Carlos Martín y Yissel García, propietarios de Revolution Barber en Uruguay Foto © Cortesía para CiberCuba

Barbero cubano en Uruguay: “Cuba está siempre en nuestro pensamiento, pero ahora más que nunca”

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Por Gretchen Sánchez:

Uruguay es uno de los países latinoamericanos que más aplomo ha demostrado en la gestión de la crisis del coronavirus. En sus estadísticas oficiales declaran más de 640 casos diagnosticados, más de 9 mil pruebas realizadas y 17 defunciones por COVID-19.

En Montevideo reside un matrimonio cubano que regentan una barbería. Su negocio se mantiene abierto y continúan atendiendo personas, aunque reforzando las medidas de prevención e higiene.

Carlos Martín y Yissel García son los gestores del proyecto Revolution Barber, una academia de barberos nada convencional, que se abre camino en Uruguay en el espacio físico y en el mundo online. Conversan con CiberCuba sobre esta crisis del coronavirus y su perspectiva del tema.

¿Cuánto tiempo llevan en cuarentena en Uruguay? ¿Es obligatorio el aislamiento social?

La cuarentena en Uruguay es totalmente voluntaria en lo que a la población refiere. El gobierno y los medios de comunicación lograron concientizar a las personas en el tema de permanecer en casa y en la importancia de las medidas pertinentes para evitar la propagación del virus.

No existe ninguna ley de aislamiento social más que la creada por la responsabilidad colectiva a la que exhortan las autoridades competentes en este tema.

En Uruguay se empezó a percibir aislamiento social sobre el 9 de marzo aproximadamente; aunque desde finales de febrero se pudo notar una disminución considerable de las personas que circulaban en las calles, por la preocupación con lo que ocurría en países aledaños.

Las barberías y peluquerías han sido de los locales que tardaron en cerrar en algunas ciudades del mundo. ¿Les ocurrió a ustedes?

Nosotros no hemos cerrado nuestros locales. La cuestión es que al no existir una cuarentena obligatoria seguimos teniendo el peso de las cuentas y de todos los pagos, aunque no se generen los mismos ingresos.

Cerrar hasta el momento no lo tenemos como opción. Las acciones que están a nuestro alcance actualmente son el ajuste de horarios, clientes por agenda, el uso de barbijos, guantes, alcohol en el gel y todas las medidas preventivas en general para evitar la propagación de la pandemia.

Revolution Barber suele tener un papel activo en la comunidad. ¿Se han planteado algo para colaborar en tiempos de coronavirus?

Sí, estamos buscando la forma de poder aportar nuestro grano de arena a la comunidad. Ahora más que nunca. Son tiempos difíciles y el tema solidaridad siempre ha estado presente como parte de la política de nuestra empresa.

En esta ocasión no da para andar cortando el pelo gratis, como hacemos cada año, producto a la aglomeración de personas que esto genera. Sin embargo, estamos organizando un evento de caridad en nuestra comunidad para donar pomos de alcohol en gel y barbijos a personas de bajos recursos y en situación de calle.

¿Qué es lo que más les preocupa de esta crisis?

Son mucho los temas que preocupan, es casi imposible dar un orden en ellos. Primero destacaríamos el costo en vidas humanas que ha generado y todas las familias afectadas por la pérdida de sus seres queridos, eso es un trago amargo de gran impacto social para todos.

Por otra parte, cabe resaltar que no existe fecha de caducidad o una solución a corto plazo para esta crisis. Eso es un punto que psicológicamente afecta mucho. El que no exista una vacuna y el hecho de que no haya siquiera un tratamiento específico, nos sumerge en un mar de incertidumbre… ¿qué podrá suceder y cuándo?

La crisis económica que esta pandemia está generando también es una cuestión para no pasar por alto.

El aumento del desempleo, la reducción de salarios, el endeudamiento, el futuro aumento de los robos y de la corrupción en general, así como la escasez y la hambruna son factores que siempre van de la mano cuando se ve afectada la economía de un país, en este caso la del mundo en general.

¿Pasó en Uruguay como en otros países que se iniciaron las medidas cuando comenzaron a surgir casos?

Creemos que nadie en el mundo estaba preparado para esta crisis. Es un hecho prácticamente sin precedentes en lo que a las generaciones vigentes respecta.

El gobierno actual en el Uruguay recién estaba en proceso de asumir la presidencia. Las autoridades han tratado de realizar su mejor papel y han dado el frente en todo momento, desde nuestro punto de vista, de ahí el resultado actual.

Todos tenemos el derecho de opinar y decir lo que pensamos, sí, pero en temas de un país hay muchos factores a poner en una balanza para tomar las mejores decisiones, por lo que es más complejo dar un criterio acertado cuando se desconoce del tema. No obstante, la pandemia hasta el momento ha estado bastante bien contenida en Uruguay.

¿Cuba está en esos pensamientos de ratos de descanso?

Cuba está siempre, no sólo porque nuestra familia vive allí, sino por el simple hecho de ser cubanos. Hoy más que nunca la tenemos presente y se sufre desde acá la difícil situación que ha generado este virus sumado a todas las otras cuestiones que ya afectaban a la isla.

¿Cómo pasan estos días de encierro en casa, ustedes que son tan activos?

Estos días de cuarentena, nos hemos propuesto como tarea redirigir la empresa hacia las diferentes plataformas digitales.

Actualmente estamos desarrollando cursos de barbería, colorimetría, marketing y todo lo referente a nuestro rubro, pero esta vez online.

El objetivo es abrir el espectro académico hacia más países, y como siempre decimos: "Cobramos por lo que sabemos, pero queremos que nuestro conocimiento esté al alcance de todos". En base a eso estamos trabajando actualmente.

Queremos llegar a las personas de una forma más rentable y segura acorde a las circunstancias actuales, es otro modo de aportar a la sociedad, capacitando profesionales en un rubro con gran salida laboral y fácil emprendimiento.

¿Qué creen que va a cambiar entre los cubanos, donde sea que estemos, tras el coronavirus?

No sabemos realmente la magnitud final que puede llegar a tener el tema del virus en la comunidad cubana ya sea dentro o fuera de la isla. Lo que sí nos deja bien claro a todos, es que son momentos de hermandad, de unirse por un bien común y olvidarse de los intereses personales por un tiempo.

Este virus no diferencia creencia religiosa, ni preferencia política, a qué género perteneces o qué color de piel tienes. A todos nos afecta por igual. Es un ejemplo fehaciente de que cuando las cosas se ponen más difícil se necesita del apoyo de todos para lograr mejores resultados.

El simple hecho de no ayudar a tu vecino hoy por las diferencias que puedas tener, puede llegar afectarte directamente o afectar a alguno de tus seres queridos. Esta es la paradoja que acontece en el mundo actual y esperemos que esa sea la enseñanza que nos deje a los cubanos donde quiera que estemos.

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