Colada Shop Foto © Thrillist

¿Cómo hubiera evolucionado la comida cubana sin la Revolución? Este restaurante en Washington tiene la respuesta

Este artículo es de hace 2 años

La comida cubana ha llegado a Washington DC para quedarse. El restaurante Colada Shop, en el barrio de Logan Circle, promete recuperar las recetas tradicionales que los pobladores de la mayor de las Antillas disfrutaban antes del triunfo de la Revolución.

Según recoge una reseña del portal especializado Thrillist, Colada Shop es literalmente un lugar brillante. Sus sándwiches, cócteles, cafés y platos fritos perfectamente dorados se unen a una decoración colorida para convertirse en “un lugar en el que podrías quedarte todo el día”.

Colada Shop, que tiene otro puesto en Sterling, Virginia, se anuncia como una cafetería para consumir sándwich con café, pero también cuenta con un abundante menú de desayuno y no menos de ocho cócteles fuertes.

El cubano-italiano Mario Monte, su chef y cofundador, dice que cuando elabora el menú, le gusta pensar qué hubiera pasado con la comida cubana, naturalmente, si no hubiera triunfado la Revolución, una era donde la comida se definía por las raciones y la nacionalización de tierras de cultivo. 

"La comida que los estadounidenses más asocian con Cuba son los alimentos de los años 50, que es cuando tuvo lugar la Revolución", dice Monte. "El resto del Caribe evolucionó, pero Cuba se estancó en el tiempo".

El enfoque de Monte se desdobla en el extenso menú de cafés del restaurante, donde existen bebidas clásicas como el Café Cubano, un café expreso cubierto con crema de azúcar batida, y la Colada Cubana, cuatro shots de café expreso endulzado para compartir. 

Otra de las ofertas más destacadas es el coctel Juanito, una bebida hecha con cerveza fría, tamarindo, lima y agua tónica, una bebida afrutada, compleja y refrescante. También resalta el Centinela, con café, cerveza de jengibre y angostura. 

"Me gusta usar ingredientes y especias comunes en Cuba y pienso: '¿Qué más habrían hecho con el café si hubieran tenido estas opciones, si la gente hubiera tenido la libertad creativa de hacer cosas con lo que ya está allí'?", reflexiona el chef.

Monte también se siente especialmente orgulloso de los pastelitos de Colada Shop, pequeños pasteles rectangulares cubanos “llenos de cualquier cosa”, desde guayaba con queso crema, hasta carne en picadillo. 

"Técnicamente son para el desayuno, pero cuando estamos tristes, cuando estamos felices, cuando celebramos, siempre hay una bandeja de pastelitos". El plato se hace típicamente a partir de una masa de hojaldre cubierta con manteca de cerdo, ya que la mantequilla es demasiado cara en Cuba, pero Monte cambió este ingrediente por aceite vegetal. Además, cepilla cada pastel con jarabe para darle un buen brillo.

El fundador de Colada es también maestro en la preparación de los sándwiches cubanos. El clásico sándwich cubano tiene jamón, cerdo asado, mostaza picante, encurtidos picantes hechos en casa y un toque de alioli de cilantro herbáceo. Pero lo más importante, dice, es que el sándwich, que se calienta unos minutos en una prensa de panini, debe mantenerse unido con una capa de queso fundido suizo. 

"Siempre me ha molestado que en los sándwiches cubanos el queso no se derrite realmente", comenta Monte. "Así que mi misión es que a cada persona que ordene un cubano, se le derrita el queso por completo".

El cubano también se versiona para vegetarianos en Colada Shop, donde se pone en capas una generosa cantidad de hongos portobello -marinado en salsa de ajo, cítricos y aceite de oliva conocido como mojo- con coliflor tierna asada, y el mismo alioli de cilantro, encurtidos y suizo derretido.

Este artículo es de hace 2 años

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