por la cual nunca más se escribió con Abelino, y le dijo que sobre él no se hablaba en la familia, pues nunca hubo un matrimonio por la iglesia. Ella, le contó, vivió una infancia difícil por esas mismas razones.

Abelino Corrales pudo finalmente ver a su hija después de 30 años. Foto: The Star

"Mi segunda vida comenzó hace un año', dijo Karolina al diario Toronto Star.

"Fue un pequeño milagro. Abrió los límites de mi mente. Nunca tuve un padre y, de repente, descubrí que tengo un padre, que alguien me necesita; estoy aprendiendo cómo tener un padre, y es una sensación hermosa", expresó la joven.

A principios de esta semana, a través de Skype, Abelino y su hija pudieron verse después de 30 años.

Ayer miércoles, Rozbicki, su esposa y la joven Karolina volaban a Cuba en un avión procedente de Toronto.

con información de The Star

Este artículo es de hace 3 años

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