Foto © Nicolas de Camaret

Suspenden el Carnaval de Río por primera vez en 108 años a causa del coronavirus

El Carnaval de Río de Janeiro se suspende por primera vez en 108 años, uniéndose así a la lista mundial de eventos que han tenido que ser cancelados a causa de la pandemia del coronavirus.

Sus organizadores aseguran que la nueva fecha dependerá del hallazgo de la vacuna, ya que sin ella resulta imposible reunir a las millones de personas que todos los años llegan a estos carnavales procedentes de diferentes lugares del mundo.

Luego de meses de discusiones, las escuelas de samba llegaron a la triste decisión de aplazar la celebración del carnaval por las aún altas tasas de infección de COVID-19 en el planeta, sobre todo en Brasil, tercer país más afectado con la pandemia en número de contagios (4.6 millones) y segundo a nivel mundial en número de fallecidos (140 mil), después de los Estados Unidos.

Un día después de que las escuelas de samba anunciaran el jueves su decisión de suspender los desfiles previstos para febrero de 2021 y plantearan la posibilidad de aplazarlos a junio o cancelarlos definitivamente, los «blocos», como son conocidas las multitudinarias comparsas callejeras, siguieron su ejemplo.

Ambas entidades recibieron este viernes el respaldo de la Alcaldía de Río, institución responsable de organizar una fiesta que atrae a millones de visitantes (en febrero pasado 2.1 millones). Del total de visitantes, 483 mil eran extranjeros, que dejaron ingresos por 900 millones de dólares y confirmaron la ciudad como principal destino turístico de Brasil.

El Carnaval de Río sólo había sido aplazado en dos oportunidades en toda su historia: en 1892, cuando las autoridades alegaron que era más saludable realizar la fiesta en junio (en el invierno austral), y en 1912, cuando la muerte del popular barón de Río Branco provocó conmoción nacional y una semana de duelo nacional. No obstante, en ambas ocasiones los cariocas bailaron tras las comparsas tanto en febrero como en junio y burlaron la prohibición.

Uno de los carnavales más recordados por los cronistas de la ciudad fue el de 1919 cuando las personas, tras varios meses resguardadas, inundaron las calles para intentar olvidar las 15.000 muertes que la llamada gripe española dejó en la ciudad en los últimos meses de 1918.

En esta ocasión, las autoridades sanitarias de la ciudad temen las habituales aglomeraciones, el contacto directo de miles de personas sin protección y sin poder guardar las distancias, las bebidas alcohólicas compartidas, el roce de cuerpos sudorosos con poca ropa y hasta besos con desconocidos; escenas todas que son comunes en el Carnaval de Río.

“En virtud de toda esta inseguridad y de no saber si en febrero vamos a tener la vacuna, llegamos a la conclusión de que el proceso tiene que ser aplazado”, dijo el presidente de la Liesa, Jorge Castanheira. El presidente señaló que las escuelas, paralizadas desde marzo por las cuarentenas, “no tienen tiempo ni condiciones financieras y de organización para tornar viable los desfiles en febrero”.

Castanheira no descartó que la fiesta se realice en junio del próximo año, como solución “alternativa” sin tener que “cancelarla” definitivamente, pero condicionó tal posibilidad a la vacuna, y agregó que, para no “perjudicar” el Carnaval de 2022 por tiempo de preparación y recursos financieros, la edición de 2021 -de realizarse- tendrá que ser en “un tipo de formato menor”.

Otros eventos de similares características que han tenido que ser suspendidos a causa de la pandemia de COVID-19 son el Carnaval de Venecia y el Carnaval de Santiago de Cuba. Este último llevaba 25 años celebrándose ininterrumpidamente. Desde 1991 no se suspendía un carnaval en la ciudad de Santiago de Cuba. En esa ocasión fue debido a la crisis económica que atravesaba el país en el llamado Período Especial.

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