De izquierda a derecha, Palmer, McNally, Cuéllar y Dobson, una de las mejores rotaciones de la historia. Foto © Baseball History Nut/Twitter.

Ranking histórico de ligamayoristas cubanos: #8, Mike Cuéllar

Después de ubicar a Adolfo Luque y Camilo Pascual en los números 10 y 9 de mi escalafón, respectivamente, la octava plaza se la otorgaré al zurdo Miguel Ángel Cuéllar.

Mike Cuéllar (1937-2010)

Santa Clara, 6’0”, 165 lbs

Tal vez, Cuéllar haya sido el más supersticioso de los peloteros. Dicen que siempre caminaba hacia el montículo con los mismos pasos, y que lo abandonaba de la misma manera. Que en el dugout respetaba sus rutinas hasta para acercarse a la caja de agua. Que no terminaba de calentar hasta que el abridor adversario hubiera concluido, jamás pisaba la línea de cal y se ponía un traje azul cuando al equipo le tocaba irse de viaje.

Eso es verdad. Pero también es cierto (y la frase pertenece a Jim Palmer, un miembro del Hall de la Fama) que “de 1969 a 1974 fue probablemente el mejor zurdo de la Liga Americana”. Ufff...

A Cuéllar –como a tantos cubanos– lo firmaron los Rojos, pero su historia grande la escribió con los Orioles. Le había costado establecerse en las Mayores hasta que un compañero en las ligas invernales del Caribe le propuso que incorporara la screwball: eso cambió toda su carrera.

Carl Hubbell y Warren Spahn, dos de los zurdos más excelsos de todas las épocas, habían basado parte de su éxito en aquel lanzamiento de rosca. Un envío repleto de veneno que Cuéllar dominó hasta el punto de que hacia 1966 ya lo empleaba en más de la mitad de sus faenas.

Su momento de oro haría acto de presencia en 1969, recién llegado a Baltimore. Entonces consiguió una hazaña que ningún otro cubano había (ni ha) logrado nunca, cuando alcanzó el premio Cy Young compartido con Denny McLain. Repase usted los números: 23 ganados contra 11 perdidos, efectividad de 2.38, cinco lechadas, 18 desafíos completos, 290.2 entradas trabajadas, WHIP de 1.00. Sencillamente inmenso.

Además de asistir a cuatro Juegos de Estrellas, Cuéllar también conoció la gloria de imponerse en una Serie Mundial. Ello ocurrió en 1970, formando parte de uno de los tridentes monticulares más sensacionales del béisbol junto a Dave McNally y el propio Palmer, a los cuales se sumaría Pat Dobson en la siguiente temporada.

A modo de curiosidad, un dato: en la postemporada de ese año se convirtió ante los Mellizos en el único pitcher que ha pegado un Grand Slam en una Serie de Campeonato.

 

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Michel Contreras

Periodista de CiberCuba, especializado en béisbol, fútbol y ajedrez.

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