Idalberto Valdés y señora | Foto © Julita Osendi

Idalberto Valdés: Si me proponen dirigir el equipo Cuba de voleibol tendría que pensarlo


Publicado el Miércoles, 19 Febrero, 2020 - 10:21 (GMT-4)


Hace unos cuantos años ya, muchos para mi gusto, conversaba en el Cerro Pelado con el artífice de los tres títulos olímpicos del voly cubano entre las féminas, el profesor Eugenio George.

Sin embargo, contra lo que puedan pensar, la charla no versaba sobre las Espectaculares Morenas del Caribe sino de sus homólogos masculinos, los que al decir de mi colega René Navarro formaban la Muralla Color Chocolate.

El diálogo versó al inicio sobre los que más me impactaban a mí y por supuesto, enseguida me vino a la boca el explosivo rematador Joel Despaigne, crecido en sus duelos con el italiano Andreas Zorzy; el pasador Raúl Diago, cuyas “magias” embellecían el espectáculo o Abel Sarmiento, a quien siempre seguí, amarrada por sus hermosos ojos verdes…Jajaja.

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Eugenio asentía pero entonces me dijo: te las olvidado de uno que para mí es el más integral, quizás el mejor atacador principal del mundo, inteligente, exacto en sus desplazamientos, un bloqueador nato: ¡Idalberto Valdés!.

Y es precisamente este guapo mulato, nacido hace 52 años en Quiebra Hacha, Mariel, mi entrevistado de hoy.

Junto a su inseparable y hermosa compañera de hace 27 años, Mónica Guardado, actriz, pasamos una encantadora tarde repleta de remembranza, en la que recibos, pases, bloqueos, ataques, lanzadas sobre el taraflex ocuparon casi cuatro horas de amena charla.

Soy el más pequeño de cinco hermanos, hijos de Jesús y Paula. Siempre fui calladito, modesto; no me gustaba sobresalir. Ahora sigo igual; tengo una hija de 23 años, Alexa, y mi esposa se dedica a arrendar un hostal en el Nuevo Vedado, mientras yo trabajo atendiendo a las glorias del deporte en el municipio capitalino Cerro.

Pero tú, inmediatamente que dejaste el voly activo te convertiste en entrenador, tanto de niñas como de varones. ¿A qué se debe el descenso?

Han pasado cosas, ya te las iré contando a lo largo de esta entrevista. Pero así estoy tranquilo.

Lo miro dubitativa porque hombres como Idalberto siempre son necesarios en aras de rescatar el deporte cubano pero…¡esperemos a ver qué nos cuenta!

Tus inicios

Empecé en un área rústica, de ésas que tanto abundaban en cualquier pueblecito cubano a lo largo de toda la Isla. La mía se hallaba en un antiguo cañaveral, y ahí practicábamos los cinco hermanos pues a todos nos gustaban los deportes: tres se fueron para el béisbol; el mayor, Ricardo, fue velocista, y a mi desde el cuarto grado me captaron para el voly.

Fue el profesor de barrio Gustavo López quien me captó y me dio el ABC inicial. Teníamos un equipo de la barriada y yo era muy alto y atraía mucho la atención.

¿Cuánto llegaste a medir?

Un metro 96 centímetros. Yo nunca tomé parte en los Juegos Nacionales Escolares que eran la fiesta de los niños deportistas. Yo era sólo de barrio.

Pero, sobre todo en aquellos tiempos, se realizaban captaciones a ese nivel.

En efecto, así fue. Se interesaron por mí para asistir a la EIDE pero mi entrenador dijo que si no me captaban junto a otro de sus discípulos que él afirmaba era muy bueno, no daba a ninguno de los dos, y ahí me quedé.

Lo miro perpleja. Hay cada cosas inexplicables en este mundo… ¡En fin!

El mar, el sol y las estrellas…Jajaja…¡Cómo te lo cuento muchacha! No fue hasta que matriculé en el Pré de Artemisa José Martí que comienzo organizadamente a practicar y para ello, no voly sino básquet. No había equipo de voleibol.

En el primer semestre intervine en los inter escuelas que ya no se hacen (una de las causas del descenso experimentado por el deporte cubano) y llamé la atención por mi estatura.

Coincide que en la EIDE de la provincia de La Habana ¿recuerdas?, Habana Campo entonces, la mitad de la escuadra de voly fue expulsada por indisciplina y así de carambola, junto a otro muchacho, llego a Cangrejeras. ¡Sin Juegos Escolares al alto rendimiento con 15 años!

“Viaje a la semilla” como escribió Carpentier, de vuelta al voleibol.

Así es. Empiezo como atacador. Participo en los Juegos Inter EIDES representando a la de provincia Habana y eso me dio el boleto a la ESPA nacional de Playa (1983), entrenado nada menos que por Justo Morales y David Suárez, quienes me abrieron las puertas poco después al seleccionado nacional, con toda su experiencia y sabiduría.

Compañeros tuyos de esa época.

Wilfredo Robinson, Ramón Laurence (Catey), Ricardo Vante, Roberto Sotolongo, por mencionarte a algunos.

Primera experiencia internacional.

Los Juegos Esperanzas Olímpicas que organizaba el campo socialista y que en 1985 tuvo por sede a Sofía, Bulgaria. Quedamos cuartos. Esta labor fue mi antesala a la preselección nacional que en ese momento empezaba a dirigir Orlando Samuells, quien había sustituido al “Venao”, Gilberto Herrera.

Éramos alrededor de 24 jugadores: Leonardo Silié, Antonio Pérez, Abel Sarmiento, Lázaro Beltrán, Carlos Ruíz, Raúl Vilches, Manuel Torres…¡una constelación! Éstos pertenecían al primer grupo.

Yo estaba en el segundo junto a otros que más tarde serían estrellas del voly universal como Joel Despaigne, Raúl Diago, Ricardo Goicochea, Carlos Sánchez; todos pronto escalamos al conjunto principal.

Tus principales eventos.

En una década en el CUBA, en juegos múltiples: unos Juegos Centrocaribeños, tres Panamericanos y los Olímpicos de Barcelona 92. Te recuerdo que el segundo equipo era el que nos representaba en las citas regionales . Yo fui a Santiago de los Caballeros 1986 y nos impusimos sin dificultad. Todo muy distinto a la actualidad.

En los últimos realizados en Barranquilla, Colombia, nos quedamos fuera del podio: caímos dos-tres ante el país sede en semi finales y por el bronce ante México, también por dos-tres. Después de una etapa clasificatoria invicta, el equipo se derrumbó. Finalmente Puerto Rico fue el campeón.

En las justas continentales sumé una presea de cada color: plata en Indianápolis 87 al perder ante Estados Unidos; oro en la Habana 91 cuando derrotamos a Brasil y bronce en Mar del Plata 95; ahí decido retirarme. No llegué a Atlanta.

En Barcelona 92 tuvimos reales posibilidades de subir al podio olímpico pero fuimos derrotados por Holanda en el cruce y por el tercer puesto ante Estados Unidos. En la Ciudad Condal nos confiamos.

¿¿¿???

Nosotros estábamos en la sala de calentamiento mientras en la cancha disputaban en pase al cruce nuestros sempiternos rivales italianos y los holandeses. Cuando la escuadra azurra cayó, nosotros sentimos un gran alivio.

Salimos a ganarle al España del gran Rafa Pascual, lo que hicimos en dura porfía, y enfrentamos a Holanda como si aquello fuera coser y cantar; y sí, pero los que cantaron y cosieron fueron ellos. ¡No lo podíamos creer! Así las cosas, enfrentamos sin ánimos a Estados Unidos por las medallas de bronce y perdimos en cuatro sets.

Aquella derrota ante Holanda es de lo peor que me ha sucedido a mí en toda mi vida.

¿Copas del Mundo, Campeonatos del Orbe, Ligas Mundiales?

Dos Copas del Mundo, la primera oro en 1989 cuando el voly cubano escribió la gran hazaña de imponerse en ambos torneos, el femenino y el masculino, y luego en 1991, plata, que fuimos segundos por sets a favor y en contra. Los dos eventos desarrollados en Japón.

En lides mundiales, plata en Brasil en el 90, tras caer ante Italia, y cuartos en el 1994.

En Ligas Mundiales intervine en cinco como atleta y ocho en calidad de entrenador. O sea, este cubano estuvo presente en trece versiones de Liga. Como jugador conquisté tres medallas de plata, un bronce y un cuarto lugar.

No sé a quien le escuché decir una vez que Idalberto Valdés era de los que no mojaba pero empapaba y es mucha verdad. Recuerdo que en el 1991, el habanero fue seleccionado junto a Raúl Diago y Joel Despaigne para los Juegos de las Estrellas que ese año reunía a los mejores voleibolistas del planeta contra el monarca, Italia.

¡Memorables encuentros y memorables momentos! Compartir de tú por tú con lo que más brillaba y valía de los cinco continentes. Jugamos en Italia y en España. En Barcelona estrenamos el precioso Palace de San Jordi que un año después, acogería el certamen olímpico catalán. Estrellas e italianos igualamos a victoria por bando.

Recuerdo de esos partidos el poder compartir con grandes. Estuve en la misma habitación de ese genial voleibolista brasileño que es Tande (Alexandre Ramos Samuel) titular de Barcelona 92, amén de confraternizar con los italianos Zorci, Lucceta y Bernardi, los hermanos holandeses Van der Gohr, campeones olímpicos de Atlanta, el español Rafa Pascual, el también brasileño Negrao y el estadounidense Samuelson. Eso no se olvida; todos de tú por tú

¿Cómo es que Idalberto Valdés dá el salto definitivo del, llamémosle equipo B, al A?

Fue en 1986, que como siempre se hacía se dividían las fuerzas, y una escuadra fue al torneo NHK que patrocinaba la Televisión Japonesa y otro para los Centroamericanos y del Caribe de República Dominicana.

Como te dije antes, yo fui a Santiago de los Caballeros, jugué como regular la posición de central y tuve una actuación sobresaliente. El DT fue Samuells. A partir de ahí fui al seleccionado nacional, al primer equipo que todos añorábamos.

Eran tiempos de bonanza pues aquel segundo grupo ganaba y perdía con los mejores también. Sucedía lo mismo que con las muchachas. Eso fue una estrategia que siempre dio resultado; ahora se podría hacer perfectamente, lo que sucede es la gran cantidad de voleibolistas que tenemos en el extranjero, tanto hembras como varones.

Sin embargo, ese mismo 1986 hubo Campeonato Mundial y tú no hiciste el grado.

Estás muy bien informada. Jajaja. Es verdad. Fuimos catorce a una base de entrenamiento en España y yo soy uno de los dos que regresa, pero no fue por bajo rendimiento. ¿La razón? Querían que dos veteranos marcaran su retiro con honor, en un Mundial; yo no lo veo mal, máxime cuando a partir del 87 no hubo quién me bajara hasta mi despedida como jugador activo, en 1994.

Idalberto tú has sido uno de los deportistas cubanos que se mantuvieron en los tabloncillos tras el retiro.

Así fue. De inmediato comienzo a trabajar como tercer entrenador en el equipo nacional junto a Juan Díaz y Justo Morales; permanezco con ellos un año. Imagínate entrenaba a ex colegas del terreno como Raúl Diago, Rodolfo Sánchez, Abel Sarmiento, Joel Despaigne, Alexis Batle.

¿Te resultaba difícil, te sentías atleta?

Fácil no era pero siempre imperó el respeto amén del compañerismo de tantos años juntos. Date cuenta que yo me retiré con apenas 28 años, era uno más, lo que dirigiendo. Tras un año recibí la propuesta de jugar en la liga profesional italiana, serie A-2 (segunda división) y me convierto en el primer voleibolista cubano en ser contratado en Italia a través de Cubadeportes.

Antes, otro cubano, Maikel Cardona había intervenido en esa liga, pero porque se había casado con una italiana y se había ido.

¿Cuántas temporadas jugaste en Italia?

Estuve dos años en el club Livorno de la Toscana como central; fue una bonita experiencia, un anhelo hecho realidad: jugar con y en contra de jugadores que siempre admiraba. Incluso, en segunda división enfrentas o juegas en tu equipo con estrellas del voly mundial pues en Italia este deporte es pasión; sólo el fútbol lo supera.

A su regreso a Cuba, le cambiaría la vida a Idalberto pues en el 2000 se vé integrando el cuerpo de dirección de las Espectaculares Morenas del Caribe, junto a Eugenio George, Luis Felipe Calderón y Jorge Garbey.

Allí Imilsis Téllez, la estelar pasadora, y yo éramos los novatos que íbamos a aprender todo lo que pudiéramos. De hecho, lo hicimos.

¿Y esa decisión de pasar al femenino de dónde provino?

A tantos años de aquello, aún no sé. Lo que sé es que tanto Eugenio como su esposa de toda la vida, Chela, quien también pertenecía a la familia del voly, siempre vieron en mí a un entrenador capaz. Me prepararon con ese propósito desde que yo era muy joven. Me veían como un relevo a largo plazo.

Esa decisión elevó mucho mi caudal cognoscitivo del juego de voleibol. Aprendí muchísimo con Calderón, Garbey y qué decir del maestro Eugenio.

Con la selección femenina estuve hasta el 2007; incluso en el extranjero, pues una vez concluidos los Juegos de Atenas en el 2004, comienzan a hacerse las primeras contrataciones de voleibolistas para jugar en la fuerte liga rusa: Yumilka Ruíz, Marta Sánchez, Zoila Barrios, Yaima Ortíz, Rosill Calderón, Nancy Carrillo son seleccionadas en ese entonces y a mí me nombran entrenador y supervisor del trabajo de ellas allá.

¡Tremenda experiencia!. Allí sí hay ligas de respeto. No se hacen como aquí meramente para cumplir un programa competitivo.

¿Que qué? Muchacha, allí había que ganar. Tuve el honor de compartir en el club Ekaterimburgo con ese grande que es Nikolai Karpol, el carismático DT ruso, muy conocido en Cuba y amigo del maestro Eugenio.

Ganamos el oro con Ekaterimburgo. Al siguiente año jugué con el segundo equipo de Moscú y ahí quedamos terceros. Los rusos estaban encantados con nosotros; ambas escuelas de voly confraternizamos.

¿Qué fue para ti estar bajo la égida de Karpol, sobre todo después de haber recibido las enseñanzas de Eugenio?

¡Una gran experiencia! Porque además deseché los pensamientos que poseía de él. ¿Lo recuerdas? Que aparentemente le gritaba a las chicas, no las trataba bien. Pues, todo lo contrario. ¡Jamás Karpol ofendía ni humillaba a nadie y menos a las jugadoras!

Él gritaba, gesticulaba, vaya se montaba un show, pero nunca ni física ni moralmente ofendía a las atletas…ni a nadie. Con él jamás tuve un problema a pesar de la barrera idiomática. Aprendí muchísimo de él.

Tú que eres tan amiga de las anécdotas: un día nos fuimos en un vuelo charter a jugar a una ciudad del norte de Rusia, donde la temperatura era de menos 40 grados centígrados. Él me vé con mi abrigo y en tenis.

¿Tú estás loco? Me dice, enseñándome mi calzado. Yo me encongí de hombros y le dije que no tenía otro.

¿Te habrás muerto de frío?

No, para nada. Del aeropuerto al hotel y de ahí a la instalación, en todos lados calefacción. ¡Ah! Que no pude disfrutar la ciudad, es verdad, pero yo no pasé frío. Y… cuando regresamos a Moscú me estaba esperando un señor vestuario, equipamiento necesario de abrigos y botas para el crudo invierno ruso, solicitado por Karpol. Él era así.

De vuelta en Cuba en el 2007 y de nuevo con los varones.

En efecto. Me dieron por la vena del gusto. NO es que no me guste trabajar con las niñas; es que me gusta más hacerlo con los varones. Sé cómo reaccionan, hasta dónde poder llevarlos. Ustedes, las mujeres, son más difíciles. Jajajaja. Incluso me dieron a escoger y yo elegí trabajar de pareja con Samuells.

¿Cómo te fue?

Con Samuells estuve cinco años. Entrenador exigente, laborioso, mantenía una gran disciplina entre los jugadores, le gusta desarrollar talentos. Con él todos los días se aprendía algo. Sólo tengo un reproche, algo que no entendí entonces y ahora menos.

En el 2012, sin hablarlo personalmente conmigo, después de haber sido terceros en la Liga Mundial con un equipo que constantemente sufría cambios por las reiteradas deserciones, solicita mi sustitución. No logramos la clasificación olímpica para Londres pero eso no fue mi culpa; yo no me ví venir el golpe.

Así, llego yo a una reunión del colectivo técnico, con miras al nuevo curso escolar, y suelta aquello. ¿Puedes suponerte en una situación así? Fue algo muy feo.

Me lo imagino, claro que me lo imagino. Menos mal que Idalberto no se parece a mí porque aquello se hubiese acabado como la fiesta del Guatao. ¿A qué creas que se haya debido su postura?

Mira, hay quien me dice que yo le hacía sombra pero…¡no lo creo! Él era buenísimo, excelente como ya te he dicho. Nos llevábamos muy bien. Juntos asistimos a seis Ligas Mundiales: cuartos en 2009 y 2010 y terceros en 2012, buenos resultados si tenemos en cuenta que fue una época en la que el denominador común era la deserción.

Todavía recuerdo cuando abandonaron Raydel Poey y Yasser Portuondo en el 2007 que nos obligaron a rearmar de nuevo el equipo. Claro que no fueron ellos solos, te pongo un ejemplo, además no juzgo a nadie. Te narro los hechos y lo que esas ausencias reiteradas provocaban en el seleccionado.

Era muy difícil recomponer un equipo tras otro. El ejemplo más fiel es tener que subir a Wilfredo León al equipo grande con solamente 14 años, a finales de la primera década de este siglo.

Quizás la pregunta es obvia pero quiero saber tu opinión. ¿A qué crees se deba esta estampida de jugadores?

Exacto, la respuesta es obvia: la parte económica es fundamental; también el deseo y la libertad de poder jugar en otras ligas, conocer mundo, distintos modos de entrenamiento.

Tú que conoces a muchos ¿crees que todos estarían dispuestos, de ser convocados, a jugar por las Cuatro Letras?

La mayoría sí. Mira el caso de Robertlandy Simón, pero es que les ponen tantas y tantas trabas, que desisten. Esto no es noticia. Pasó con Osmany Juantorena, considerado el mejor voleibolista del mundo. ¡Es increíble!

Pero voy más allá, recomponiendo equipo tras equipo, a pesar de todo, en el Mundial de Italia en el 2010 se ganó la medalla de plata cayendo sólo ante Brasil, que por mucho era el favorito precontienda; fuimos segundos también en la Copa de Campeones de Japón 2009; y terceros y segundos en los Juegos Panamericanos de Río 2007 y Guadalajara 2011, respectivamente.

Retomemos el 2012. Al verte liberado de la selección nacional, ¿qué ubicación te ofrecen?

Me envían a trabajar junto a Rodolfo Sánchez en el equipo juvenil. Duré poco. Fui con ellos en el 2013 al Mundial de la categoría en México. Era un equipo muy joven, inexperto y no hicimos un buen papel. Estaba decepcionado y decido retirarme como entrenador.

O sea ¿nunca estuviste relacionado con los lamentables sucesos de Finlandia?

No, para nada y por suerte.

Lo que yo sé es que todos están jugando en ligas foráneas, fuera de la selección cubana.

Sí, pero de eso no deseo hablar. Sin comentarios.

¿Qué haces en la Dirección de Deportes del Cerro?¿No te queda chico el puesto?

Atiendo a las glorias del deporte del municipio; estoy tranquilo.

En estos trabajos que escribo desde hace años para Cibercuba ha aprendido quizás mucho más que en tantos años en la tele. He aprendido y sigo sin entender cómo se desperdician tantos talentos, en este caso como entrenador, en varios deportes, no en el voly solamente.

He aprendido cómo siguen imperando las trabas, los obstáculos, los mediocres y somos tan tan…¡no sé qué adjetivo utilizar! que tenemos cinco equipos CUBA de voly, entre niñas y varones, jugando en el extranjero y nosotros sin ni siquiera poder clasificar a unos Juegos Olímpicos.

Por esto le pregunto a Idalberto ¿ves futuro en el voly cubano?

Sí, pero no a corto plazo. A pesar de contar con jóvenes talentosos y tener el ímpetu de la juventud, les falta mucho. Al frente está Nicolás Vives, por muchos años pasador de la selección nacional, que ha hecho un buen trabajo.

Sin embargo, les falta talla; independientemente del físico y la saltabilidad que puedan tener. Algo positivo es que hay muchos jugando en ligas extranjeras lo que es importante por el fogueo, conocimiento del rival.

Si echamos una ojeada a los que puedan hacer el grado en estos momentos, junto a Robertlandy que contra viento y marea, logró volver a vestir la camiseta del Cuba, me inclino por Roami Alonso como central; Melgarejo y Miguel Ángel López (éste muy explosivo pero pequeño) como auxiliares y de opuesto Marlon Yan, 2 metros, y Taboada como pasador incluso por encima del regular Goide. Son algunos de los que me gustan.

Esto es mi opinión periodística y tras consultar con algunos colegas del deporte. O sea, equipo podremos tener si se logran mantener en la nómina cubana.

Idalberto, para ti, un equipo cubano TODOS ESTRELLAS de voly (m)

Raúl Diago y Jorge Pérez Vento, pasadores; centrales: Alfredo Figueredo, Iosvany Hernández, Raúl Vilches y Robertlandy Simón; atacadores auxiliares: Osmany Juantorena, Yoandry Leal, Diego Lapera, Wilfredo León y Abel Sarmiento; opuestos: Joel Despaigne y Osvaldo Hernández. DT: la dupla Gilberto Herrera – Orlando Samuells.

Por supuesto, por modestia Idalberto no se incluye pero él encabezaría a los centrales junto a Simón, Viches, Iosvany…Seguro que sí.

Y ya que hablamos de centrales ¿qué características deben poseer los que juegan esa posición?

Primero, ser altos. En la actualidad tienen que ser excelentes bloqueadores, muy observadores, trabajar para el equipo; estar ahí en el momento preciso, y por supuesto, atacar.

¿Eres feliz Idalberto, no te llama la cancha?

Estoy muy tranquilo, con mi señora y mi hija. He tenido una magnífica carrera deportiva, como atleta y entrenador. Enturbia mi vida el no haber podido alcanzar una medalla olímpica que tuve en la mano en Barcelona 92. Nada más. Soy feliz.

Idalberto Valdés me mira franco, leal, con honestidad pero yo sé que en lo más profundo de su ser extraña el taraflex, escenario de sus grandes proezas. Y sí pienso que talentos como el de él no deben perderse.

Se despide “el más integral” como lo calificaba Eugenio George; “el hombre que todo lo hace bien”, según expresaba René Navarro en sus narraciones; el que ejecutaba las combinaciones ofensivas más increíbles con ese otro grande que es Raúl Diago. Se marcha y no puedo resistirme a la idea de volver a verlo desempeñarse en lo que tanto ama: el voly cubano.

Si te convocaran a dirigir a uno de los equipos grandes ¿aceptarías?

¡Tendría que pensarlo!

Ojalá y los actuales dirigentes del voly cubano recuerden realmente quién es Idalberto Valdés, por el bien del deporte de la malla alta en un país que cuenta con millones de seguidores y que ha ocupado la cima del mundo en varias ocasiones.

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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos

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