Despaigne se enteró en Japón de lo que habían elegido para reforzar a otro conjunto. Foto © Alfredo Despaigne/Twitter.

Los botones del caos en el béisbol cubano

Este artículo es de hace 1 año

Entre la desidia, la rigidez mental, la incapacidad y el miedo a la verdad, la pelota cubana agoniza sin que en el horizonte aparezcan las luces de una resurrección futura. Aquí le dejo cuatro botones de muestra extraídos de la temporada en curso, suficientes para convencer al más incrédulo de que el Dios Caos es quien dicta el camino en los diamantes nacionales.

Botón 1: A estas alturas, después de un montón de campeonatos domésticos celebrados, aún no están definidos los límites para que un jugador pueda ser considerado o no como novato. Da pena escuchar cómo los narradores televisivos se desgastan en la incertidumbre en torno a si el cienfueguero César Prieto está en condiciones de aspirar al premio al mejor debutante de la temporada. Por Dios, en una fecha tan lejana como 1971, las Grandes Ligas establecieron que, allí, un novato es un jugador con menos de 130 turnos al bate, un pitcher con menos de 50 entradas lanzadas en el máximo nivel, o cualquier jugador con menos de 45 días en la lista activa de la MLB. ¿Es imposible que alcancemos acá semejantes niveles de claridad para definir las cosas?

Botón 2: A esto me referí hace poco en otro comentario, pero pasarlo por alto me dejaría un inefable cargo de conciencia. Se trata del reordenamiento de los equipos en la tabla de posiciones, una vez concluida la primera mitad del calendario. Así, lo que cada conjunto había hecho ante las diez selecciones eliminadas era descartado de golpe y porrazo, en un truco que habría envidiado el mismísimo David Copperfield. Sin dudas, una idea de retrete que colocó a Holguín –líder de la fase inicial- en el último lugar de la clasificación.

Botón 3: Horas antes del programa de selección de los refuerzos, Alguien (sabrá Dios quién) decidió que los seis jugadores contratados en Japón debían incorporarse a las escuadras que los solicitaran. Nadie contó con ellos, como si fueran marionetas con uniforme de pelota. Pocas horas después, Alfredo Despaigne calentó las redes con una enérgica protesta que todos aplaudieron. Todos, excepto Alguien.

Botón 4: La mentira, uno de los procedimientos más utilizados en el béisbol insular, entró en escena cuando hace unos días se escamoteó la causa de la ausencia de Maikel Cáceres en las filas de los Cachorros holguineros. “Está indispuesto”, se dijo, y el fanático inocente pensó en algún dolor estomacal o una migraña. En cambio, el fanático astuto salió enseguida hacia la Wifi, sospechando que había gato encerrado en la indisposición. Y halló al minino: Cáceres había sido llamado para reforzar a los Indios del Bóer en el torneo de Nicaragua. Miau!

Este artículo es de hace 1 año

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Michel Contreras

Periodista de CiberCuba, especializado en béisbol, fútbol y ajedrez.

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