Imagen de Archivo Foto © Cincinnati Reds/Twitter.

Ranking histórico de ligamayoristas cubanos: #10, Adolfo Luque

Sí, en las próximas líneas me voy a meter en camisa de once varas. Quiero escoger mi decena dorada de cubanos en la Major League Baseball, y eso lógicamente me reportará pocos aplausos y un montón de cocotazos. Igual, me vale el riesgo.

La idea es elegir a lo mejor de lo mejor entre los 213 peloteros cubanos que han salido a los diamantes de las Ligas Mayores. Es complicado, por supuesto, ya que habrá que comparar a jugadores de posición con lanzadores, y a figuras contemporáneas con elementos que se desempeñaron hace décadas. Pero, diría Lezama Lima, en lo difícil está lo estimulante.

Fueron tres los parámetros que orientaron esta (mi) selección: la estabilidad en la élite, entendida como el número de temporadas que el atleta se codeó con la crema y nata del juego; sus rendimientos estadísticos, que permiten calibrar la faena global de la carrera; y los logros individuales, mucho más importantes en el caso que me ocupa que los títulos conseguidos de manera colectiva, donde el peso de la compañía suele resultar determinante.

Ejemplifico: el primer requisito deja momentáneamente fuera a José Dariel Abreu, brillante mas con solo seis campañas ligamayoristas hasta hoy; el segundo excluye a personajes como Bert Campaneris y Zoilo Versalles, cuyos OPS no alcanzaron los .660; por último, el tercero justifica la ausencia de un tipo con cuatro conquistas de la Serie Mundial, Orlando Hernández, en favor de otros hombres sin anillos pero con numeritos personales deslumbrantes.

Antes de echar el bote al agua, un apunte necesario: si usted es de aquellos que exigen la hoguera para los peloteros que estuvieron vinculados con el consumo de esteroides, no continúe leyendo. En mis listas siempre son y serán elegibles Barry Bonds, Roger Clemens y comparsa, en virtud de que fueron superiores a todos los otros que también se dopaban en un béisbol donde no se generalizó la batalla anti-PEDs (Performance-Enhancing Drugs) hasta el año 2003. 

Dicho esto y lo otro y lo demás, allá voy.

#10: Adolfo Luque (1890-1957)

La Habana, 5’7”, 160 lbs

A Luque le gustaban las peleas de gallos, pero el gallo legítimo era él. Todo temperamento, Papá Montero se granjeó el respeto de tirios y troyanos en los estadios de los locos años veinte, listo siempre para regalar un bofetón (bien lo supo Casey Stengel) o dominar al contrario en el home plate.

Fue el primer ligamayorista latinoamericano que alcanzó plaza en la élite del juego, y el primero en lanzar en una Serie Mundial. Ello ocurrió el tres de octubre de 1919, enfundado en la casaca venerable de unos Rojos que acabaron venciendo a los defenestrados Medias Negras.

Pasado el tiempo, ya con 43 abriles en el lomo, Luque también llegaría a ser el primer serpentinero no estadounidense en lograr un éxito en el play off final de Grandes Ligas, al imponerse desde el box de los Gigantes (el seis de octubre de 1933) a los Senadores de Joe Cronin y Goose Goslin.

Su temporada top tuvo lugar en 1923, y resultó tan grande que de seguro habría conquistado el Cy Young. Por desgracia, entonces todavía no se había instaurado dicho premio, y el sanguíneo habanero “solo” pasó a los libros como líder en efectividad (1.93), juegos ganados (27), promedio de victorias y derrotas (.771), lechadas (6), WAR (10.7) y FIP (2.94). Mire otra vez el dato, rúmielo: ¡27! ganados en una campaña. Ahora, sin pena alguna, diga Wow!

Ganó 2 títulos de efectividad y fue 3 veces líder en lechadas, 2 en ERA+ y una en WAR, FIP, victorias y promedio de ganados y perdidos. También triunfó en 2 Series Mundiales.

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Michel Contreras

Periodista de CiberCuba, especializado en béisbol, fútbol y ajedrez.

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