Comerse el mundo. Foto © Cremata.

Memoria del exilio: "Comerse el mundo"

Este artículo es de hace 2 años

El invierno se acerca.

¡Y la dichosa residencia no acaba de llegar!

Ya va a cumplirse casi un año de titular-ordenar-evacuar estas vivencias.

Trenzadas como fábulas.

Que surgieron, con el único propósito de invocarle a mi Alzheimer - cada vez más creciente - lo que fui, dónde estuve, o lo que hice hace un tiempo.

Lo que es decir: documentarme, de alguna manera, este ya cotidiano pesado destierro.

No en busca de aplausos,  likes o el disfrute ocasional de dialogar con - casi todos - los comentarios.

A los que intento responder, en la medida de lo posible.

Es simple exteriorización sincera de alma errante. 

"Trémula y sola" - que -"padece al anochecer".

Y de tanto en tanto, precisa ventilarse.

Coger un diez, darse un aire.

Tender a orear la subsistencia.

Y en el periplo he acumulado saberes

Y más amigos que contrarios.

A los primeros, los conservo y atesoro. 

Pues me son muy necesarios.

Alguien me vaticinó -"deberías ser más escueto, chico, a la gente no le gusta leer tanto".

¡Si me guío por eso!

¡Hay generaciones enteras que ya ni las señales del tránsito aciertan a ver!

De ahí, tal vez, afloró - sola - la propuesta de escribir con oraciones cortas.

A la manera de poemas en prosa.

Ganándole en letras al tiempo.

Como "bajándole una talla-trova" a la historia.

Descargándole a la cotidianidad.

Hilvanando semblanzas de mi persistente errar.

Ahora CiberCuba me propone que - a través de ellos - se publiquen y compartan estas crónicas lirondas.

Eso hará que se expandan - espero esperanzado - a una mayor cantidad de lectores.

Es decir de: seguidores, detractores, curiosos, pasantes, agentes, informantes, hackers, segurosos, espías, viejos-distantes-o-futuros-amantes, combatientes de la UCI, militantes furibundos, faranduleros nauseabundos o, simplemente, lo de siempre: jodedores de turno.

Alentadora oferta y variopinto el mercado.

¡Me encanta! - despepitaría la Basnuevo.

Si a ese risueño pueblo le quedara, al menos, una alegría en su sobremesa.

Honor - de igual forma lo es - que no creo merecer. 

El sinnúmero de ofensas que lloverá sobre ese sitio sería recomendable de preveer.

Aunque no suelo leer, ni alimentar, clandestinas-públicas ofensas.

Eso es lo que menos me interesa, al  instante encendido de escribir.

Sé que la "democracia" en Internet juega a los escondites.

Experiencias son.

Sentidas a fondo.

Que a veces coinciden.

Y otras...

Se desencuentran.

Todo es verdad, aunque no es toda la verdad.

¿Quién la dice? 

¡Qué lance la primera piedra!

Aún así, me asalta la duda, quasi-ética, al propalar - aún y "ENtodavía" más - andanzas, confesiones, notorios anhelos o añoranzas, más bien, íntimas.

Repartir vida, obra y milagros a los cuatro vientos - sentenciaría mi madre.

- ¡Redes sociales, mami, Internet!

Yo nunca pensé escribir más que para la escena y el cine.

Igual, la edad, debuta invariable y constantemente en complicado drama.

¡Puro teatro! - se desgañita bramando la Yiyiyi.

Transitamos - de las tragedias de Sófocles a las comedias de Aristófanes -  en un abrir y cerrar de ojos.

Cambio de palo pa rumba - llaman a eso, en el palmar.

¡Allá vamos, entonces!

A jamarnos el orbe.

Aunque el pronóstico será una digestión de truco.

Porque el planeta anda bien descompuestico, ¡el pobre!

NOTA AL MARGEN: (hablando de degluciones)

Me llamaron del hospital.

Para asegurarme que los pólipos extirpados eran benignos.

- ¿No pudieron bautizarlos a todos distinto o al menos, agregarles nombres compuestos? - indagué - No sé. ¡Benigno José, Benigno Miguel, Benigno Calixto, o Benigno Carlos Manuel!

Porque si no,  ¿cómo los reconozco yo cuando crezcan más tarde?

Son huestes afables salidas de mi entresijo.

De algún modo les extraño.

¡Fueron parte de mí durante mucho tiempo!

La mujer me colgó.

No sin antes recomendarme, de nuevo, otra colonoscopia el año entrante.

Y la ayuda de un psíquiatra, urgente.

Lo antes posible.

No me escuchó responderle:

- Ganan bastante dinero. ¡Ojalá se me dé!

Este artículo es de hace 2 años

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Juan Carlos Cremata Malberti

Director de cine y guionista cubano. Se graduó en 1986 de Teatrología y Dramaturgia, en el Instituto Superior de Arte (ISA) de La Habana, posteriormente cursó estudios en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños graduándose en 1990.

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Juan Carlos Cremata Malberti

Director de cine y guionista cubano. Se graduó en 1986 de Teatrología y Dramaturgia, en el Instituto Superior de Arte (ISA) de La Habana, posteriormente cursó estudios en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños graduándose en 1990.