Tienda-TRD Foto © Twitter

Sancionan a una tienda TRD por trapichear con revendedores

Este artículo es de hace 2 años

La dirección de la División Centro de la Cadena TRD ha sancionado a trabajadores de la única tienda que tienen en Camajuaní, Villa Clara, por trapichear con los revendedores. La cadena cubana da respuesta así una queja publicada por un cliente el pasado 29 de septiembre en el diario Granma bajo el título Pueblo pequeño con grandes revendedores.

En aquel entonces, el periódico cubano se hacía eco del disgusto de Denny Amado López Morrell, vecino de la calle Salvador Cisneros No. 3, entre Maceo y Garay, en el poblado de Vueltas, quien prácticamente estuvo todo un día (específicamente el 17 de agosto), tratando de comprar la bebida energizante Tigon, en la  única unidad TRD de esa localidad.

Según narraba López Morrell, llevaba más de dos meses intentando comprar algunas latas de dicho producto, así que cuando vio que habían “llegado” a la tienda, acudió a las 11 de la mañana, a las 12 y media y tres horas más tarde, y siempre le respondieron que no las habían puesto en venta aún. Cuando volvió, diez minutos antes de las cinco –supuestamente la hora de salida-, ya estaban cerrados, “como de costumbre”, aclara el cliente.

“Cuando logro preguntar al almacenero si ya habían sacado el Tigon me dijo ‘ya se vendió todo’, y plaff, cerró la puerta. Mi indignación me hizo volver a tocar la puerta y la respuesta fue que ese producto volaba. Como si mi ingenuidad tuviera alas. Quisiera saber cómo se vendieron tantas cajas entre cerca de las cuatro y las cinco de la tarde. ¿Acaso podría acusarlos y pensar que aún estaban guardadas en el almacén, esperando a ser recogidas por algún revendedor?“.

Granma publica ahora la respuesta enviada por Martha H. Rivero Lima, quien expresa que, luego de las verificaciones pertinentes, la dirección de la División Centro de la Cadena de Tiendas TRD Caribe le da la razón a López Morrell.

Admite la entidad que el reclamante fue maltratado, pues no recibió las informaciones debidas ni de la manera adecuada. También se comprobó que el producto se recibió en el local el propio día 17 y que la mayor parte fue vendida esa tarde y el resto, al día siguiente. Por último, se reconoce que ese día la tienda cerró antes del horario establecido, sin causa justificada.

“Por tales motivos –continúa la respuesta–, se realizó en el colectivo laboral el análisis pormenorizado del caso, se adoptaron medidas organizativas tendentes a evitar que hechos de esta naturaleza se reiteren, y otras disciplinarias con los implicados, en correspondencia con las violaciones cometidas y la responsabilidad individual de cada uno”.

Argumenta la funcionaria que la bebida energizante Tigon no es de primera necesidad ni clasifica entre los productos de alta demanda, y que lo que sucede en Vueltas es una excepción, dado el número de clientes que ejercen allí el trabajo por cuenta propia.

Por ello, la dirección de la unidad debió regular la venta de este producto, de modo que no se adquiriera solo por un reducido número de clientes, además de gestionar su inmediata reposición, pues se cuenta con cantidades suficientes en sus almacenes para cubrir la demanda en ese poblado.

La misiva de TRD no precisa qué tipo de medidas disciplinarias se impusieron, a quiénes ni por qué motivos. Tampoco responde al hecho planteado por el cliente de que la instalación cerró más temprano “como de costumbre”, y simplemente manifiesta que el establecimiento “ese día cerró al público antes del horario establecido, sin causa que lo justifique”, como si se tratara de un hecho casual.

Por último, el texto plantea que “el producto se recibió en el local el  propio día 17 y la mayor parte fue vendida esa tarde y el resto, al día siguiente”, lo cual entra en contradicción con la queja de López Morrell, a quien se le dijo que ya se había vendido toda esa tarde, y quien tampoco se explicaba cómo se habían vendido tantas cajas en un poco más de una hora. “¿Acaso podría acusarlos y pensar que las cajas aún estaban guardadas en el almacén esperando a ser recogidas por algún revendedor?”, se preguntaba el ciudadano.

Según el documento publicado ahora en Granma,  el reclamante fue visitado “a los efectos de desagraviar el actuar incorrecto de los trabajadores y mostró agradecimiento por la prontitud y transparencia con que fue tratada su queja”.

Este artículo es de hace 2 años

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