Un cubano mira los precios en una pizzería en La Habana. Foto © CiberCuba

“Ni teniendo una sola moneda nos salvaremos del hambre”, opinan cubanos

Este artículo es de hace 1 año

Vista la crítica situación que amenaza con hundir la economía cubana, podríamos pensar que la dualidad monetaria vuelve a ser “un mal necesario” en épocas difíciles. 

Recordemos que la aceptación de la doble circulación monetaria en la isla (1993-1994) fue una de las medidas tomadas para afrontar el Período Especial en los años noventa y que, como entonces, hoy el país precisa de una moneda fuerte que evite una devaluación del peso cubano y que posibilite el ingreso de divisas frescas.

De acuerdo con Alberto, quien trabaja en una empresa mixta, “justo cuando pensábamos que tendríamos una sola moneda el país agoniza de nuevo así que tendremos dualidad para rato. El principal problema es que quien trabaja en el sector estatal, que es donde está la industria, no gana. Por tanto, su salario no posee valor de cambio.

“Uno está donde le pagan 5.000 CUP porque la entidad ofrece servicios en CUC, pero para el Estado 1 CUC equivale a 1 CUP y para el trabajador, a 25 CUP. Por tanto, esa contabilidad no refleja la realidad. Si esas diferencias no se resuelven, no tendremos ni médicos, ni maestros, ni siquiera barrenderos", apunta.

“Para revalorizar la moneda cubana será inevitable que desaparezcan empresas económicas y administrativas que son una carga para el país. No obstante, creo que ni teniendo una sola moneda nos salvaremos del hambre porque ya ni con dinero uno resuelve qué comprar. Además, hay que revisar la política nacional de beneficios sociales porque el adulto sano en edad laboral, que no estudia ni trabaja ni aporta nada a la sociedad, no tiene que ser un mantenido”, asegura. 

Vale resaltar que desde sus inicios, la dualidad monetaria y cambiaria se asumió como un proceso transitorio. Sin embargo, se ha extendido enormemente y ha terminado creando graves problemas, como la profundización de la diferenciación de los niveles de consumo de la población.

Por otro lado, a tenor con la contadora Miriam, de 45 años, “el pago de deudas nos está aniquilando. Cualquier desarrollo depende de la eliminación de la dualidad monetaria. "¿Cómo podríamos aumentar la producción mercantil, si el mayor número de trabajadores cubanos son estatales y su salario no vale nada?", se pregunta. 

“Lo primero que se necesita –responde– es establecer aranceles, para proteger las producciones y el mercado. La fuga de capitales y las evasiones fiscales están al por mayor, en tanto, los que rigen la economía solo dicen que lo fundamental es producir más e importar menos y se limitan a aumentar los precios y regular lo que cobramos. Sin contrapartida no hay avance posible, los responsables se acomodan y el tiempo tampoco vale".

“Nadie come con el cuento de que el proceso de la unificación monetaria es complejo. A uno lo que le importa es que los mejores obreros y profesionales se han ido del país o han pasado a trabajar por cuenta propia porque pueden cobrar en CUC. ¿Por qué no es posible pagarle al trabajador estatal en CUC? Ven el salario como un servicio que ayuda a la empresa a tener mejores indicadores económicos: lo que se debería pagar en salario, se sustituye por un valor significativamente menor en CUC ya que para la empresa un 1 CUP es igual a 1 CUC”, refiere la experta.

“El sector privado en mi opinión es fundamental para el desarrollo de todo país porque genera riquezas, empleo y calidad. La función del Estado es controlar, recoger impuestos y mejorar con ellos los servicios públicos. Los cubanos solo necesitamos que nos suelten la imaginación para tener un país donde con 10 CUP compremos más de tres productos como ocurre en muchas partes del mundo”, opina el ingeniero eléctrico Yuri.

Este cubano espera “una economía de mercado que abarate los costos de la vida y satisfaga nuestras necesidades básicas. No todos los cuentapropistas se dedican a comprar barato y vender caro. Hay muchas iniciativas no estatales dedicadas a la producción, pero no se les incentiva".

“Soy un universitario joven y sé que aquí jamás tendré un salario con valor, que me permita salir con mi familia de vacaciones, comprar una casa o un carrito, o viajar al exterior como turista. La empresa estatal es intrínsecamente ineficiente y derrocha miles y miles de pesos sin el control de nadie. ¿Cuántas producciones de países industrializados hemos traído? ¿Dónde está nuestra industria manufacturera?", cuestiona. 

“La inversión extranjera es fundamental para lograr una Cuba próspera, pero no tenemos que ir fuera a pedir ideas de negocios cuando tenemos un pueblo con ansias de desarrollo. ¿Quién se conforma con la estrechez en que estamos subsistiendo? Todos deseamos que haya dinero para poder pagar las deudas contraídas y realmente vivir. Con un esquema tan centralizado de la economía, en la que la iniciativa individual e incluso la colectiva es por lo general marginada, difícilmente podamos lograrlo”, argumenta este trabajador estatal.

En palabras de Leticia, una artesana matancera, “no solucionamos los problemas porque no vamos a sus raíces y seguimos paseando por las ramas. Hemos creado un sistema que es un engendro; al no haber competencia en él nos quedamos a merced de los negociantes.

“Incluso la inversión extranjera directa está permitida solo a nivel central. Muchos inversionistas no han intentado invertir acá porque si a los nacionales les tienen tantas restricciones, ¿qué se puede esperar para un foráneo? Necesitamos cambios más radicales. Ya llevamos más de una década de ‘actualización’ y los resultados no son buenos”, destaca la artista de 34 años.

En noviembre de 2004 se sustituyó la circulación del dólar estadounidense por el peso convertible (solo convertible en Cuba), que consistió únicamente en cambiar la circulación monetaria interna del dólar estadounidense por el CUC.

Este artículo es de hace 1 año

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