Joaquín Pulgarón, activista deportivo cubano reconocido con el premio Pierre de Coubertin | Foto © Cortesía del entrevistado
Joaquín Pulgarón, activista deportivo cubano reconocido con el premio Pierre de Coubertin | Foto © Cortesía del entrevistado

Entrevista al activista deportivo cubano Joaquín Pulgarón


América Latina Cuba

Publicado el Martes, 26 Marzo, 2019 - 07:13 (GMT-5)


Todos tenemos nuestros sueños; pobres de aquellos que puedan vivir sin una quimera. Hay quien anhela un auto, otro una casa, el de allá ser médico, la de acá, modelo; algunos vivir fuera del país, otros ser felices en el que los vio nacer.

Bueno, pues le puedo asegurar que nuestro entrevistado de hoy, Joaquín Pulgarón, el “Pulgui”, ha materializado su sueño de toda la vida: construir una ciudad deportiva con medios propios en la localidad avileña de Vicente, trabajo por el cual fue reconocido con el prestigioso premio Pierre de Coubertin, que confiere el Comité Olímpico Internacional.

Joaquín Pulgarón/ Cortesía del entrevistado

Con sus ágiles y voluntariosos 78 años encima, el Pulgui estuvo casado 46 con Ida, su amor eterno, ya fallecida, quien le dio sus dos hijos y éstos a su vez, sus dos nietos, sus grandes amores.

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“Yo nací en un lugar conocido por Colonia San Pablo perteneciente al municipio avileño de Baraguá. Lo que hago que es de conocimiento nacional, lo he hecho empíricamente pues solo pude estudiar hasta el sexto grado en la escuela local y logré el grado 12 en la Escuela de Superación Obrero-Campesina.”

Lo que hago que es de conocimiento nacional, lo he hecho empíricamente pues solo pude estudiar hasta el sexto grado en la escuela local y logré el grado 12 en la Escuela de Superación Obrero-Campesina

Desde joven, ¿siempre amaste el deporte, quisiste ser deportista?

“¿Deportista? ¿Tú me has visto mi tamaño y peso corporal? Jajá, claro en varios deportes hay pesos pequeños pero no, siempre fui un simple obrero agrícola en la Colonia San Pablo, empecé con 17 años en 1957.

“Yo acompañaba a mi padre en la empresa cañera del norteamericano míster Keller. No guardo ningún mal recuerdo, nos trataban bien aunque cobrábamos sueldos muy bajos, pero, ¿sabes? nos alcanzaba para vivir con decoro.

“No obstante, yo desde los 16 años apoyé en la clandestinidad en la lucha contra Batista, hasta que después del triunfo de la Revolución comencé a trabajar en una tienda de víveres.”

Pero en sí, ¿cuándo le entras de lleno al deporte en la comunidad?

“Aunque trabajaba en otras labores, desde pequeño me fue dado construir instalaciones rústicas deportivas: lo primero fue un terreno de pelota en San Pablo, año 1957.”

Después del 59, aún siendo muy joven, ¿no te dio por estudiar, por ejemplo, arquitectura?

“No, lo mío era el deporte. Desgraciadamente lo que sí ansiaba era ser licenciado en deportes pero al inicio, la edad mínima era 35 años y ya yo era mayor, y luego cuando la aumentaron a 45, también había rebasado la edad mínima. Es algo que siempre soñé, nada, el que nace para empírico del cielo no le caen los títulos.”

Es muy cierto pero, también lo es que lo que hace Pulgarón quizás lo hagan muy pocos licenciados en deporte. Juzguen ustedes mismos.

“Después del 59 paso a trabajar a la zona arrocera de San Joaquín en la provincia de Camagüey (recuerda que éramos todos, avileños y camagüeyanos de hoy una sola provincia antes de 1976), y es que soy seleccionado para tomar parte en la primera Plenaria Nacional de los Centros Voluntarios Deportivos que estuvo presidida por Fidel, en la Ciudad Deportiva el 19 de noviembre de 1961”.

Esa reunión sentaría las bases del movimiento de activistas voluntarios, de donde emanan las ideas que ya tenían Pulgarón y otros como él, de construir instalaciones rústicas en las más lejanas y montañosas de las comunidades.

“Aquello fue increíble. Por primera vez nos llegaban implementos y accesorios para desarrollar el deporte en barrios, bateyes, comunidades rurales, algo que ahora es prácticamente inexistente. No recuerdo ya ni cuándo fue la última vez que recibimos algo, todo lo inventamos nosotros.”

¿Crees que eso influye en la caída en picada del deporte cubano?

“Yo no sé hasta qué punto, pero hay un hecho cierto: sin una base sólida como la que se comenzó a gestar aquel 19 de noviembre no puede alzarse una selección nacional del deporte que sea, capaz de reportarnos los triunfos de antaño.”

Está claro el Pulgui. Sin base no hay superestructura, es por eso de la grandeza de este pequeño gigante que tengo ante mí, que sueña y materializa sus sueños a diario. Volvamos al comienzo.

“Después de crear las bases del activismo en San Joaquín me traslado al poblado de San Vicente, que es donde vivo desde el 2 de febrero de 1965. Aquí me casé y eché raíces.”

La casa del Pulgui es acogedora, limpia, recogida. Se respira paz, amistad al recibirte en su hogar. El olor a café humeante te da la bienvenida y luego, tras degustarlo, viene la botella de Havana Club.

“Tras trabajar cortando caña y después en el Departamento de Contabilidad y Jurídico de la empresa agrícola El Mambí, quedo excedente y eso, contrariamente a lo que pudiera parecer, fue una bendición, ya que me enviaron a laborar a la Dirección Provincial de Deportes como coordinador de Relaciones y Propaganda.

“Así, finalmente, mi vida se encausaba por el carril que siempre soñé: los deportes.”

Joaquín Pulgarón/ Cortesía del entrevistado

Y ni qué decir que ahí fue donde el Pulgui y yo comenzamos esta linda amistad que, después de tantos años, se consolida por día.

“Julita, ¿recuerdas aquellos encuentros nacionales de activistas, conducidos por Fátima y Justo? ¡Qué bien la pasábamos! Era un reconocimiento a los mejores. Tampoco de eso queda mucho. Sí, nos reunimos, pero nada que ver con aquellos homenajes que tan buenos momentos reportaban.”

¿Qué hacías tú en el INDER provincial de Ciego?

“De todo: seguí ayudando a crecer el CVD (Complejo Voluntario Deportivo) de Vicente, hoy día considerado una pequeña Ciudad Deportiva, orgullo de todos los que lo hacemos posible.

Seguí ayudando a crecer el CVD (Complejo Voluntario Deportivo) de Vicente, hoy día considerado una pequeña Ciudad Deportiva, orgullo de todos los que lo hacemos posible

“Era y soy el presidente del CVD, trabajaba especialmente con los niños; me encargaba de multiplicar el movimiento de activistas, apoyábamos el de los corresponsales voluntarios, el grupo de historiadores del deporte, esos hombres y mujeres que salvaguardan el patrimonio del deporte cubano.

Cortesía del entrevistado

“Y, algo muy importante: los atendíamos a ustedes, los periodistas; apoyábamos no solo a los de la provincia sino a los nacionales, pues Ciego era sede de la Serie Nacional de Béisbol, la Liga Superior de Básquet, el Nacional de Fútbol, la Vuelta Ciclística a Cuba, el Torneo de Boxeo Córdova Cardín, entre otros muchos.”

Puedo aseverar que llegar a Ciego de Ávila era una bendición. La atención a la prensa era de mil kilates, y en esa atención el Pulgui era un vanguardia.

“No era yo solo: estaban Cachita, Belkis, Pituca, Yolanda, Cuqui, el director de deportes, éramos un tremendo team”.

Tremendo equipo y tremendos tiempos: Un día llegué, pregunté por ti, y me dijeron: 'el Pulgui se jubiló'.

“Lo hice con 67 años el 1 de octubre del 2009. Y eso de jubilación es un eufemismo pues ahora trabajo más que antes. A las 6 de la mañana ya estoy de lleno en mis instalaciones, segando ya yerba de los estadios, limpiando las carrileras de la pista, enderezando el ring de boxeo, observando el colchón del judo, siempre hay algo que hacer.”

Joaquín Pulgarón/ Cortesía del entrevistado

Pulgarón, ¿Quién no te conoce a ti en Cuba?

“Yo creo que nadie. No puedo contarte la de entrevistas, reportajes, noticias que se hacen cotidianamente en el CVD Vicente. En estos momentos, aquí se practican 15 disciplinas deportivas.

“Béisbol, con sus terrenos, uno de ellos, oficial en el mismo Vicente y los otros en comunidades cercanas pertenecientes al mismo consejo popular; también canchas de fútbol, una de adultos y dos de mini fútbol; un terreno de sóftbol que ha acogido juegos del Campeonato Nacional y de la primera Olimpiada del Deporte Cubano.

“Boxeo con un ring con todos los requerimientos, recuerda que aquí entrenó la preselección nacional en 1993, cuando el DT era Sarvelio Fuentes.

“El judo cuenta con su colchón y se dan los toques finales para el de la lucha pues ya contamos con la lona. También se practican levantamiento de pesas (sin local aún), atletismo, voleibol, básquet y poseemos una sala de recreación con juegos de mesa y tenis de mesa.”

Desde mi años de reportera he sabido que en Vicente todos practican deportes. ¿Sigue siendo así?

“Bueno, imagínate que tenemos practicantes, alrededor de 100, desde niños de cinco años hasta abuelos de la tercera edad. Ahora contamos con un gimnasio bio saludable con once aparatos, puestos en función de la ciudadanía. En estos momentos se desarrollan tres ligas: fútbol, béisbol y sóftbol, con cuatro equipos percápita. Con eso te lo digo todo.”

¿Con cuántos profesores cuentan?

“Graduados universitarios, siete, y activistas, doce. Todos viven en la comunidad, por lo que el trabajo se les facilita. Dentro de este colectivo estoy preparando a mi sustituto porque yo no soy eterno, se trata de Leónides Olivera, joven entusiasta, trabajador y que siente por el deporte lo mismo que yo.”

Háblame de tus premios y reconocimientos.

“Por 25 años consecutivos me he mantenido como vanguardia nacional del activismo deportivo, tanto personalmente como el CVD Vicente. Poseo la Réplica el Machete del coronel Simón Reyes, soy hijo adoptivo de la provincia, Orden al Mérito Deportivo, entre otros muchos reconocimientos, aunque sin dudas el premio Pierre de Coubertin, recibido en el 2013 colmó todas mis expectativas.”

Cortesía del entrevistado

El rostro de Joaquín Pulgarón, siempre amable y sonriente, se torna pensativo.

“Oye, cuando me lo dijeron, ni me lo creía. Me sentí tan orgulloso. Lo que yo he hecho toda la vida es porque me nace; es un humilde aporte a tantos triunfos que buenos deportistas nos han dado en la arena internacional.

“Del CVD Vicente han sido captados para el sistema de enseñanza deportiva unos 120 muchachos, algunos de los cuales han integrado selecciones nacionales y competido internacionalmente; ahora tengo al pitcher derecho Leomil González, quien ha integrado preselecciones nacionales de béisbol y juega por el Ciego en la SNB.”

Cortesía del entrevistado

Me imagino cuán difícil debe resultar mantener el nivel deportivo sin el aporte que antes recibían.

“Nosotros contamos con una mini industria deportiva propia; nos volcamos en la reparación de guantes, bates, colchones, balones, el ring. ¡No nos para nadie! Constantemente damos mantenimiento a las áreas, mira qué bella está la yerba, verdecita, pareja, mejor que la de muchos estadios principales del país. Claro, una ayudita no vendría mal.”

Cortesía del entrevistado

¿Por qué ha descendido el movimiento de activistas?

“No todo es lo material aunque sea muy importante. Date cuenta de que cada vez son más los graduados del Instituto Superior de Cultura Física que suplen a los activistas que trabajaban, como yo, empíricamente, por amor al deporte.”

Cada vez son más los graduados del Instituto Superior de Cultura Física que suplen a los activistas que trabajaban, como yo, empíricamente, por amor al deporte

¿Ellos reciben implementos con qué trabajar?

“Tampoco. ¿Para qué hablarte? Pero yo creo que pueden y tienen que coexistir graduados y activistas. Incluso, el técnico cumple un horario (aunque muchas veces lo extiende), el activista trabaja el día entero, los fines de semana, o sea, seguimos siendo útiles.”

Pulgi ¿tu valoración de la caída del deporte cubano en citas Centrocaibeñas, Panamericanos, Juegos Olímpicos, Mundiales, el descenso del béisbol?

“Chica, a mí que me disculpen, pero la pelota ha perdido tanto por causa de la dirección nacional: hay atletas que se han ganado estar en la selección y han sido relegados. Mira, no hay que ir tan lejos, en la Serie del Caribe vistieron la franela del Cuba peloteros que ni jugaron la Serie Nacional, ¿quién ha visto eso?”

A ver Pulgarón, eso es así. ¿Tú dejarías fuera a Despaigne, a Moinelo? ellos honran nuestro equipo, los necesitamos.

“Sí, pero Las Tunas fue el campeón y cuántos tuneros jugaban? ¿Por qué no fue Peña, el antesalista tunero, y se empeñaron con Gracial que nada hizo. Es a lo que me refiero, claro que a Despaigne nadie lo deja.”

¿No crees que el convenio, incluso desde edades tempranas entre la Federación Cubana y las Grandes Ligas sea un paso de avance?

“Claro, fundamentalmente, se evita el éxodo. Ciego ha perdido más de cinco buenos peloteros en los últimos tiempos. Así no hay tigre que arañe. Jajá. Pero opino que a ese acuerdo le falta que dejen jugar por Cuba a los que ya están allá, que solo se fueron por problemas económicos y querer probarse en el mejor béisbol del mundo. Mira el July Gourriel cómo se abrazó a su bandera cuando ganó la Serie Mundial hace dos años”.

¿Resueltos, entonces, los problemas del béisbol cubano?

“No. Yo no he dicho eso. Hay que hacer una revolución científico-técnica acorde a los tiempos que corren. Hasta un hombre de casi 80 años como yo se da cuenta. Hay una revolución científica en el mundo que dejó detrás el amateurismo convirtiendo el deporte en un trabajo.

Hay que hacer una revolución científico-técnica acorde a los tiempos que corren. Hasta un hombre de casi 80 años como yo se da cuenta. Hay una revolución científica en el mundo que dejó detrás el amateurismo convirtiendo el deporte en un trabajo

“Hay que mejorar las condiciones de vida (no solo donde entrenan sino en sus hogares) de los atletas, del deporte que sea. Se han dado pasos, se están dando más, pero hay que continuar; si no jamás recuperaremos los lugares que teníamos antes, eso sin contar la cantidad de buenos entrenadores que hemos perdido.

“Mira, ahorita hablábamos de cómo manteníamos al CVD Vicente si no nos daban con qué. Los padres de los muchachos, los trabajadores de las cooperativas cercanas, los jefes de las tres ligas que hacemos, unen sus esfuerzos y van consiguiendo por aquí y por allá, pero es que cada vez se resuelve menos.

“El país no es el de 20 años atrás. Antes, para las premiaciones y los estímulos las empresas u organismos aportaban regalos, los trofeos, las meriendas, qué se yo; ahora todo está contabilizado (algo que es muy bueno) y nadie puede apoyarte.

“Es un verdadero dolor de cabeza entregar un trofeo por muy pequeño y modesto que sea. En mi caso yo tengo un activista que con recortes de su trabajo nos hace las Copas, pequeñas, pero alegran al que gana”.

Después del café y el traguito de ron, me despido del buen Pulgarón, quien ya en la puerta me dice: “el deporte ha sido y es una parte intrínseca de mi vida. La familia y el deporte son mis máximas prioridades. ¡Escríbelo ahí!”

Ya está escrito Pulgi, mi amigo de tantos años, que convierte su vida en un hacer constante por el deporte masivo de su pequeño terruño: el CVD Vicente.


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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos

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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos

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