Accidentes en Cuba Foto © Cubadebate / 5 de Septiembre

Cubanos opinan: “Te echan más por matar a una vaca que por acabar con una vida humana en un accidente”

Este artículo es de hace 1 año

A pesar de que diariamente dos personas pierden la vida y otras 21 resultan lesionadas en accidentes de tránsito en Cuba, para no pocos cubanos la irresponsabilidad y la imprudencia hacen olas porque el gobierno no le pone “mano dura” al asunto.  

Un informe reciente de la Comisión Nacional de Tránsito asevera que en la isla ocurren 29 accidentes de tránsito cada 24 horas, lo que evidencia que hasta el cierre de abril de 2019 había habido un ligero aumento de la accidentalidad con respecto a igual período de 2018.

Si bien el documento oficial revela que ha habido una disminución de los accidentes masivos y por desperfectos técnicos, han aumentado los incidentes por la conducción bajo los efectos del alcohol o los animales sueltos en la vía, así como los atropellos de peatones.

Por otro lado, los incidentes fatales normalmente se dan por irrespetar el derecho de vía de otros conductores (provoca el 53% de los muertos), desatender el control del vehículo (57% de los accidentes) y violar los límites de velocidad (53% de los lesionados).

En palabras del chofer Herminio, quien lleva cinco años “moviendo” turistas de un lugar a otro del país, “ahora dicen que se pondrán más para las transportistas de pasajeros, la recalificación de los chóferes, los chequeos médicos y la revisión de la licencia de conducción, pero te echan más por matar a una vaca que por acabar con una vida humana en un accidente de tránsito. Eso hace que uno se cuestione el interés del Estado por disminuir la accidentalidad.

“Hay un reclamo popular por que las instituciones todas den un vuelco y miren lo que está sucediendo porque las estadísticas no son nada alentadoras. Hace rato es hora de hacer algo. No sólo aumentan los fallecidos, sino los lesionados, muchas veces jóvenes, cuyas vidas casi se acaban después de un accidente, porque quedan lisiados.

El problema de los accidentes es un reflejo de las indisciplinas sociales y no solo de los choferes. Hay lugares donde pareciera que no existen las aceras porque los peatones andan por el centro de las calles, las bicicletas y motocicletas circulan en parejas, y los vendedores ambulantes se ubican en las esquinas. También influyen, claro está, el déficit de piezas de repuestos y agregados, la señalización defectuosa y el mal estado de las carreteras”, asegura el taxista de 54 años.

Al respecto destaca el propietario de un céntrico puesto de viandas que “después de que ocurre un accidente aparecen cinco patrulleros, tres motos y cuanto jefe de policía hay, cuando hasta ese momento no había ninguno. Cuando haya multas mayores, que endeuden a los conductores durante años, y a la segunda infracción, se decomisen los carros, la velocidad de los vehículos no superará los 60 kilómetros por hora y los muertos disminuirán. El Código de Tránsito es demasiado blando.

“Es preciso elevar las multas y establecer la pérdida de licencia por años o permanentemente como una medida contra quienes violen señales de alta peligrosidad; decomisar animales que se detecten sueltos en las vías y prohibir la circulación de medios de tracción animal. 

“Acabaríamos con más del 90% de los accidentes de tránsito, solo con el mayor control por la policía de tránsito, con mayor cantidad de efectivos en las calles, cámaras, señalizaciones y mensajes públicos para los conductores. Las leyes deben de ser más severas, no podemos permitir que la irresponsabilidad de algunos le cueste la vida a gente inocente”, indica el cuentapropista.

Según afirma Olegario en Cubadebate, “hay una gran responsabilidad institucional al respecto, aun cuando se diga que se está trabajando en ello: el estado de deterioro de las vías en todos los municipios de La Habana, la deficiente iluminación en zonas importantes, la falta total de presencia policiaca en labores de prevención y control de la vialidad, lo cual genera no pocas violaciones hasta groseras en la vía y el estacionamiento de vehículos que impiden la visibilidad para realizar determinadas maniobras, fundamentalmente en áreas semafóricas, a la vista de todo el mundo, lo cual demuestra un estado de impunidad vergonzoso”.

Asimismo, agrega el forista, existen otras causas como “el estado técnico de vehículos que a todas luces no están aptos para transitar, el incremento de las motos eléctricas sin chapa violando lo humano y lo divino, las zonas de alta peligrosidad en la cuales en momentos que se requiere regulación del tránsito por un agente, se deja al libre albedrío de los conductores y la insuficiente acción correctiva con peatones y ciclistas.

“Se impone por tanto una acción más enérgica de patrulleros, agentes de orden público y cuanto oficial haya para enfrentar violaciones del código de vialidad. Muchos conductores de vehículos tienen una conducta totalmente temeraria y no pasa nada… Que se sienta la policía un aliado del ciudadano honesto, no un ente al que no le puedes preguntar ni la hora porque te mira como al enemigo. Además, no son pocos los casos de las conductas corruptas entre los agentes y los conductores”, señala con firmeza.

A tenor con el testimonio que publica en la misma página web Lázaro López, quien se encuentra restableciéndose de un accidente provocado “por la irresponsabilidad de un chofer de la ruta PC (una de las rutas principales de ómnibus de La Habana)”, “la total responsabilidad es del Estado cubano el cual considero que no ha tomado medidas suficientes para que estos casos no ocurran.

“Los choferes van a exceso de velocidad y no pasa nada con ellos. Se llevan la luz roja y no pasa nada. Lesionan a una persona y tampoco pasa nada. Creo que es hora que la dirección del Minint (Ministerio del Interior) se cuestione su trabajo, porque sin dudas no están trabajando bien, de lo contrario no existieran esas estadísticas ni los choferes actuaran con tanta irresponsabilidad”, agrega el lesionado.

Según denuncia otro usuario de Cubadebate, en La Palma, localidad del municipio capitalino de Arroyo Naranjo, “tan alejado de Dios y del Estado”, “los motoristas de alquiler y demás vehículos son simplemente una amenaza de seguridad nacional y casi nunca hay un patrullero”. Y cuando lo hay, añade, conversan con los conductores como si fueran sus “socios”.

De acuerdo con el botero Sergio Reyes, de 38 años, “las sanciones deben ser bien duras para pagar por cada fallecido y lesionado, pero también para el Estado. A diario ocurren violaciones a la vista de las autoridades y no hay ni una llamada de atención: vehículos sobre aceras, parqueados o estacionados permanentemente en las esquinas o a pocos metros de un semáforo. Hay mil cosas que dan pie al descontrol, el desorden y la prepotencia de la gente.

“Los tramos de alta concentración de accidentes, lugares peligrosos y puntos de conflicto se encuentran en el centro y oriente del país, donde en peor estado está la carretera. Lo quieran admitir o no, los baches y la falta de señalizaciones o alumbrado, por ejemplo, siguen siendo grandes causas de accidentes, como unos de los últimos que ocurrió en Holguín. Lo mismo pasa con los animales en las vías o los vehículos de tracción animal transitando carreteras principales y autopistas o las intercepciones que hay en vías secundarias y que no se respetan. Hay que ser más duro con los infractores.

“A la vez, seguimos sin poder comprar un carro seguro. Es una necesidad permitir la importación de vehículos modernos a todo el que pueda con la condición de entregar uno viejo de más de 30 años. Sería una manera de transformar el destrozado parque vehicular cubano poco a poco. Los vehículos más modernos son capaces de tomar el control automático ante la probabilidad de accidente. Serían menos las fatalidades si se contara con más de estos en Cuba.

“Conozco de casos fuera de Cuba donde las leyes aplicadas parecen excesivas, pero no es así. Por ejemplo, por tener una persona en estado de embriaguez sentado al lado del conductor le han puesto una multa de mil dólares, sin contar las veces que han tenido que ir a corte. Y por detectarse, durante inspecciones técnicas en la vía, desperfectos, puede ser decomisado el vehículo. Aquí hay muy poca vigilancia en las vías y deficientes medios técnicos para detectar violaciones”, explica. 

Este artículo es de hace 1 año

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