Raúl Castro y Díaz Canel, en la Asamblea Nacional del Poder Popular. Foto © Cubadebate.

Dos timones en la dirección del gobierno en Cuba: ¡jamás!

Este artículo es de hace 2 años

Dentro de unos días, el 19 de abril, un nuevo presidente de Cuba será elegido por el 0.008% de los electores del país y con el 0.005% del total de la población de la Isla. Estos porcentajes hablan por sí solos de la perfecta democracia del régimen cubano.

Por primera vez se contará con la separación entre el partido único y el gobierno, pero señores no habrá dos timones.  Recuerden que por enmienda aprobada a la Constitución quien dirige el país es el Partido Comunista de Cuba.

Éste fue un amañado "plebiscito revolucionario" hecho a la manera de Fidel Castro. Para lograr su fin hizo esta consulta de manera pública utilizando para ello a los temidos y delatores CDR. Muy pocos se atrevieron a “salir del closet castrista”. Incluso personas que pensaban abandonar el país firmaron la retrógrada enmienda por temor a que el régimen les negara la extinta "carta blanca".

Se especula sobre lo que podrá suceder a partir de que un "no Castro” asuma la Presidencia del país. Muchos dan por hecho lo deseado. Esperan que se emprendan profundos cambios.

Esas grandes transformaciones que el pueblo espera y desea por ser imprescindibles para enrumbar la economía y la sociedad cubana no sucederán. Estos vendrán, pero no en este momento.

Alguien poco conocido puede que arribe a la supuesta más alta instancia de la dirección del país, el Consejo de Estado. Tal vez Machado Ventura "ceda" su puesto dentro de la vicepresidencia y Esteban Lazo deje de ser el presidente de la Asamblea Nacional, pero de ahí no pasarán las sorpresas.

Hablando en buen cubano, el cuartico seguirá igualito. Tal vez peor.

Raúl se ha quitado la muy pesada carga de presidente de la República de Cuba y la ha depositado sobre los hombros de otra persona. Ahora desde su exclusiva cima de primer secretario del PCC podrá estar más atento a las “desviaciones” que se puedan dar y dictar mandatos a conveniencia.

Sucederán algunas novedades. Alguien poco conocido puede que arribe a la supuesta más alta instancia de la dirección del país, el Consejo de Estado. Tal vez Machado Ventura "ceda" su puesto dentro de la vicepresidencia y Esteban Lazo deje de ser el presidente de la Asamblea Nacional, pero de ahí no pasarán las sorpresas.

También existe incertidumbre –no sé por qué-  sobre quién arribará al poder. Que no le quede duda a nadie, será Miguel Díaz-Canel.

Entonces para muchos vendrá a la mente ese joven que en tiempos muy difíciles fue el primer secretario del PCC en la provincia de Villa Clara, pero ya no existe la romántica imagen que de él  tienen algunos, la de ese joven en short, bicicleta, tomando agua sucia en cualquier cafetería de Santa Clara  y charlando animadamente con el vulgo durante lo más agudo del permanente Período Especial.

Solo indaguen dónde vive en la actualidad y cómo se traslada, si es  en Lada o Gely.

¡Verán qué sorpresa!

Pero por encima de todo ya el compañero Díaz-Canel es un macho alfa y en el régimen implantado en 1959 estos no hacen concesiones, ni escuchan, ni respetan la opinión ajena. Tampoco permiten que se les rebata, ni se les puede enfrentar, pues la fuerza y el peso de ese gran alfa los aplastaría.

Y aunque el camarada Miguel desease enrumbar el destino del país, para lograr lo que en sesenta años los Castro no pudieron, por ahora le será imposible.

Ahí estará Raúl con su Buró Político para enmendarle la plana cuantas veces sea necesario.

¡En Cuba, señores, no habrá cambios y el timón seguirá aún en las manos de un Castro!

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