Yasel Porto Foto © CiberCuba

Nuevo escándalo de censura en la Televisión Cubana

Por estos días todas las plazas y "esquinas calientes" donde se discute sobre la pelota en cada provincia, así como las redes sociales, ese oasis informativo y de expresión personal que en buena medida escapa al control de los censores del Partido Comunista de Cuba, se han poblado de opiniones indignadas ante un hecho ocurrido en la Televisión Cubana y que no admite enmascaramiento, simulación o riendas de ningún tipo.

El espacio Bola Viva, que transmite Tele Rebelde como parte su programación dedicada al deporte y, más específicamente, a la Serie Nacional de Béisbol, dedicó en una de sus emisiones un debate al pasatiempo nacional, a raíz de los más recientes descalabros sufridos por el equipo CUBA en los Juegos Panamericanos de Lima y el torneo Premier 12, que otorgó cupos para la participación en el programa olímpico de Tokyo 2020, del que nuestra selección también quedó eliminada.

Los realizadores de Bola Viva siempre se las han arreglado habitualmente para abordar los temas muy dentro de las reglas de juego que rigen el desempeño de los medios de comunicación, bajo la eterna vigilancia y supervisión del Departamento Ideológico del Comité Central del PCC y de la omnipresente Seguridad del Estado. Se toleran los análisis, comentarios y opiniones, siempre que no rocen las esencias del régimen y las críticas se limiten a llover sobre mojado, a no profundizar en la raíz de los problemas, sin tocar jamás a quienes deciden en las esferas gubernamentales y son los verdaderos responsables del actual estado de cosas, no solo en lo referido al deporte, sino a cada uno de los dominios de la vida nacional.

Sucede pues, que en el referido programa, el periodista y comentarista Yasel Porto osó, aunque casi en un susurro y como quien no quiere las cosas, pero sí las quiere, argumentar como una de las medidas necesarias para sacar al béisbol cubano del marasmo en que se encuentra, la sustitución de Higinio Vélez, quien tras una exitosa trayectoria al frente de planteles como Santiago de Cuba, Serranos y el equipo nacional en numerosos eventos internacionales, se ha eternizado en el cargo de presidente de la Federación Cubana de Béisbol donde su colección de fracasos cada vez más estrepitosos parece no tener fin.

No huelga añadir que, a lo largo de muchos años, incontables glorias de nuestro deporte más popular han señalado con amargura e impotencia a este personaje como principal responsable de injusticias, medidas arbitrarias sin explicaciones indispensables y errores garrafales, ejemplo cada uno de ellos de abuso de poder.

En realidad, no me explico cómo la censura no impidió la salida al aire de aquella intervención de Yasel Porto, o incluso del programa en su totalidad. Lo cierto es que el espacio no fue emitido en la programación de la siguiente semana. Hubo entonces una reacción de los televidentes y un aluvión de quejas, que al parecer pusieron mucha presión sobre los directivos de la televisión, que más adelante reincorporaron Bola Viva a la cartelera semanal, como si nada hubiera sucedido. Pero sí sucedió, por supuesto: el "atrevido" de Yasel Porto causó baja definitiva del elenco y no solo eso, sino que también fueron suprimidas las secciones que como abeja laboriosa prepara para otros espacios y su formato "Béisbol de siempre", donde ha homenajeado a figuras, eventos y hechos memorables de nuestro pasatiempo y que le han merecido el reconocimiento y la sintonía de los millones de aficionados al deporte en la Isla.

Como conozco por dentro al Instituto Cubano de Radio y Televisión, del que fui empleado hasta que expresé discrepancias inadmisibles para "el sistema", con las consiguientes represalias, que me condujeron a presentar mi renuncia irrevocable, tengo una idea bastante clara de lo que debe de haber sucedido. No me consta que hayan llamado a una solemne oficina al descarriado Yasel, pero sí sé por experiencia propia que un argumento recurrido en estos casos y definitivo, inapelable, es el que sostiene el empleo de un comunicador en cualquiera de los medios, radio o televisión, sobre un concepto, puro y duro: requiere la imprescindible "confianza del partido" y Porto, como yo, con nuestra proyección, dejamos de ser merecedores de ese beneplácito, por lo que jamás volverá a haber espacio para que el muchacho se gane la vida en alguno de esos ámbitos. Puedo asegurar, responsable y desafortunadamente, que su labor en tanto comunicador en Cuba se ha visto sometida, como en mi caso, a una precoz "jubilación".

Y es que ni los directivos de la televisión vasalla, ni sus jefes de los verdaderos órganos del poder, tolerarán que se señale a los dirigentes como responsables del fracaso sistemático de la gestión. Es algo que bajo ningún concepto pueden permitirse, porque lo mismo se aplica a lo que acontece en el Instituto Nacional de Deporte, Educación Física y Recreación, INDER, que a la marcha de todo lo demás en Cuba, secuestrada para beneficio único e inescrupuloso de un grupo aferrado al poder, que ha destruido sistemática e irreversiblemente a una nación próspera y admirada, pese las cosas terribles que también sucedían, hace más de sesenta años.

Entonces, una vez más, el mensaje para Yasel Porto y sus colegas es simple, llano y claro: pueden jugar con la cadena, pero ¡ni se les ocurra tocar al mono!

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Artículo de opinión: Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de CiberCuba.

Armando León Viera

Escritor, periodista y traductor, nacido en La Habana el 21 de junio de 1962, trabajó como presentador y comentarista en la radio y la televisión cubanas. Inició en 2014 un periplo europeo que lo ha llevado a Holanda, Suecia, Francia y España, donde reside, en Palma de Mallorca, Islas Baleares.

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