Fidel y Raúl Castro. Foto © Cubadebate.

La destructiva herencia de seis décadas de castrismo

Este artículo es de hace 2 años

Cuarenta y siete años de comandante y doce de general han dejado una triste herencia en Cuba. A poco más de un año de su desaparición física siguen usando al hombre que quisieron hacer pasar por alguien inigualable. En el ser “supremo” e infalible que ni por asomo fue.

Ahora, más que nunca, se habla de sus “logros”, de sus aciertos y “virtudes”. Tal parece necesidad imperiosa seguir aguijoneándonos con sus imágenes y sus “ideas”. Se han atrevido, solapadamente, a compararlo con Martí. Irreverente comparación.

La Habana se cae a pedazos.

Lo cierto es que tras casi seis décadas de una pálida e ineficaz “revolución” esta nos ha dejado un país pobre económica y espiritualmente. Se destruyó el potente basamento industrial  que habíamos heredado del “monstruoso” capitalismo.

Lo que queda de La Habana.

Una muestra el potencial económico –productivo que Cuba tenía, es que en 1958, el país contaba con más de 1.400 Empresas y compañías y alrededor del 85% de ellas estaba en manos de cubanos.

Dejadez en La Habana.

Nuestra industria azucarera, que se fue labrando durante cuatrocientos años, fue destruida en apenas treinta. El país contaba con más de 150 ingenios o centrales y de ellos más de 110 eran propiedad de cubanos.

Antes de 1959 la producción de azúcar en el país llegó a  alcanzar los 6.200.000 TM.  En 1970, luego de casi paralizar al país en función de la zafra, se produjeron algo más de 8.000.000 TM. Cuarenta y seis años después (2017) no se llegan a producir ni 2 millones.

La producción arrocera iba en aumento y el país contaba con 185 molinos de arroz. El mayor de ellos con una producción de 5,500 TM al mes. Los cosecheros y molineros se estaban preparando y creando condiciones  para que a mediados de los sesenta el país no solo se abasteciera de arroz, sino que exportara hacia  el área del Caribe. Seis décadas después se  tiene que importar casi la totalidad del arroz que se consume en la Isla.

La Habana, víctima de la desidia.

Con relación a 1958 ya en 1985  la masa ganadera del país  había disminuido en un 50% y con un 36% menos de  peso corporal. En la actualidad la situación es mucho peor.

El salario mínimo ha crecido en un 204%. Sin embargo el precio de los productos alimenticios lo ha hecho, como promedio, en más de un 1.000%. Y los útiles del hogar en más del 2.000%.

Dos sencillos ejemplos, para los que gustan de sacar cuentas. En 1958 la  libra de carne de puerco costaba entre treinta y treinta y cinco centavos. Hoy cuesta treinta y cinco pesos. Un refrigerador, a  plazos, costaba trescientos (300) pesos. Hoy 10.000 y al contado.

El país pide a gritos inversiones en infraestructuras.

El país debe importar el 68% de lo que se consume. La balanza comercial nos es desfavorable en alrededor de 6.000 millones de dólares. Sencillamente compramos 9.000l millones y vendemos 3.000 millones.

Más del 90 % de nuestras industrias tienen una tecnología que sobrepasa los 60 años. Y esto no solo es debido a que la mayoría de ellas son las que existían antes de 1959, sino a que gran parte de la tecnología que se adquirió del campo socialista era ya obsoleta y ellos mismos, en ocasiones, no la utilizaban al momento de vendérnosla.

Socialmente el lastre “revolucionario” ha hecho sus estragos.

Los estragos del lastre "revolucionario".

El 52 % del fondo habitacional del país está en regular o  mal estado. A las familias les es prácticamente imposible reparar sus viviendas. La cantidad de derrumbes y destrucciones parciales que se suceden tras el paso de algún huracán es una fehaciente muestra de ello.

El comportamiento y la educación formal de nuestro pueblo dejan mucho que desear. La caballerosidad y el buen decir fueron sustituidas por lo procaz y el mal gusto.

Juego, marginalismo, corrupción generalizada y otras lacras sociales que se anunciaron en determinado momento como eliminadas están presentes hoy más que nunca. A las que debemos incluir las muchas variantes de la prostitución. Incluida la oprobiosa y denigrante infantil.

Las malas prácticas del régimen también nos han donado la xenofobia regional.

Falta de inversión en carreteras.

El hacinamiento en las viviendas. Las escuelas en el campo y al campo nos han regalado una indecente promiscuidad. Favorecida esta además por el peligroso  acercamiento entre las edades de alumnos y profesores.

La insoluble situación económica por la que atraviesa el pueblo ha borrado la frase que tan orgullosos decían nuestros padres: “Pobre, pero honrado”.

La impronta de la incontenible e interminable migración que comenzó el primero de enero de 1959, ha traído como consecuencia que un 20% de los cubanos se encuentren en el exilio.

La situación económica del país hace que aun a riesgo de sus vidas y de un incierto futuro esos millones de compatriotas hayan preferido tener patria prestada. La cifra de emigrantes nos dice más que cualquier número o estadística. ¡Esta es la calamitosa dote de sesenta años de Socialismo en Cuba!
 

Fuentes:

-“Las Empresas de Cuba 1958”, de Guillermo Jiménez Soler.  Editado en Cuba en el 2004.

-“El Ingenio. Complejo económico social cubano del azúcar”, de Manuel Moreno Fraginals. Editado en España en el 2001.

-Sitios web de: Azcuba, Centro Nacional de Estadísticas y Planificación Física.

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