Javier Justiz Foto © Javier Justiz/Cubadebate

El cubano Javier Justiz abandonó un día el baloncesto porque no tenía zapatillas

Este artículo es de hace 2 años

Javier Justiz abandonó la práctica del baloncesto porque no tenía dinero para comprar zapatillas. No había cumplido 16 años de edad y no podía entrenar. Su horma era bastante grande y la economía familiar no era la mejor.

A los 12 había desistido por primera vez, por dificultades en su casa. Esas se solucionaron y retornó hasta que el cemento venció sus pies y el dolor pudo más que los deseos. 

Hoy, Justiz es el rostro visible del baloncesto cubano en el exterior, junto al habanero Jasiel Rivero. Y su historia tiene varias páginas en blanco esperando a ser escritas.

"Por edad, ya no me da para soñar con jugar en la NBA, pero todavía queda el otro sueño, jugar en la Liga ACB", manifestó el cubano tras ganar con el equipo argentino San Lorenzo de Almagro la XI Liga de las Américas de Baloncesto.

Justiz besó el trofeo y ahora, destacó, saborea la miel de la victoria. "Estoy disfrutando de este título”, expresó en diálogo con el medio argentino La Nación.

El pívot recordó el día en que levantó su mano derecha para comenzar a jugar baloncesto. A la edad de ocho años, el objetivo era salir de la escuela, abandonar el aula de clases, pero más de una década después las sensaciones son muy diferentes.

“Debo ser sincero: era un haragán en la escuela", recordó el gigante santiaguero de 2.10 metros de estatura y más de 100 kilogramos de peso. “Nunca pensé que podía llegar a ser un profesional y no solamente hoy lo soy, sino que también puedo soñar con llegar alguna vez a jugar en Europa".

Hoy, ya siendo campeón continental con el San Lorenzo, la Liga ACB,  principal liga de baloncesto profesional de España, es la meta de Justiz, a sus 25 años de edad.

Este artículo es de hace 2 años

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