Holguín Foto © Wikimedia Commons

Crece el vandalismo en Holguín siguiendo al pie de la letra los métodos de la Seguridad del Estado

Este artículo es de hace 2 años

El vandalismo y la violencia han ido en aumento en la comunidad de San Germán, perteneciente al municipio Urbano Noris, en la provincia oriental de Holguín.

Los actos vandálicos que comenzaron por parte de la Seguridad del Estado en las casas de opositores, se han asumido como ejemplo por habitantes de la zona, que están tomando la justicia por sus propias manos y el problema se ha extendido como una plaga.

Algunas personas del lugar que han sufrido o atestiguado estos “ajusticiamientos”, contaron a Diario de Cuba acerca del tema.

Un vecino del administrador de la industria azucarera Lázaro Rodríguez Wilby, cuya casa fue embarrada con chapapote, contó que “al terminar la zafra el hombre no dejó que los obreros cogieran miel para alimento animal”, lo cual se permitía cada año.

Según este hombre, que prefirió el anonimato, hicieron lo mismo con la casa de uno de los jefes del Cuerpo de Vigilancia y Protección.

Otro caso es el de Mónica Ibáñez Laso, quien era una extremista inspectora que multaba a cualquiera y cuya vivienda también fue salpicada con chapapote, pero su castigo sí fue más allá, ya que echaron heces fecales humanas dentro de su cisterna.

Ibáñez es la presidenta del CDR y, según sus vecinos, es muy insistente con ellos para que realicen la guardia cederista nocturna, tarea que nadie quiere cumplir.

"Ella es quien vigila a un vecino nuestro que es opositor", dijo un hombre que prefirió no dar su nombre. "Él fue la víctima años atrás, cuando le tiraron huevos con pintura. En ese momento, ella no convocó a nadie para que no se repitiera. No pensó que más adelante le tocaría a ella su turno. El que a hierro mata, a hierro muere".

En ninguno de los casos la Policía ha encontrado al o los responsables, así que el vandalismo continúa, y ya no solo con dirigentes comunistas sino con familiares de miembros de la comunidad que han cometido algún delito y que ahora, a opinión de los perpetradores, tienen también que pagar por ello.

Tal es el caso de Luis Primitivo, a quien le lanzaron heces de animales en la fachada de su casa y escribieron el nombre de un vecino al que el hijo de Luis Primitivo mató a puñaladas en el año 2016.

"Le están cobrando al que no la debe", opinaron los vecinos. "Basta con la condena de tener un hijo preso por más de 20 años".

 

Este artículo es de hace 2 años

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