Bares en Cuba Foto © CiberCuba

“El joven que no tiene divisas, no tiene a dónde ir en Cuba”

Este artículo es de hace 2 años

Con las reformas económicas dirigidas a impulsar el sector privado en Cuba, comenzaron a florecer desde hace unos pocos años en la Isla nuevos espacios gastronómicos, culturales y bailables. Aunque este tipo de lugares abrió un poco la limitada oferta que existía para suplir las necesidades de esparcimiento de la juventud, hasta el día de hoy asistir a un bar o una discoteca sigue siendo un privilegio de unos pocos. 

Un reportaje del oficialista Juventud Rebelde así lo recoge: entre los espacios con “mal ambiente” y aquellos cuyo precio de entrada o consumo es exorbitante, los adolescentes y jóvenes continúan con escasísimas opciones para divertirse y cultivarse.

Según resume el reporte, el “mal ambiente” ha llegado hasta lugares públicos como el famoso malecón de La Habana y la céntrica Avenida de los Presidentes, donde el bullicio confluye con las indisciplinas sociales, así como el consumo excesivo de alcohol y cigarrillos. 

“Para nosotros, los hijos del proletariado, generalmente no hay muchos lugares. La mayoría de los bares y discotecas son muy caros. Se puede ir quizás un día o dos, pero no todos los días que uno decide salir, debido al precio”, explicó una de las jóvenes entrevistadas por el portal en su más reciente podcast. 

Otro entrevistado, un hombre mayor, contó al periódico que a su hijo solo le queda la opción de acudir a piscinas privadas, que se alquilan durante todo el día y ofertan almuerzos y bebidas. 

“En general los adolescentes no tienen muchas oportunidades de ir a lugares, digamos, libres de humo, sanos; porque estos lugares primeramente son muy pocos y en segundo lugar son muy caros”, indicó.

El hombre opinó que “ese es otro problema de estos tiempos”. “Antes todos los jóvenes íbamos a los mismos lugares y más o menos teníamos el mismo dinero. Con cinco pesos se entraba a un club, con diez se entraba a un cabaret, pero ahora no”.

“El joven que no tiene divisas, prácticamente no tiene a dónde ir. Incluso en el caso de los espectáculos culturales importantes, también las entradas se revenden o son muy difíciles de obtener. Por eso los jóvenes más bien lo que hacen es deambular por las calles”, aseguró.

“Deberían volver a abrirse los círculos sociales, ya que ahora todos son por centros de trabajo, y los jóvenes no pueden entrar”, propuso el entrevistado. “También abrir otros espacios, habilitar el Bosque de La Habana y el Parque Almendares, por ejemplo”, agregó.

Otros grupos de jóvenes, con un poder adquisitivo mayor, prefieren ir en las noches a la Fábrica de Arte, cuya entrada vale 50 pesos (2.00 CUC) y las ofertas gastronómicas y de cocteles son bastante caras en comparación con los precios en sitios estatales. 

Pese a las altas tarifas, tanto la FAC como los bares particulares se encuentran a tope los fines de semana, sobre todo de visitantes extranjeros. 

Otro problema que detectan los jóvenes es la poca diversidad entre los lugares bailables, que en su mayoría solo ponen reguetón. “Siempre tratamos de ir a alguno donde no pongan reguetón”, explica otra joven consultada por el diario. 

En La Habana, son muy pocos los sitios abiertos a la música alternativa. Entre los más populares se encuentra el Corner Café, la FAC y el bar EFE, todos situados en la céntrica barriada del Vedado.

Este artículo es de hace 2 años

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