Remigio Leal Foto © Cortesía del entrevistado

Entrevista al pitcher cubano Remigio Leal: "A mí me botaron de la pelota y no fue a mí solo"

Aunque llegó tardíamente a Series Nacionales, 24 años, el pinareño Remigio Leal siempre albergó el deporte en su corazón. Sus inicios como voleibolista y corredor de cross country, carrera de orientación por señales y pistas, así lo atestiguan.

Obligado a retirarse en plenitud de facultades, el pinareño nos cuenta su historia.

Leal nació el primero de octubre de 1963 por lo que con 57 años próximos a cumplir, podría convertirse en el pelotero más longevo del planeta, pues aún mi espigado entrevistado se mantiene en activo.

Remigio Leal / Cortesía del entrevistado

Soy hijo de Nicolás y Ernesta, provengo de una familia humilde que integraban además otros cinco hermanos, de Consolación del Sur. Mi ya fallecido hermano mayor fue un buen boxeador, Utinimio Ramos, quien tomó parte en varias ediciones del Torneo Playa Girón; podría decirse que a todos nos gustaba el deporte.

¿Qué te llamó al retiro si tenemos en cuenta que aún con 57 años lanzas en España?

Tú sabes que a mí me botaron de la pelota y no fue a mí solo ¿te olvidaste de aquel retiro masivo cuando peloteros en plenas condiciones fueron obligados, así categóricamente hablando, a pasar al retiro?

Para mí, para muchos, uno de los grandes errores, una de las mayores injusticias que no sólo perjudicó a uno de los que como yo fuimos obligados a jubilarse, sino al béisbol cubano. No hay palabras para calificar aquel desastre

Otra cosa que hizo mucho daño fue la eliminación de la Liga de Desarrollo. Quedaron sin hacer equipos muchas figuras de las que quizás no se hable o conozca pero que emigraron y jugaron en ligas foráneas. Es que prácticamente se les negó el derecho a jugar en Cuba.

¿El béisbol te llamaba la atención a pesar de haber empezado en otras disciplinas?

Sí. El primer terreno que pisé estaba en Cayo Largo, en Consolación. Allí había un señor, Mateo, al verme jugar profetizó: "si logras llegar, será como pitcher por tu excelente brazo porque bateador no eres".

En aquel tiempo no lo entendí porque a mí me gustaba jugar el jardín derecho pero al transcurrir el tiempo supe que era real. Juego por mi municipio en competencias de primera división y es entonces que me descubre, profesionalmente, Raúl Santos.

Eso fue años 1985-1986, cuando integro una pre-selección provincial pero no hice el grado y entro a la Academia en Pinar del Río.

La Academia lo pone a punto para jugar las Series Nacionales, sobre todo, teniendo en cuenta el nivel del pitcheo pinareño. Fue así que debuta en 1988. 

En efecto, ese año me incorporo con el equipo de Forestales, bajo la égida de Jorgito Hernández y con Raúl Santos como entrenador de pitcheo. Al año siguiente, Santos habla con Jorge Fuentes, para que analizara la posibilidad de saltar a Vegueros, primer elenco de la provincia.

Y es así que 1989-1990 marca mi primera aparición con Vegueros en la Serie Nacional y en la entonces muy raqueada Selectiva, con Pinar del Río.

Jorge Fuentes, discípulo fiel de José Miguel Pineda, era el mánager y Román Suárez, el coach de pitcheo. Fue una experiencia extraordinaria. Bebí de la fuente de ambos y me codeé con los mejores.

Háblame algo de esos inicios cuando de Cenicienta la pelota pinareña pasó a ser princesa. Me imagino que la calidad de los lanzadores pativerdes impidió que pudieras estar entre el quinteto de abridores.

Imagínate. Como te dije, mi debut fue a los 24 años porque en aquella época había muchísimos talentos, mucha calidad en Vegueros y también en Forestales. En 1990 ganamos con Vegueros. Contábamos con cinco serpentineros de primer nivel: Faustino Corrales, Omar Ajete, Carlos Pérez, Jesús Bosmenier, Orestes González. Después, años 1993-94, se nos unieron Pedro Luis Lazo y José Ariel Contreras ¡No había para nadie! Si escapabas de uno te cogía el otro.

En 9 Series Nacionales, el diestro de Consolación presenta un muy buen balance de 53 victorias y 38 fracasos con 7 lechadas y 9 juegos salvados. En total abrió 109 partidos.  Se coronó en 3 ocasiones campeón nacional: 1990, 1993 y 1994. Se despidió de la pelota cubana en 1996, obligado por el retiro masivo, con una escasa participación internacional.

Participé en el Torneo Interpuertos de Ámsterdam en Holanda, 1990, con un CUBA B, dirigido por Jorge Fuentes pero tuve poca participación. Había estrellas como René Arocha, Wilson López y Faustino Corrales, encabezando un staff muy competitivo.

También asistí a una justa que festejaba el centenario del béisbol nica, evento que ganamos con Juan Castro como director. Recuerdo que le lancé y vencí al fuerte conjunto de Taipei de China y es que ese 1990 fue el año de mi vida. Trabajé muy bien en esa temporada.  

A propósito de eventos en el extranjero, intervine en 1993 en los Juegos Universitarios  Centroamericanos con el Cuba-Universitario de Pedro Medina, en el que también salimos airosos.

De los directores de tu vida ¿a quién o a quiénes recuerdas con mayor cariño?

Pedro Medina es mi amigo, su forma de ser es exquisita; lo mismo pudiera decir de Jorge Fuentes que además ha sido un padre para mí. Pero no puedo dejar de mencionar a Jorgito Hernández, que fue el que realmente me dio la posibilidad de jugar con 24 años en la Nacional. He mantenido la comunicación con él, yo en España donde vivo y él en Miami y me satisface el haber retomado su contacto. 

¿Aspectos que te caracterizan en el box y en sí, dentro y fuera del terreno?

Una de mis características como lanzador, es la ecuanimidad así como el concepto de la responsabilidad que siempre me ha caracterizado: el saber estar y a partir de ahí, conocer lo que tengo que hacer, entrenar, ser disciplinado. En mi caso la humildad, algo importante no sólo para un pitcher sino para un ser humano.

En las SNB ¿a qué equipo y bateadores dominabas con más facilidad?

Gracias a mi slider, que era un arma importante en mi repertorio, era al entonces equipo de provincia Habana, poderoso al bate, uno de los que se me hacían más fáciles. Bateadores de la talla de Romelio García, Juan Carlos Millán, Gerardo Miranda, Ignacio González, Oscarito Macías yo los dominaba con relativa facilidad. También se me hacía fácil el jardinero azul Alexis Cabrejas, que en mi época fue un gran bateador.

¿Los más difíciles?

Santiago de Cuba, con esa triada de Antonio Pacheco, Orestes Kindelán y Gabriel Pierre, más con bate de aluminio, integraban una tanda fenomenal, terrorífica. Cuando jugué con Forestales, tuve la responsabilidad de abrirles a los grandes. Estoy muy agradecido de Román Suárez, Raúl Santos, a la dirección de ese equipo, por darme la responsabilidad de lanzarle a los poderosos: Industriales, Habana, Matanzas.

¿Quiénes te conectaban con mayor facilidad?

El camagüeyano Miguel Caldés, fallecido en la flor de su vida, y el zurdo capitalino Javier Méndez.

¿Qué estadio, qué afición se te hacía más fácil?

Sé que estás pensando que el Capitán San Luis pero no; era el Latinoamericano. Si tú supieras, para ser el Latino la catedral de la pelota cubana, la instalación insignia, me sentía cómodo lanzando allí.

Generalmente a todos los pitchers les gustaba ser abridores; ahora es diferente porque se le ha dado responsabilidad a los relevistas y cerradores pero no en tus tiempos. ¿Qué te gustaba más, abrir o relevar?

Abrir fue mi primera función en SNB y Selectivas, pero es como todo. Al pasar los años fui relevista largo, función que desempeñé muy bien. Me daba un tiempo de análisis de cómo estaba el juego, analizar los bateadores y entraba a hacer mi trabajo más cómodamente. Concluí como cerrador, tarea que también desempeñé decorosamente. Todas las variantes me gustaron. Lo mío era y es lanzar.

Todos guardamos anécdotas poco contadas ¿podrías compartir con los lectores de CiberCuba algunas de ellas?

Cuando hice Forestales en mi debut, sabes que antes de comenzar la Serie se hacen Copas regionales que sirven de preparación al campeonato. Fuimos a Cienfuegos para jugar en la Copa Bacambuila y Luis Giraldo Casanova me anuncia que yo iba a abrir contra los locales. 

Mira tú qué responsabilidad, el novato. Pero, por supuesto, tenía que probarme y quién te dice que, nada menos, poncho con tres envíos a Pedro José “Cheíto” Rodríguez, tres sliders endemoniadas. Entonces el Cheo llama a Casanova y le dice: “Capirro ¿quién es el negrito cabeza de clavo ese que me ha tirado tres peñascos de sliders?” Todavía Casanova se está riendo.

Claro, al que no le dio ninguna gracia fue a Pedro José. ¿Recuerdas aquel jonronazo que te dio el Niño Linares en el partido inaugural de 1988?

¡Cómo para olvidarlo! Todos saben la calidad de Omar y le abro con recta rápida encima de él para despegarlo del plato ¿sabes? y me dije: “ahora le tiro la slider y me lo llevo” ... Jajá. Fue él el que metió la pelota entre el 8 y el 9 de la pizarra del Capitán San Luis.  Al doblar por tercera me mira y dice: “te lo estaba esperando”.

Como esas hay muchas, como cuando ya en su casi despedida de la pelota viene a batear Antonio Muñoz y hago lo mismo, le pego la bola. Me grita: “oye muchacho, que yo tengo dos hijas que mantener, no abuses”, le lanzo una recta en la esquina de afuera y… todavía están buscando la pelota de la clase de batazo que me dio el Gigante del Escambray. Al igual que el Niño, cuando dobló por la antesala me grita: “créete que yo estoy acabado”.

Remigio ¿cómo sales de Cuba?

Yo me retiro y Cuba Deportes me envía a Japón a jugar con el club Mitsubishi, uno de los que enfrenta en juegos amistosos a un seleccionado cubano, integrado por 18 peloteros, que se preparaba para participar en los Juegos Olímpicos.

En ese encuentro yo derroté al CUBA actuando como relevista. Un CUBA integrado, entre otros, por Lázaro Valle, Gerardo Miranda, Nacho González, Jorge García, Jorge Luis Valdés, Víctor Mesa y Lourdes Gourriel, algunos de los cuales fueron obligados a retirarse tiempo después.

Nunca olvidaré que tú en el Noticiero de Televisión hiciste uno de esos comentarios que hacían vibrar a la afición y hablaste del error que se cometía con el retiro masivo, pues yo, que había sido obligado, le gané a una escuadra de estrellas que después se coronó campeona olímpica.

Cuando yo cumplo mi contrato en Japón, a dos meses de mi regreso, Orestes González a quien tú bautizaste como “el bombero mayor”, mi amigo personal, me manda a buscar para pitchear en la liga nicaragüense por el equipo de León. 

En ese conjunto, en la temporada 1996–1997, jugábamos varios cubanos: Lázaro Junco, Luis Pestana, Lázaro Hernández (quien había venido de Miami), el propio Orestes y yo. Quedamos campeones. Nos dieron la Llave de la Ciudad.

En la liga nica estaban también como entrenador Román Suárez (Indios del Bóer) y como jugadores, repartidos en otros conjuntos, el Indio Rivero, Carlos Mesa, Alberto Torres Chacón, Jesús Bosmenier, Omar Ajete, Jorge Luis Valdés, Romelio Martínez y Pedro Luis Rodríguez.

¿Cuántas temporadas jugaste en Nicaragua?

Dos. Tras concluir la segunda cerró el convenio entre Cuba Deportes y la Federación Nicaragüense de Béisbol y regreso a Pinar, pensando que era el fin de mi carrera pero fui llamado por Alfonso Urquiola, mánager del Pinar, para lanzar, tras autorización previa de la comisión nacional. O sea, después del retiro obligatorio, de vuelta al terreno. 

Ese regreso con el traje de Pinar del Río significaba un gran reto para mí; tenía que demostrar que yo siempre estuve apto para lanzar. Tenía 35 años y no defraudé. Lo hice muy bien. Al terminar, me casé con la madre de mi hijo Rubén, una española que había conocido en Nicaragua y me fui legalmente por reunificación familiar para España. 

Aprovecho para decirte que Rubén, a sus 22 años, ya es Licenciado en Educación Física al igual que yo y también juega pelota aquí en España. Además tengo una hija mayor, 31, Ariadna, también universitaria, quien me ha dado un precioso nieto.

Al partir hacia España ¿pensabas en seguir lanzando?

La verdad que sí. Llego en 1998 y me encuentro con Bruno Villegas, entrenador matancero que era mánager del equipo de Viladecants y comienzo a jugar con él un año después y fuimos campeones. Esa temporada fue muy importante. Marcaba mi debut en este tipo de béisbol y fuimos titulares en España y terceros en el Viejo Continente.

Tú has jugado en varios equipos en España.

Sí, ya en el 2000 jugué con el Pamplona, que quedó tercero de liga y monarca de la Copa del Rey. Néstor Pérez, otro matancero, me llama para que lance por los Marlins de Tenerife que estaba tratando de ascender a primera división. Con el elenco canario estuve hasta el 2005 con saldo de un título alcanzado.

Con posterioridad jugué con el Barza donde permanecí hasta el 2008, fuimos segundos de liga y jugamos en un torneo que ganamos en Croacia (2006 y 2007); en el 2006 fui el jugador más valioso.

En el 2007 derrotamos en la final al equipo italiano Neptuno. Al verme pitchear Rogelio Bardalemani, un jugador italiano muy conocido por la afición cubana, me propone jugar con ellos y con 45 años intervine en la liga italiana desde el 2008 hasta el 2012, siempre ubicados en el podio.

Guardo un muy agradable recuerdo del Neptuno pues mi entrenador de pitcheo fue ese gran maestro, también de Pinar del Río, José Manuel Cortina. Me despedí de la liga italiana con el equipo de Castelazo donde hice pareja con ese grande de la receptoría cubana que es Iosvany Peraza.

¿Qué pasó a partir del 2013?

Regreso a España, específicamente a Bilbao, a jugar con el San Ignacio; quedamos cuartos. Pero me volvieron a proponer Italia y para allá fue este pinareño a integrar la escuadra Holly Roger de Grosseto. En la próxima serie fui contratado como entrenador de pitcheo del Neptuno ¡Cómo ves no he parado en este mundo del béisbol a pesar de aquel ominoso retiro al que fuimos empujados!

Recordaba a Remigio Leal por su velocidad y slider, por su caballerosidad en el terreno, su modestia de siempre, su compañerismo, pero ni imaginaba su andar y desandar por Europa. Sí me daba mucha satisfacción viéndolo en el box por España a pesar de su edad, puedo asegurar que es el pitcher más longevo que conozco.

A propósito del tema y gracias a la ayuda de mi querido colega Modesto Agüero puedo ofrecerles algunos datos de interés: Peloteros activos en Grandes Ligas con más de 50 años:  Satchel Paige y Charley O'Leary (58 años), Nick Altrock (57), Jim O’Rourke (54), el cubano “Minnie” Miñoso (54) y Jack Quinn (50). Este último y Satchel Paige, lanzadores. De ahí la grandeza de nuestro Remigio Leal, sea cual sea la liga en la que se juegue, sin pretender hacer ninguna comparación.

En el 2017 fui entrenador de pitcheo de los Halcones de Vigo en todas sus categorías y además como lanzador en activo fui seleccionado el mejor de la liga gallega que ganamos. En ese torneo establecí un récord de 21 ponches, sólo dos hits y cero boletos en nueve entradas de actuación.

Hace una semana, por supuesto todo afectado por la COVID-19, concluimos la Copa de Cataluña y yo con 56 años gané el partido decisivo para que Barcelona se coronara campeón sobre el Viladecans. Mi recta antes de 95 millas ahora ronda las 75 pero me baso en otro repertorio y sigo con una slider que engaña a cualquiera. 

¿Cómo es posible que con casi 57 años que cumplirás en octubre próximo te mantengas activo? Una galleta sin mano a aquéllos que idearon y llevaron a cabo el retiro masivo.

Pues sí, mucha verdad. Una galleta sin mano no ¡un nocaut! a la lona. Yo me mantengo pleno pues a la par que entreno y juego, trabajo en el Aeropuerto internacional de Barcelona, la bella ciudad condal, donde vivo con mi actual esposa.

Gracias le doy a la vida que, como dice la canción, me ha dado tanto. Mi perseverancia, mi vida metódica, la preparación diaria, el evitar los excesos… Entrenar, entrenar entrenar… ¡y cuidarse! Tener una vida tranquila, esforzarte en lo que quieres; por todo esto soy lo que soy, el lanzador más longevo del mundo en activo y el más longevo de Cuba. 

Si como lanzador soy ecuánime, como ser humano igual. Me caracteriza la humildad, el concepto de responsabilidad y el saber lo que se puede lograr con una adecuada preparación.

Remigio Leal no pasará a la historia por estar entre los lanzadores más ganadores, ni el que más ponchó o el que más juegos salvó pero sí el que más tiempo se mantuvo en el box, en Cuba y Europa. Sin dudas, una figura legendaria de la pelota cubana ¡que eso nadie lo dude!

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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos

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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos