Raúl Capote y Mario Guerra en una escena del segundo cuento. Foto © Cortesía de Esteban Insausti

Filme cubano “Club de jazz” hilvana tres historias sobre la envidia en el medio artístico

Este artículo es de hace 1 año

Club de jazz es un proyecto anterior a Larga distancia, y contemporáneo con Tres veces dos. Trata sobre la envidia, la más inconfesable y patética de las emociones humanas. Engranar la narración morfológicamente es complicado porque son tres épocas y nueve protagonistas”, asegura el director y guionista en mencionado making of de su nuevo filme.

La nueva propuesta del ICAIC está integrada por tres relatos sucesivos: “Saxo alto”, “Contrabajo con arco” y “Piano solo”, cada uno de ellos protagonizado por un músico (Ángel, Israel y Leo) y relacionado, de alguna manera, no solo con la envidia como tema, sino con el club de jazz mencionado en el título, un club con el cual se relacionan los protagonistas de las tres historias.

Uno de los grandes actores cubanos de los últimos veinte años Héctor Noas (Los dioses rotos, Sergio y Serguei) asegura en el making, que ambicionaba trabajar con Esteban Insausti desde que vio “Luz roja”, el tercer cuento de Tres veces dos. A Noas le encantó el modo en que el joven cineasta manejaba los dos personajes y el valor que le daba a la estética, a la atmósfera visual.

Ambos elementos, es decir el trabajo sicológico a fondo con los personajes en su relación con el entorno sicosocial, y una lujosa visualidad, conseguida sobre todo en posproducción, se encuentran entre las virtudes principales que adornan este nuevo largometraje protagonizado por Álvaro Rodriguez, Raúl Capote y Yasel Rivero, mientras que, en papeles especialmente relevantes, brillan el mencionado Héctor Noa, Mario Guerra, Luis Alberto García y Yailene Sierra.

Filmada mayormente en un blanco y negro de lujo, Club de jazz cuenta, para el diseño de las muy hermosas imágenes, con el dueto integrado por Alejandro Pérez y Ángel Alderete, quien considera tajantemente que este es su mejor trabajo hasta ahora. El director de fotografía recurrió, de acuerdo con el director, a un manejo sutil de la iluminación, que insinúa y que no quiere manipular ni seducir, sino más bien inquietar.

El filme, como otros de Insausti, cuenta con edición de su esposa, Angélica Salvador, quien trató de mantenerse distanciada del proyecto en sus etapas de guion y rodaje, para así conseguir saludable distanciamiento y objetividad a la hora de cortar, eliminar escenas, sugerir elipsis, o conferirle uno u otro ritmo a la sucesión de planos.

Y la música ocupa un papel estelar en este nuevo largometraje de Insausti, al igual que en el anterior y muy elogiado documental Las manos y el ángel, o en Larga distancia, que contaba entre sus personajes principales también con un músico.
 

Este artículo es de hace 1 año

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Joel del Río

Joel del Río. Periodista, crítico de arte y profesor. Trabaja como redactor de prensa en el ICAIC. Colabora en temas culturales con algunos de los principales medios en Cuba. Ha sido profesor en la FAMCA y la EICTV, de historia del cine y géneros cinematográficos.

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