El "Captain Clutch", inmejorable. Foto © Derek Jeter/Instagram.

Los dorsales más grandes del deporte (Número 2)

Este artículo es de hace 1 año

La selección de cada uno de los mejores dorsales del deporte llega hoy a su segunda entrega. Lo reitero: se trata de una lista muy personal mediada por preferencias que cultivé con transmisiones televisivas, en las gradas del estadio o a través de lecturas, documentales, e inclusive películas biográficas.

2

DEREK JETER

La dinastía yanqui de finales de los noventa la formaron un grupo de planetas (Mariano Rivera, Jorge Posada, Andy Pettite, David Cone, ¡El Duque Hernández!, Tino Martínez, Bernie Williams) que giraban alrededor del Sol, y ese Sol se llamaba Derek Jeter. El capitán más grande del equipo más grande fue tan grande que forzó varios bautizos: le pusieron “The Flip” a la acción inverosímil con que le puso out en home a Jeremy Giambi; “The Dive”, a la jugada en que se zambulló en los palcos tras un fly y salió con el rostro devastado; le colgaron el “Mr. November” que se ganó con su jonrón ante Arizona en la Serie Mundial de 2001. Si no hubiera existido Lou Gehrig, Jeter sería –y por mucho- el pelotero de mi vida.

20 campañas con los Yanquis. Cinco anillos de Serie Mundial. Cinco Bates de Plata. Cinco Guantes de Oro. 14 veces All Star. Promedio ofensivo de .310. Sexto de todas las épocas en hits con 3465.

Menciones

CAFÚ

A nivel de selecciones nacionales de fútbol, me declaré partidario de Brasil hasta principios de este siglo. Entonces todavía a la Canarinha le quedaban vestigios de osadía, y Marcos Evangelista de Moraes me rebosaba el alegrómetro con sus subidas permanentes por el lado derecho del terreno. Único jugador que ha intervenido en tres finales de la Copa del Mundo (Pelé no tomó parte en las instancias decisivas de Chile’62), Cafú constituyó un portento que combinó estamina, capacidad de sacrificio, mentalidad de ataque, habilidades técnicas y sabiduría táctica. Si alguna vez amé a la Roma, fue en el tiempo que él se combinó con Totti y Batistuta. Iba y venía. No paraba. Le decían Il Pendolino (El Viajero), y se lo merecía.

Mayoritariamente considerado el mejor lateral diestro de la historia. Campeón del mundo en Estados Unidos 1994 y Corea/Japón 2002. Subtitular en Francia 1998. Monarca en dos Copas América, dos ligas italianas y una Copa de Europa.

EDUARDO PARET

Es un hecho: en su caso se trata del torpedero más integral de los campeonatos domésticos. Como escribí en una columna digital, “bateaba con llamativa solidez –que le pregunten a Daisuke Matsuzaka–, cometía poquísimos errores en lances sencillos y estafó cerca de 500 bases. Además, del hombro le salía aquel Kalashnikov insuperable... No era el tipo de la chistera y los conejos, pero mucho cuidado con tacharlo de obrero del infield. ¿Acaso nos podríamos olvidar de su jugada-marca-de-la-casa, buscando un rolling en la hierba con el ‘bastón’ más celebrado de las Series Nacionales? ¿Quién que vea pelota no se acuerda de su perfecta sincronía en el pivoteo?”.

Segundo lugar en el primer Clásico Mundial (2006). Bicampeón olímpico (Atlanta 1996 y Atenas 2004). Subtitular de los juegos estivales de Pekín 2008. Casi dos mil hits en Series Nacionales con average de .293, 474 bases robadas y OPS de .829.

Este artículo es de hace 1 año

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Michel Contreras

Periodista de CiberCuba, especializado en béisbol, fútbol y ajedrez.

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