Entrevista al cantate y músico cubano David Blanco Foto © Instagram / David Blanco

Entrevista a David Blanco: "Trato de hacer una música sincera"

Nieto de una profesora de coro y un fundador de las orquestas Sinfónica, Filarmónica y de Música Moderna que se codeaba con Chucho Valdés, Enrique Platt, Paquito de Rivera, Arturo Sandoval y Armando Romeu, David Blanco nació en cuna de música. Hijo de una maestra de música y un profesor de Economía, pero casi melómano, era poco probable que creciera alejado del mundo del pentagrama. 

Apenas siendo un niño oía a los amigos de su abuelo ensayar, mientras “manoseaba” un bajo, el piano o el violín. Fue precisamente el violín el instrumento que le abrió las puertas del conservatorio, donde después terminaría tocando la trompeta. Según asegura el músico de 40 años al conversar con CiberCuba, “el piano es un instrumento al que le metí toda mi energía, es con el que más compongo, con el que hago los arreglos, las producciones, aunque uso también la guitarra”. 

Cortesía David Blanco

Las intermitentes cuarentenas a las que ha obligado el coronavirus le han permitido usar más los instrumentos musicales. “Estudié batería, bajo y guitarra, en los que no soy especialista, pero a los que les paso la mano y con los que sé hasta dónde puedo llegar”, afirma quien es considerado el mayor exponente del pop rock de los últimos años en la isla.

Con extravagantes entretenimientos que van desde las motos clásicas y los paseos al campo hasta el kitesurf o el surfeo, David Blanco disfruta tanto lo que hace que a veces parece “que estoy vacacionando y no trabajando”. Por eso Backstage, el reality show de música que estrenó en octubre pasado en su canal de Youtube ha sido algo tan “divertido”.  

“Backstage refleja nuestra convivencia como grupo, lo que la gente no ve. Ha sido un programa muy útil porque poco a poco hemos ido presentando el material audiovisual que tenemos de toda nuestra carrera y ofreciendo información de lo que estamos haciendo, pero es más reality que show”, confiesa el también cantante, que quiere que el público se acerque más a los valores de la música cubana.

Cortesía David Blanco

El programa hecho para las redes cuenta en cada capítulo con artistas invitados, “personas que de una u otra forma están relacionados con nuestra carrera”. Por Backstage han pasado ya Adalberto Álvarez, Litz Alfonso, Mayito Rivera, Luna Manzanares, Pedrito Calvo, Robertico Carcassés y Ernesto Blanco, entre otros. 

Fuiste de los primeros artistas en hacer un concierto online durante la pandemia. ¿Qué posibilidades te ha ofrecido un escenario así? 

El primer concierto fue casi casual. Era mediados de marzo. Teníamos los instrumentos en casa porque estábamos ensayando y las noticias decían que había que quedarse en casa porque era una de las formas más eficaces de acabar con el virus. A nosotros, que somos un grupo muy unido, nos pareció muy lógico, noble, hacer algo así. Pusimos el teléfono delante de nosotros e hicimos un acústico, que según nos han dicho fue el primero que se hizo con esas características durante la pandemia, junto con el de Alejandro Sanz y Juanes. Fue una mezcla entre amarga y bonita: fue un concierto que no queríamos hacer, ya que estábamos encerrados y en una situación difícil, pero también fue reconfortante ver cuánta gente estaba conectada alrededor del mundo, sobre todo cubanos en España y Estados Unidos, amigos, personas que están en muchos rincones extrañando su país, nuestra música. Hubo como unas 16 mil personas conectadas en vivo y eso, para nosotros que no somos los grandes populares del mercado latino, fue bastante público. 

Luego hiciste Backstage. ¿Es fácil hacer un reality show en Cuba? 

Ningún trabajo que hacemos es fácil porque siempre nos estamos exigiendo el máximo. En Cuba hay mucha riqueza musical, pero hay que entrar un poquito en las barriadas. Estuvimos en Matanzas, con Los Muñequitos de Matanzas y en el Teatro Sauto, que es uno de los más importantes del país a nivel de acústica, porque tenemos una variante que se llama Backstage sobre ruedas. Nos metimos en la profundidad de la rumba y eso mismo puede hacerse con la música campesina, con la clásica. Material hay bastante, lo que siempre hay que estar preparando guiones y trabajando. 

¿Te sorprende el poder de convocatoria que han tenido los conciertos virtuales en Cuba?

Estoy acostumbrado a trabajar en internet porque lo hice antes desde España, Argentina y otros países. Cada vez son más los artistas que entienden que las redes son muy importantes. No nos sorprende lo que ha pasado, sino que queremos que sean muchos más los que nos sigan porque eso marca nuestro quehacer diario. La respuesta del público ha sido genial. Nuestro canal de Youtube se ha disparado y también nuestra página de Instagram. Los jóvenes están muy pendientes de las redes, es donde se están moviendo. Los escenarios han cambiado e internet es el más utilizado ahora. 

¿El disco que saldrá este trimestre nació en tiempos de coronavirus? ¿Cuánto te nutriste de lo que pasaba a tu alrededor para hacerlo? 

Yo casi siempre utilizo lo que pasa a mi alrededor para hacer los discos, y en mi interior, sobre todo. Este disco lo venía trabajando hace un tiempo, pero la cuarentena me dio la posibilidad de sentarme, meterme en mi pequeño estudio a trabajar en nuevas canciones. Me inspiré en el inicio de la pandemia porque sentí que todos los seres humanos éramos uno en ese momento. Fue complicado, pero épico a nivel de conexión espiritual. Comencé escribiendo una canción que se llama El Milagro, con un estilo bien Beatles, de los 60. Es un disco en el que casi todos los instrumentos he tenido que hacerlos yo. No tuve otra alternativa porque los músicos estaban en sus casas. No pienses que vas a escuchar un gran instrumentista: sencillamente es una forma de comunicarme y de que las canciones lleguen, con ese sonido del rock de los 60 y los 70 y con influencia de la música cubana que no puede faltar. Tiene un sonido bastante crudo, pero fue una forma de ir a la esencia de la música rock. 

¿Ha sido importante volver a lo natural, lo sencillo? ¿Sientes que así has logrado perfeccionar tu música? 

Yo trato de no perder mi esencia, primero como ser humano, con la educación que me inculcaron y los principios que vas ganando con la vida. Creo que hay que prepararse, eso es fundamental para lograr un nivel cultural que te haga enfrentar todas las cosas. Mientras más aprendo más entiendo que ir a la esencia, lo natural, es lo sincero. Trato de hacer una música sincera, la que quiero. Este nuevo disco no está pensado para nada en las exigencias del mercado. Regresa un poco a lo que me gustaba como adolescente, desde el punto de vista del rock, pero son las letras mías más maduras. Es muy importante volver a los inicios, a Los Beatles, a ese estilo hippie. Quizás esta encerradera hizo que me imaginara muchos campos abiertos y ese tipo de cosas. Eso natural me inspira a ser yo siempre. Vengo de una familia del campo por parte de mi padre que es de Bejucal, donde están Las Charangas. Es un disco que tiene poca electrónica. Se llamará Feudalismo Moderno. 

¿Qué oportunidades te ha dado haber logrado lo que tienes por ti mismo, como has declarado?

Es mi naturaleza. No he pensado en la importancia que tenga eso. Desde niño aprendí a luchar y si me cerraban por un lugar me metía por otro hueco. Si no tenía dinero y había una mata de aguacates pues trataba de tumbarlos y los vendía. Pero sí tengo que agradecerles a terceros, sobre todo a mi familia, mi grupo y los amigos, que son lo más importante.  

¿Por qué para ti sonar en la radio todo el tiempo no es lo más importante?

El músico que diga que no le gusta sonar en la radio yo creo que está mintiendo. Lo que pasa es que no me presiona estar todo el tiempo en las listas de éxitos. De alguna forma eso ha sucedido. A veces temas nuestros se pegan y no son ni siquiera singles. Está claro que eso a uno le gusta, pero no me apura. A veces eso hace que las canciones se conviertan como en clásicos y se escuchen todo el tiempo. De alguna forma siempre tenemos hits o un video o un disco premiado.

¿Cómo se reinventa un músico después de dos décadas de carrera?

Yo soy una persona que va paso a paso. Trabajo para los próximos días, meses; trabajo mirando los próximos 50 metros. Saco un disco cuando tengo las canciones y hago el videoclip cuando siento que quedará como debe. No voy con prisa, pero tampoco con pausa. Trato de ir a un paso firme y es lo que ha hecho quizás que me reinvente. Trato de superarme siempre profesionalmente, que haya algo más de mí. Creo que el músico no debe dejar de estudiar nunca, sobre todo el instrumentista, a nivel de composición. Hay que disfrutar el camino, conocer a tu público, qué es lo que quiere de ti, qué es lo que espera; tener un estilo propio, algo nuevo que mostrar. Se trata de estar siempre mirando hacia adelante. 

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Katheryn Felipe

(La Habana, 1991) Licenciada en Periodismo por la Universidad de La Habana en 2014. Ha trabajado en diversos medios impresos, digitales y televisivos.

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