El Cristo de La Habana Foto © www.radioreloj.cu

10 razones para declarar Monumento Nacional el Cristo de La Habana

Este artículo es de hace 2 años

Declarado Monumento Nacional, hace unos días, el Cristo de La Habana no empleó ningún modelo, sino que se inspiró en cierto ideal de belleza masculina de su autora Jima Madera: ojos oblicuos, labios pulposos, en sintonía con el mestizaje racial de la Isla. A continuación, diez de las razones, más o menos obvias, que llevaron a los especialistas a declararlo Monumento Nacional

  1. No solo es la obra más emblemática de la escultora cubana Jilma Madera sino que devino icono de identidad del paisaje capitalino pues está emplazado en un espacio público de gran belleza, con vistas privilegiadas de la ciudad.
  2. Es una estatua plantada con vigor, firmeza, y al rostro se le imprimió serenidad y entereza “como para dar imagen de alguien que tiene la certidumbre de sus ideas; no lo vi como un angelito entre nubes, sino con los pies firmes en la tierra” dijo la escultora cuando la inauguró el 25 de diciembre de 1958, siete días antes de la caída de la dictadura de Batista.
  3. Es una blanquísima pieza de más de 20 metros de altura en la cual se utilizaron más de 300 toneladas de mármol de Carrara. Si tomamos en consideración la explanada sobre la colina donde está situada, su altura se eleva a 51 metros sobre el nivel del mar, lo que posibilita ver el Cristo de La Habana desde diferentes puntos de la ciudad.
  4. Su blanco mármol contrasta con las grises piedras de un entorno cuatricentenario: las fortalezas de los Tres Reyes del Morro, San Salvador de la Punta, la Real Punta y San Carlos de la Cabaña, baluartes que durante siglos defendieron a La Habana. Al Cristo, los más o menos creyentes, es decir, todos los cubanos, le atribuyen similares virtudes protectoras.
  5. La majestuosa escultura tiene los ojos vacíos, para dar la impresión de que mira a todos desde cualquier lugar, y que cuida la ciudad desde su blanca altura.
  6. La figura de Jesús aparece de pie, con una mano en el pecho y la otra en alto, en actitud de bendecir la ciudad desde su altura de veinte metros, y sus 320 toneladas de peso, repartidas en 67 piezas ensambladas.
  7. La creación del Cristo fue promovida luego del asalto al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957 pues la primera dama, Martha Fernández Miranda, en un acto de desesperación, prometió erigir una imagen que pudiera ser divisada desde cualquier rincón de la ciudad si su esposo escapaba con vida. La entonces Primera Dama, encabezó la colecta que finalmente pudo reunir doscientos mil pesos.
  8. Por suerte, se logró controlar la vanidad y el alarde de algunos cubano quienes propusieron hacerlo de 35 metros, solo para que fuera tres metros más alto que el Cristo Redentor, de Río de Janeiro, emplazado en la cima del Corcovado, con sus 710 metros de altura. A ello se opuso abiertamente la escultora porque, desde el punto de vista artístico, habría sido un desastre teniendo en cuenta la poca elevación de la colina de La Cabaña.
  9. El Cristo de La Habana recibió la bendición del Papa Pío XII; en 1961 la cabeza fue perforada por un rayo; luego sobrevinieron otras descargas eléctricas, en 1962 y en 1986, hasta que se ubicó tardíamente un pararrayos. Y ahí sigue, en pie, vigilando el blanco sueño de los habaneros.
  10. En el año 2013 la Comisión Nacional de Monumentos le confirió al equipo de trabajo encargado de su reconstrucción, el Premio Nacional de Restauración 2013.

 

 

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Joel del Río

Joel del Río. Periodista, crítico de arte y profesor. Trabaja como redactor de prensa en el ICAIC. Colabora en temas culturales con algunos de los principales medios en Cuba. Ha sido profesor en la FAMCA y la EICTV, de historia del cine y géneros cinematográficos.

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Joel del Río

Joel del Río. Periodista, crítico de arte y profesor. Trabaja como redactor de prensa en el ICAIC. Colabora en temas culturales con algunos de los principales medios en Cuba. Ha sido profesor en la FAMCA y la EICTV, de historia del cine y géneros cinematográficos.