Adrián Cabrera, ingeniero cubano residente en Japón Foto © CiberCuba

Profesor cubano en Japón: "Este país me ha preparado para esta situación”

Por Gretchen Sánchez: En la crisis mundial del coronavirus, Japón ha sido uno de los países asiáticos con una postura polémica, por tener medidas flexibles para enfrentar la epidemia. En sus cifras oficiales declaran más de 9 mil casos confirmados y más de 150 muertes por esta causa.

En Osaka, una prefectura importante como centro industrial, financiero y turístico del país, reside Adrián Cabrera Suco, un joven ingeniero cubano que se desempeña actualmente como profesor de inglés en Japón.

Estás trabajando en casa por el confinamiento ¿Es obligatoria la cuarentena en Japón?

No, no lo es. De hecho, la ley japonesa prohíbe una cuarentena obligatoria. Después de la Segunda Guerra Mundial se estableció en la constitución que el Estado no puede forzar a los ciudadanos a hacer una cuarentena.

En mi opinión esta ley debe actualizarse, aunque se trata de una situación muy delicada. En este caso la idiosincrasia japonesa, única y muy singular los salva.

Japón no tiene actualmente los niveles de infección de Europa o China y por ende no tienen tampoco esa presión. Hay muchos trabajadores aún activos.

El gobierno se la ha jugado en el filo de la navaja, primero trataron de mantener los juegos olímpicos que les fueron cancelados; y además la economía que es importante sobre todo en un país como Japón sin grandes recursos naturales y que importa el 70% de los alimentos.

¿Japón tiene entonces una política similar a la de Holanda y Reino Unido? Cuarentena moderada, pero con menos infectados

Muy similar. Japón declaró el Estado de Emergencia por coronavirus el 7 de abril, hace un poco más de una semana, pero no fue para todas las prefecturas.

Muchas escuelas cerraron y otros negocios también después que el primer ministro Shinzo Abe declarará la situación de emergencia. En ese sentido muchos japoneses, sobre todo en el sector de educación han actuado de modo responsable.

En general se han tomado su tiempo para todo, cuidando la economía que es importante, pero no más que la vida de la gente. La situación sanitaria no es tan grave y les ha permitido esas medidas.

Por ejemplo, en marzo muchas escuelas cerraron. Tras declaración se sumaron muchas más, entre ellas la mía. Aunque tengo un amigo en otra prefectura cercana a Osaka que aún está trabajando.

Se dice que los japoneses tienen un sistema educativo muy duro. ¿Cómo lo vives tú como profesor?

Soy graduado de Ingeniería Industrial en la Universidad de Cienfuegos, pero en Japón trabajo de profesor de inglés con niños entre 6 y 12 años. Me encantan los niños japoneses, pero no me gusta el sistema educativo japonés.

Tiene cosas buenas y otras que no. Por ejemplo, hacen mucho énfasis en la educación cívica en los primeros años, lo que es genial. Luego es muy duro.

Jóvenes y adolescente se pasan el día estudiando y el extremo es malo. A veces son las 8 pm y están aún en las escuelas que le llaman aquí "juku", escuelas repasadoras. A partir de High school les arrancan el cerebro y la alegría, por eso trabajo con niños, son maravillosos.

Los jóvenes son la parte de la sociedad que está fallando en Japón. Es incomparable a cómo se comportan en occidente donde son muchísimo más irresponsables, pero los de aquí se han tomado esto un poco a juego. Los ves en la calle, hacen vida social y no son momentos de eso.

El uso de mascarillas varios gobiernos asiáticos aseguran que es una medida imprescindible para prevenir los contagios ¿Son obligatorias en Japón?

No, no lo son. He salido algún que otro día apurado y olvidé mi mascarilla y como yo muchos. El uso de la mascarilla aquí a diferencia de occidente es como un café para un cubano. Es algo cotidiano, casi todos la usan a diario.

Los japoneses son extremadamente limpios y cuando digo esto, nadie que no haya vivido en Japón es capaz de imaginarlo. Es simple para ellos usar la mascarilla, "no me enfermo y si estoy enfermo no contagio a otros".

El uso de la mascarilla ya era popular antes del surgimiento del nuevo coronavirus. En Asia son muy comunes las enfermedades respiratorias. Para colmo en Japón hay una peculiaridad, en primavera hay muchísimo polen, un polen agresivo que proviene de plantas de pino sobre todo.

Después de la Segunda Guerra Mundial plantaron muchos árboles de este tipo que crecen muy rápido y rectos. Se sembraron en todas partes porque hacía falta madera para reconstruir el país.

¿Crees que es cierto que culturalmente están más preparados en Asia para enfrentar esta epidemia?

Sí, sin dudas, sobre todo Japón. Te explico. Entre las medidas sanitarias del momento están las siguientes: lavarse mucho las manos, usar gel desinfectante, llevar mascarillas y quitarse los zapatos fuera de la casa. ¿Sabes qué?  Eso es el día a día de Japón desde hace siglos.

Nadie entra a ningún lugar con los zapatos puestos. Excepto bares, discotecas o algunos tipos de oficina. No abrazarse es normal aquí, todos se inclinan para saludarse. Desde luego que hay veces que se abrazan, pero tiene que ser después de mucho tiempo sin verse y tener unos vínculos con esa persona muy especiales. Incluso así no se abrazan. En las zonas tradicionales es más fría aún esa manera de ser.

Vaya que ¿aplican la distancia social a rajatabla?

Completamente. He visto amigas que no se han visto por meses dar saltos de alegría y apenas se tocan los dedos. Los extranjeros aquí tenemos una broma, cuando queremos molestarlos, o verlos actuar nerviosos y sin saber qué hacer les damos un abrazo.

Se están tomando en el mundo medidas sanitarias que en Japón son costumbres cotidianas. Nada ha cambiado en ese sentido para ellos. Llegado este punto te darás cuenta de que esto explica muchas cosas. Japón combina tradiciones, un poco modernizadas, con tecnología de punta.

Los asiáticos son más fríos y distanciados que los occidentales, pero ojo, hay niveles, y en la cúspide está Japón. Además, es el país más desarrollado de la región, por encima de China (aunque venda más), Corea del Sur, Singapur y Taiwán.

Ya si miras a los de Vietnam, Filipinas, Cambodia, son un poco más abiertos y cálidos. Tienen otras costumbres.

¿Son reconocidos los ancianos en la sociedad japonesa o son digamos silenciados?

Japón tiene la tasa más alta de personas por encima de 65 años. Incluso por encima de Italia. Los ancianos representan el 28% de la población japonesa. 

Los mayores son respetados. Se les trata bien y se les cuida, pero te diré algo, muchos mueren solos. Son olvidados por sus hijos. La lejanía afectiva es algo normal aquí.

Japón te obliga a bajar la cabeza. Los occidentales notamos más esos detalles porque estamos más atentos a la vida diaria y eso también nos hace sentir más solos, más sensibles.

¿Qué te preocupa de esta situación mundial?

El futuro del mundo, de momento el futuro y sobre todo Cuba que está mi familia ahí.

Las relaciones comerciales y turismo deben caer aún más y las comodidades que tenemos al menos por un tiempo no las veremos. Ni veremos la variedad de productos, habrá gente sin trabajo.

Tendremos que convivir sin vernos mucho, sin besos, sin abrazos. Quizás he llevado todo mentalmente mejor porque Japón me ha enseñado, pero me preocupa igual porque no dejo de ser latino.

¿Lees noticias de Cuba en tiempos de coronavirus? ¿Cómo ves el tema?

Sí, siempre me mantengo al tanto. Tengo mi familia allá y algunos amigos que me quedan.

Los recursos en Cuba, política aparte, es un hecho irrefutable que escasean. Comida, medicinas, condiciones de los hospitales… Creo y quiero un cambio de sistema, leyes y dirigentes en Cuba, pero pongamos eso aparte.

Me parece que actuaron tarde, jugaron también a la bobería del turismo y sacar pecho con la consigna desgastada de la potencia médica.

A pesar de eso están controlando. Es simple, una sociedad con gobierno rígido que tiene mecanismos de control y que actúa de manera militarizada, le es más sencillo ejecutar acciones. En eso tienen ventajas sobre los países más democráticos.

Eso y el hecho de que es más fácil controlar a 11 millones en una isla que 42 o 340 en un país con fronteras.

La verdad es que sí se demoraron, sí subestimaron, pero todos los gobiernos lo han hecho. Son los primeros interesados en que esto no desemboque en revueltas o detone en alguna crisis mayor. Dicho esto, creo que están haciendo lo posible por mantener todo bien.

¿Qué ha sido lo más curioso que has vivido en tu ciudad en tiempos de coronavirus?

Me sorprende verme a mí mismo que no estoy ansioso. Yo mismo me aislé, creo que he desarrollado mecanismos psicológicos de supervivencia. A penas tengo un amigo y mi contacto con los míos es virtual, por las redes. Los palos del choque cultural me han curtido.

Tengo muchos amigos en Italia, España, Miami. Todos me escriben, me llaman y cuando hablamos se quejan del confinamiento. Están cansados de estar encerrados sin poder socializar.

Yo no padezco esa ansiedad y creo que es por la cultura japonesa, por la frialdad en el día a día, todos enfocados en su trabajo. Sufría mucho al principio. Japón me ha preparado para esta situación. Esto es normal para mí. La cuarentena me la he tomado con mucha calma.

¿Hay algo que deberíamos aprender los cubanos de los japoneses en esta crisis?

Mucho, por ejemplo, cómo llevar situaciones de desastre con más mesura. En eso nos ganan la carrera. Esta gente no ha dejado de seguir la noticia. Tienen medidas higiénicas incorporadas al día a día.

Llegué a Japón en 2017, pero recuerdo las noticias, documentales e historias de los japoneses en el 2011 tras el terremoto y posterior tsunami, en que muchísima gente murió o perdió sus casas. Ellos eran pacientes, estaban organizados y hacían colas con calma para esperar sus alimentos. Manejan hasta las catástrofes con más calma.

¿Qué te gustaría hacer cuando todo haya pasado?

Cuando todo esto termine, veré que tal está el panorama mundial. Quiero visitar España, conocer Sevilla y disfrutar la vida social con amistades que es muy necesaria.  Me gustaría ir a ver a mi familia a Cuba este año, aunque quizás todo esto se alargue.

Nota: Al momento de realizarse esta entrevista no se había extendido el Estado de Emergencia a todo Japón. El primer ministro, Shinzo Abe, amplió esta medida a todo el país este jueves. En principio durará hasta el 6 de mayo. No implica el confinamiento obligatorio, aunque las autoridades regionales recomendarán a los ciudadanos que limiten sus salidas y desplazamientos.

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