El Príncipe Harry y Megan Markle. Foto © Megan Markle / Instagram

Megan Markle, la princesa del mundo real

Este artículo es de hace 2 años

La actriz estadounidense Meghan Markle se casará mañana con el Príncipe Enrique (Harry) de Inglaterra. La ceremonia dará comienzo a la una de la tarde, en el Castillo de Windsor, con 600 invitados como testigos de la boda del año de la realeza europea.

Ella será la primera afroamericana en formar parte de las monarquías modernas, pero no es la primera mujer de raza negra en la Casa Real británica. Un antepasado del Príncipe Harry, Carlota de Mecklemburgo-Strelitz, nacida en Alemania, y que se casó en 1761 con el rey Jorge III, tenía sangre negra.

Lo de Meghan Markle es una historia de amor que ha podido reventar todos los techos de cristal y estereotipos habidos y por haber: afroamericana, plebeya, divorciada, hija de divorciados, estadounidense, actriz, con una familia paterna conflictiva y tres años mayor que el Príncipe... Aún así ella ha conseguido hacer realidad su cuento de hadas.

Harry y Meghan están enamorados. Él le pidió matrimonio de rodillas, en una noche cualquiera, frente al horno de su casa, donde la actriz de la serie de abogados Suits asaba un pollo para cenar. Allí le dio un anillo de oro amarillo y tres diamantes: el más grande, de Botsuana, un país que él lleva en el corazón. En esa África de atardeceres únicos fue donde se enamoraron, tras una primera cita a ciegas en Londres. Las otras dos piedras pertenecían a joyas de Lady Di, su madre, por la que 20 años después de su muerte sigue sintiendo la misma devoción.

Este sábado, Meghan Markle entrará en la iglesia de San Jorge del brazo del Príncipe Carlos, el heredero de la corona británica (su futuro suegro). Para llegar hasta aquí, le ha hecho falta sólo un año y ser como es: muy auténtica.

Su padre, un hombre blanco, director de iluminación en la ruina, exiliado en México, que se separó de su madre (una afroamericana profesora de yoga) cuando Meghan tenía sólo dos años, no podrá llevarla al altar porque ha sufrido un ataque al corazón. Los dos hijos que tuvo de un matrimonio anterior supuestamente lo han puesto al límite vendiendo exclusivas que simulaban ser robados. El hermanastro de Meghan estuvo a punto de ir a prisión por amenazar a su pareja con una pistola; un sobrino ha montado un negocio de marihuana que llevará el apellido familiar: Markle, y la hermanastra ha escrito un libro en el que define a Meghan como "agresiva".

Pese a todos estos nubarrones, ella hará historia mañana sábado 19 de mayo cuando se case con el Príncipe Harry. Entrará a formar parte de una de las Casas Reales europeas más rígidas en protocolo, que ha dado una lección de modernidad al resto. Lo que distingue a Meghan de otras princesas o duquesas consortes de origen plebeyo (Kate Middleton, Letizia de España o Máxima de Holanda) es que ella tiene voz propia. Está muy comprometida con el feminismo y tiene un discurso muy coherente desde que era una niña y en la escuela había que marcar una casilla con la raza y sólo había dos: negra y blanca. Ella es mestiza y dejó las casillas sin marcar porque no había un espacio para una niña mulata dentro de los cánones educativos.

Meghan Markle sigue siendo esa misma niña que con 11 años consiguió que la multinacional Procter & Gamble retirara un eslogan machista de una campaña publicitaria. Quizás sean todas esas virtudes, además de otras más evidentes como su belleza, las que han conseguido enderezar al Príncipe Harry, que también hará historia mañana.

Él, sexto en la línea de sucesión a la corona británica, se siente ajeno a la presión de reinar y quiere hacer su vida, sin tener que pasar por el calvario que pasaron sus padres. El divorcio de Lady Di y Carlos de Inglaterra le afectó mucho y sólo estaba dispuesto a casarse cuando estuviera seguro de que no se iba a divorciar. Ahora lo está.

Harry ha heredado la gracia de su madre. En Inglaterra ya le llaman el Príncipe del Pueblo. Es el niño mimado del Reino Unido. Los británicos lo han visto crecer ante las cámaras y también anunciar su compromiso el pasado 27 de septiembre. Apenas un año después de empezar a salir con una actriz mulata y preciosa, graduada de Relaciones Internacionales, actuación, comprometida con labores solidarias y con 2 millones de seguidores en Instagram.

Con este matrimonio empieza una nueva era. Los cuentos de hadas ya nunca más serán sólo para unos cuantos. Las niñas blancas, mestizas y negras podrán soñar no con un príncipe azul, porque eso ya suena trasnochado, sino con poder alcanzar todo aquello que se propongan. Ése es el aporte de Meghan Markle. Ella es un soplo de esperanza para todas las mujeres.

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Este artículo es de hace 2 años

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Tania Costa

(La Habana, 1973) vive en España. Ha dirigido el periódico español El Faro de Melilla y FaroTV Melilla. Fue jefa de la edición murciana de 20 minutos y asesora de Comunicación de la Vicepresidencia del Gobierno de Murcia (España)

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