Zaida del Río | Foto © FacebooK / Alaen Ledesma Fernandez
Zaida del Río | Foto © FacebooK / Alaen Ledesma Fernandez

Zaida del Río: "Los que hacen avanzar la cultura no deben temer nada" (ENTREVISTA)


América Latina Cuba

Publicado el Jueves, 14 Febrero, 2019 - 06:49 (GMT-5)


Mañana iluminada por el cálido sol del caribe, que deja detrás los “fríos” vividos por los capitalinos en estos últimos días; mañana de sol que deja detrás, al menos físicamente hablando, el horrible tornado, cuyas secuelas siguen golpeándonos; mañana de sol que deja detrás hasta el meteorito que cayó en Viñales; mañana de sol que me permite llegar a la calle Oficios número 6, entre Obispo y Obrapía, en el corazón del casco histórico de La Habana Vieja, donde nuestra entrevistada tiene su estudio.

Atravesamos un añejo portón que nos hace recordar esa preciosa telenovela cubana de la década del 80 que es Sol de Batey, y empezamos a subir escaleras, primero de un mármol aquejado por los males del tiempo y el maltrato sin mantenimiento; después, otra de madera, en caracol.

¿El objetivo del recorrido? Conversar con una figura de la plástica cubana, cuya mano derecha hace trazos en un lienzo con figura de mujer: alguien que reúne en sí aristas artísticas, reconocidas universalmente: la sin par Zaida del Río.

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Trasmite un carácter fuerte, cordial, animoso; la bienvenida es calurosa y sincera. Me siento a gusto conversando largamente con esta “china” nacida el 3 de junio de 1954 en la finca Guadalupe, cerca de Zulueta en Villa Clara, hermana mayor de los tres hijos del matrimonio de José y Cira.

“Tengo un hijo, también pintor, Cristhian González Téllez del Río, que también es pintor, y estamos esperando con ansias mi primera nieta.”

Felicidades abue; sin dudas, nacerá con un pincel en la manita.

¿De dónde te viene la ascendencia asiática?

“Yo tengo las tres razas mezcladas. Mi padre proviene de la clásica unión de chinos y mulatos; mi mamá, canaria. Así que ya ves, China, África y España.”

¿De dónde sacas tu maestría en el arte?

“Mi madre llevaba el arte en las manos. Escribía, tejía, pintaba, pero su familia era tan pobre que nunca pudo materializar sus sueños; ese privilegio lo tuve yo, que gracias al triunfo de la Revolución, pude ir a una Escuela de Arte.”

O sea, ¿naciste artista?

“Sí, desde niña, ésa fue mi inclinación: cantaba, pintaba, hacía obras de teatro… ¡ah!, y jugaba pelota. No vayas a creer que tú eres la única. Mi papá era mánager de un equipo de la localidad, Zulueta, y en mi casa doquier te encontrabas con bates, pelotas, guantes.

“Éramos tan pobres que habitábamos en un bohío de piso de tierra, sin luz, y como no había juguetes le echaba mano a la pelota, el bate y el guante. Jugaba bien, no te vayas a creer. Por eso amo el deporte. Recuerda que yo hice una colección dedicada a las campeonas olímpicas de diferentes deportes, llamada Ellas subieron al podio.

“Estaban, entre otras, las cubanas Ana Fidelia Quirot, María Caridad Colón y Mireyita Luis, la gimnasta rumana Nadia Comăneci, la nadadora alemana Kornelia Ender, la ajedrecista húngara Zsuzsa Polgár, la pertiguista rusa Yelena Isinbáyeva y la tenista estadounidense Serena Williams.”

La miro y veo su entusiasmo cuando habla del deporte y las mujeres que lo han engrandecido, y créanme que mientras avanzo en la entrevista, más admiro a esta mujer pequeña de tamaño pero enorme por sus conceptos y versatilidad.

Estábamos en aquella infancia tuya divertida y beisbolera.

“Sí, te tengo una anécdota que pocas veces he narrado. En 1967, la Escuela Provincial de Arte de Cienfuegos y la EIDE realizaban enfrentamientos beisboleros amistosos. Como era de esperar, los artistas iban perdiendo, y en un momento decisivo del juego mi papá le dice al director del equipo de la Escuela de Arte que me pusiera a batear.

“Imagínate, una hembra de emergente en un elenco varonil. Pues, me dio el mánager la oportunidad de blandir el bate y ¡nada más y nada menos! que la boté del parque, ¡jonrón! y ganamos el partido.

“Yo era pequeñita, delgadita. Me cargaron en hombros y me pasearon por todo el terreno como si hubiésemos ganado las Olimpíadas. Mis compañeros eran artistas no peloteros, jugábamos para confraternizar, pero aquello significó mucho. En ese entonces yo tenía 13 años; ahorita cumplo 65 y no se me olvida nunca.”

¡Cómo para olvidarlo! ¿Tienes otra anécdota deportiva que no haya sido muy divulgada?

“Tener tengo unas cuantas; ahí te va otra: muchos años después de aquella 'hazaña', ya con 27 años más menos, estudiaba yo en el Instituto Superior de Arte. Ahí era pitcher del equipo de los artistas de Cubanacán, y siempre ponchaba al hoy gran poeta, pintor y amigo José Pérez Olivares. Oye, ¡no había un turno al bate que lograra conectarme!

“Es que yo sabía jugar, lanzaba, bateaba, fildeaba; lo aprendí siendo una niña de campo: jugaba en los potreros, en los campos. Ahí se jugaba muchísimo y no sólo pelota: se corrían caballos, se hacían juegos de sóftbol, básquet en aros improvisados, voly con net de soga. Todo eso se ha perdido.

“Mira, yo voy ahora recorriendo Cuba y esa alegría no existe, ese sano entretenimiento está ausente. Y, oye, en mis tiempos ¡cómo nos divertíamos!. Era una fiesta participar en esos juegos.”

¿Cómo fue esa primera etapa tuya por los senderos del arte?

“Después de hacer tres años en la Escuela Provincial de Arte de la Perla del Sur, estudié cuatro en la ENA, Escuela Nacional de Arte, en la que me gradué en 1974 con 20 años. Hice mi servicio social en Villa Clara y allí estuve cinco años pues me casé y tuve a mi hijo.

“En 1981 regreso a La Habana y matriculo en el Instituto Superior de Arte (ISA) y comienzo a trabajar en el Taller Experimental de Gráfica que radica en la Plaza de la Catedral.”

Y mientras todo esto transcurría, ¿cuándo se despierta en ti el deseo de hacer poemas?

“Desde niña yo escribía poesías, aunque no fue hasta 1982 que viera la luz mi primera publicación: Herencia Clásica, mi primer libro de arte, grande por así decirlo, 40 poemas en total, y el segundo que publiqué fue en 1995, Altos de la Mina, que es acerca de donde radica ahora mi estudio, este estudio.”

Aquí la del Río abre sus brazos como tratando de abarcar aquel local de lujo, donde guarda parte de las maravillas creadas por su pincel. ¿ En qué consistían ambos libros?

“El primero es una compilación biográfica, ilustrada, sobre las religiones católicas y afrocubana; en el segundo, agrupo los momentos de mi vida hasta ese momento, y lo ilustro con fotos mías, desnuda, siempre con cabeza y alas de pájaro. Esto tiene que ver con que en esa época yo trabajaba la imagen de la mujer pájaro.

“Por esos tiempos yo realicé muchas perfomances sobre la mujer pájaro y las animaba yo misma, bailando, sobre todo en Cuba y Estados Unidos.

“Aproveché que Danza Contemporánea llevaba a las tablas una obra de Lídice Núñez, Terriblemente Inocente, inspirada en una mujer pájaro. Y yo bailaba. Sabes que yo hago de todo: pinto, escribo poesías, bailo. Jajá.”

¿Bailabas técnicamente como parte de tan prestigioso grupo danzario?

“Resulta que yo estudié danza contemporánea a los 42 años; por eso sumarme a ellos no fue tan difícil. Terminé con esa arista de mi vida artística a los 58 años.”

¿Sólo bailaste con Danza Contemporánea?

“No, también bailé en Cleveland, Ohio, Estados Unidos, en la obra Seres Efímeros en un evento conocido por Parada Circle.”

Y cómo escritora, ¿qué otras publicaciones tienes?

“En 1996: Revisión del libro Herencia Clásica en España; 2006: Paralelepípedos, ediciones Unión; 2008: Calidoscopio, ediciones Capiro de Santa Clara; 2009: Magic Country, ediciones Vigía de Matanzas; 2011: De La Habana a Matanzas, ediciones Matanzas.

“2014: La Resina Ámbar, edición Entre Líneas de Miami; 2016: Palabras Sin Frontera, publicado en Miami y aquí, por la editora Pablo de la Torriente Brau; y 2018: Nganda Caribe, editora Sur de La Habana, que fue presentado en la UNEAC y ahora en la Feria de La Habana este 14 de febrero”.

Se levanta, da unos pasos, recibe a un visitante admirador de su extensa obra. Mientras, yo cotejo notas con reportajes y testimonios realizadas a la artista con anterioridad, por ejemplo, en el sitio ECURED, aparece literalmente:

“Se reconocen varios períodos en la pintura de Zaida. Lo primero fue el campo con sus casas de tabaco, los niños, el paisaje. Luego vinieron los caballos: Enfermedad de caballos. Después vino el circo y sus pintorescos personajes. Después, Las mujeres pájaros. Luego llegaron los trípticos sobre la religión afrocubana. Más tarde llegaron los pavos reales; y finalmente “La danza cósmica de Shiva” (2010) en la que la artista, conmovida por la filosofía hindú, expresa la gran pasión que le confiere a esta cultura oriental”.

El visitante se va y regresa al coloquio Zaida del Río

¿Puedes determinar cuándo empiezas verdaderamente a pintar pintar, valga la repetición?

“Mira, yo vivía entre 1981 y 84 en un pequeño cuartico, o sea, en un espacio muy cerrado. Por eso, sólo hacía dibujos y grabados.

“Entre el 87 y el 89 estudié en la Escuela de Bellas Artes de París (L'Ecole des Beaux Arts), me había ganado una beca. Hasta ese momento, como te dije, predominaba en mí el dibujo y el grabado en metal (calcografía) y piedra (litografía).

“La Ciudad Luz me abrió otros horizontes. Monté exitosas exposiciones en Barcelona, Berlín, Roma y en el propio París. En 1995 hice una exposición grande que sirvió para abrir oficialmente mi estudio aquí en la calle Oficios, donde lo mantengo.”

¿En qué se basó esa importante exposición?

“En total eran 30 trípticos sobre la religión afrocubana; uno de los cuales, posteriormente, fue premiado en la bienal del Cairo, Egipto, y en la de Tenri, Japón.

“Y respondiendo tu pregunta anterior, es en el 2002 que comienzo en sí a pintar sobre lienzo: Casas de Curación (sobre la energía piramidal, las piedras de curación, la terapia de las flores de Bach), que fue exhibida en la galería La Acacia, en La Habana.

“En 2003, La Tierra Hechizada, sobre la religión, expuesta en Alcalá de Henares, España; 2005, en Bellas Artes, mi exposición Reina De Corazones, retratos personalizados de 22 mujeres del mundo, de distintas profesiones, inclinaciones, aspectos sociales: bailarines, escritoras, reinas, políticas. Hecha en lienzos de 2x2”.

Más allá de su dimensión sobre el lienzo, está su verdadera dimensión artística. En ella aparece lo mismo Frida con las vírgenes de Guadalupe y la Caridad del Cobre que Penélope tejiendo su manta esperando a su amado; lo mismo Sor Juana Inés que nuestra única Rita Montaner.

Es, realmente, el hacer, el decir, el soñar, el amar, pintura, historia, leyenda, amor… ¡todo tejido admirablemente por las virtuosas manos de Zaida del Río!

¿Después de Reina De Corazones, tu siguiente gran obra?

El Gran Hipnotizador, hecha sobre la temática de los pavos reales. Si observas nuestra Habana Vieja, verás en todas las casas, patios, angostas callejuelas, esas señoriales aves, andando como verdaderas dueñas de espacios que identifican como suyos.

“Son aves que pertenecen en la religión afrocubana a las deidades de Oshún y Yemayá. Yo amo los pavos reales; incluso, Ismael de la Caridad, conocido diseñador cubano, me confeccionó un vestido con mil 500 plumas de estos animales.

“Lourdes de los Santos, realizadora del ICAIC, me hizo un documental, Del Río, Zaida, en el 2004, en el cual yo camino desde mi estudio hasta el Palacio de los Capitanes Generales, vestida así. ¿Y puedes creerme? todos los pavos reales me escoltaron; era un show aquello… ¡qué belleza!”

La risa entre ambas se mezcló al sólo pensar en aquel día. ¿Ustedes se imaginan?

“También monté la exposición Mis Meditaciones en el Budismo Camino al Diamante, que trata sobre el budismo tibetano.”

¿Qué te motivó?

“¡Ah!, porque tú no sabes que yo subí al Tibet para estudiar a fondo costumbres, adentrarme en las interioridades de esa religión. Con esto te afirmo que me interesan todas las culturas, el Universo como tal.

“Voy más allá de la cotidianidad, de los límites de la Isla, Isla que adoro, te aclaro, porque es mi mayor inspiración. El Tibet me motivó; allí llegué tras hacer una exposición en Nueva Delhi, India.

Voy más allá de la cotidianidad, de los límites de la Isla, Isla que adoro, te aclaro, porque es mi mayor inspiración

“Sobre esa temática, además, al regresar a La Habana no paré hasta exponer en la Casa del Alba, La Danza Cósmica de Shiba, que abarca lienzos de esa danza hindú (año 2010).”

En el 2011, su genialidad creadora se trasladó al océano y montó la exposición Marinas; en el 2014 la Biblioteca Nacional fue el escenario propicio para albergar la exposición que Zaida realizara sobre los Versos Sencillos de José Martí mientras en el 2016 nació la que más me gusta a mí: Ellas Subieron al Podio.

¿Las más recientes?

“2017: Pica Mi Gallo, a propósito del año chino del gallo y la diosa del panteón chino Kwan Yin; 2018, Todo Empezó en la Sorpresa, que ha sido expuesta en la galería Orígenes del Gran Teatro de La Habana, y más recientemente, en Santa Clara.

“Es una temática nueva para mí, que siempre he tomado la mujer como eje principal de mi obra. En esta ocasión son 20 hombres desnudos que hacen alusión al mundo gay.”

“Sí, mira, son parte de la vida; tengo muy buenos amigos gay; es un acercamiento a un mundo distinto que muestra otra belleza.”

¿Por qué gay, por qué no hombres hetero?

“Me inspiré. La inspiración nace, surge, hay que seguirla. Todo Empezó en la Sorpresa será expuesta en el Milander Center de Miami, espectacular centro moderno en Hialeah, y el venidero año en Madrid”.

No sé por qué pero me inclino a pensar que esta exposición va a ser una de las más populares de la muy popular Zaida del Río.

Por cierto, ¿qué ocupa esa incansable mente ahora?

“Trabajo en el Centro Histórico en una exposición que saluda el aniversario 500 de San Cristóbal de La Habana y en la misma se verán reflejados lugares icónicos como el Malecón habanero, la Catedral, la Giraldilla, las plazas y parques más emblemáticos.

“Al menos serán 17 cuadros de diferentes formatos, en acrílicos y lienzos sobre telas.”

Si tuvieras que decir cómo eres; caracterizar tu obra, tu vasta y diferente obra.

“Eso mismo: lo diferente, el cambio. No aburrir. El universo. Soy inquieta, estudiosa, siempre inconforme con mi obra, pues siempre se puede dar más. Me falta un mundo por conocer de la vida, de los seres humanos, el por qué de las cosas.

Soy inquieta, estudiosa, siempre inconforme con mi obra, pues siempre se puede dar más. Me falta un mundo por conocer de la vida, de los seres humanos, el por qué de las cosas

“La inspiración no me falta; sigo mis instintos siempre. Eso me ha dado muy buen resultado.”

No me cabe la menor duda de que lo que dice es cierto. Ella misma es un libro abierto, en el cual, aunque parezca contradictorio, todo el mundo no puede leer.

Me imagino que has perdido la cuenta de las exposiciones personales o colectivas que has presentado en tantos años de carrera, así como los países visitados que siempre aportan su granito de arena a tu inventiva.

“Efectivamente, perdí la cuenta; lo principal, te lo dije. He visitado alrededor de 35 naciones, muchas de las cuales, he repetido y es cierto, en todas se aprende algo nuevo.”

¿Religión que profesas? ya que de todas has pintado.

“Yo tengo hecho Oshún, quien por cierto gobierna este año según las creencias afrocubanas. Además soy practicante activa del yoga, hatha yoga y Chi kung (taichí) . Hago mil cuclillas y 500 abdominales diariamente.”

Su físico, estado de ánimo, potencialidad aseveran esas afirmaciones.

Antes de marchar: Zaida, ¿el arte puede sujetarse a leyes?

“Sé por dónde vienes. No. Además no creo que después de tantos años, los artistas lleguemos a una fase en que el arte pueda restringirse. No creo que el arte verdadero sea limitado. La gente que tanto ha aportado, que tanto ha creado, los que hacen avanzar la cultura, no deben temer nada. Los artistas tenemos patria, el arte es universal.”

No creo que después de tantos años, los artistas lleguemos a una fase en que el arte pueda restringirse. No creo que el arte verdadero sea limitado

Nos despedimos como si nos conociéramos de toda la vida; y es que es así. A ella le gusta el deporte, por ende, seguía mis documentales y comentarios. A mí me fascina la buena pintura, la danza, la poesía, así que lógicamente, acaricio su obra.

Un “hasta luego, cuídate al bajar” encierra más que dos horas de charla con Zaida, más que pintora, dibujante, poeta, grabadora, bailarina; una gran mujer, un ser humano capaz de crecer hasta dimensiones insospechadas, que resume de voluntad y humanismo y que me trae a la mente una añeja frase: “De músico, poeta y loco…¡todos tenemos un poco!”

Yo creo que esta descendiente de España, África y China tiene, efectivamente, de todo un poco, yo diría que de todo…¡mucho! sobre todo ¡muchísimo talento y deseos de hacer!


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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos

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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos

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