Equipamiento del crematorio de Guantánamo Foto © Venceremos

El crematorio de Guantánamo lleva cuatro meses terminado a la espera de la inauguración

Este artículo es de hace 2 años

El crematorio de Guantánamo ―cuya construcción e instalación concluyó en diciembre de 2017― espera desde hace ya cuatro meses por una certificación de “puesta en marcha” que le permitirá prestar servicios.

Sin embargo, el acta de certificación debe ser emitida por la empresa española Kalfrisa, que es la suministradora de la moderna tecnología para la cremación de cadáveres que se está instalando en diversas provincias cubanas actualmente.

Según declaraciones al diario Venceremos del subdirector provincial de Servicios Comunales ―organismo encargado de los servicios necrológicos―, Kalfrisa hará las debidas verificaciones una vez que concluya la construcción de los crematorios de Ciego de Ávila y de Santiago de las Vegas (La Habana) en los que se encuentra enfrascada actualmente la empresa española.

El funcionario entrevistado asegura que, pese a que la obra fue concluida a finales de 2017, han perdido tiempo en la puesta en marcha por la demora de la certificación de Kalfrisa, aun cuando considera que "los operadores del moderno equipamiento recibieron la preparación necesaria para su uso y manejo".

Sin embargo, el contrato entre Maquimport (empresa adscrita al Ministerio de Comercio Exterior) y la citada empresa española, indica que los incineradores de las tres provincias deben estar concluidos antes de conceder la certificación de calidad. Ya se trate de burocracia, prevención o cumplimiento de contrato, en todo caso al crematorio de Guantánamo no le queda más remedio que esperar.

Los hornos crematorios de cadáveres y restos óseos se llevan a cabo en un entorno de pulcritud, con ausencia de olores y bajo nivel sonoro. La incineración demora de dos horas a dos horas y media, en dependencia de las características corporales del cadáver, y mientras el proceso tiene lugar el operario verifica a través de un mirador y mueve los restos que son vaporizados y oxidados. 

Ese procedimiento se repetirá cada día y durante las 24 horas y está previsto que sean seis los operarios, además del personal encargado de los trámites y la atención a los familiares que acudan hasta el lugar a esperar los restos de su ser querido.

Para poder incinerar a un fallecido debe presentarse el acto de última voluntad o la petición expresa del familiar, quien mostrará su carnet de identidad y el del difunto, así como un certificado de Medicina Legal que autorice la cremación. Se prevé que quienes no decidan ir hasta el lugar, reciban las cenizas en la funeraria.

El servicio cuesta 340 pesos incluida el ánfora, mientras que el traslado se cobra a 75 centavos por kilómetro recorrido. Los servicios del incinerador incluirán ofertas de diversos tipos o modelos de ánfora al precio de 10 pesos convertibles.

El crematorio guantanamero se encuentra ubicado en el kilómetro 1½ de la carretera hacia el municipio de Niceto Pérez y forma parte de la cada vez más extendida costumbre en la Isla de incinerar los cadáveres; método que también contribuye a moderar el creciente hacinamiento en los cementerios cubanos, que se ha vuelto un problema recientemente destacado por medios de prensa.

Este artículo es de hace 2 años

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