Pelotero cubano Ramón Lunar: "Yo soñaba con la Gran Carpa, ahora lucho por jugar en la liga profesional azteca"

"Integré el CUBA en el 2010 que participó en el Mundial Universitario en Japón, donde quedamos campeones. En ese momento tenía que haber desertado; no pasa un día que no me arrepienta, pero pesó mi familia en eso de la separación. Las oportunidades no pueden dejarse pasar", dice el pelotero cubano, quien reside en México desde hace años.

Ramón Lunar Foto © Vanguardia

Tú te sabes mi nombre… si se va a formar ¡que se forme!” de Jorge Junior y los Cuatro fue una canción muy popular entre la juventud cubana en 2009. 

Y es precisamente este corito el que me hace recordar a un joven villaclareño de mediana estatura, cargado por sus compañeros, al conectarle jonrón al entonces estelarísimo pitcher Vladímir García.

Con mi entrevistado de hoy, Ramón Lunar, en andas, paseó aquel conjunto naranja por todo el estadio Sandino de la ciudad de Santa Clara pues con ese batazo quedaba sellada la victoria sobre los tigres avileños, colocando a las huestes del mentor Eduardo Martín en la finalísima de la pelota cubana.

El jardinero novato se convertía de promesa en realidad y muchos lo situaban como integrante del team CUBA; sin embargo, unos pocos años después el mar recibiría en su seno a un Ramón Lunar repleto de sueños. 

Salí de Cuba en el 2015 en lancha y llegué a costas mexicanas. Estuve entrenando y haciendo exhibiciones para organizaciones de Grandes Ligas; me vieron muchos scouts, hacían propuestas por mí pero mi representante no se puso de acuerdo con ellos en tema de dinero.

Caí en manos equivocadas y vi cómo mi sueño se rompía. Si algo aprendí es que hay que ser muy cuidadoso con las personas que te asesoran. No he sido el único que se ha visto perjudicado. Yo soñaba con la Gran Carpa, ahora lucho por jugar en la liga profesional azteca.

¿Cómo evalúas tú la calidad del béisbol mexicano? 

Su nivel es muy bueno. Ellos tienen la Liga Mexicana de béisbol que es AAA y de ahí salen la liga norte de México que son sucursales de equipos de liga mexicana y en invierno está la LMP. También está la Liga del Pacífico.

Aquí se juega pelota todo el año, en todos los estados, en todos los pueblos. El béisbol es pasión como siempre lo fue en Cuba.

¿Con qué equipos has jugado en tierras aztecas?

Llevo en México 5 años. He jugado con los Tigres de Quintana Roo y Leones de Yucatán de la Liga Mexicana y Senadores de la Morelos que es una liga semi profesional.

En la Mexicana no me fue muy bien, terminé bateando 260 y no me dieron mucha oportunidad. Con Senadores de la Morelos obtuve el título de bateo 430 y fuimos campeones. 

Al llegar a México compartí en el mismo equipo con un grande de la pelota cubana y de la MLB, el lanzador José Ariel Contreras, quien me ayudó mucho; mientras con los Senadores de la Morelos jugué con mi comprovinciano Randy Arrozarena.

De rivales he tenido muchos cubanos por ejemplo Amaury Casañas, Hassan Pena y Jorge Tartabull.

Con lo que ganas en el béisbol mexicano te da para vivir ¿no? ¿Quisieras regresar?

Claro que me da para vivir y no, no quiero regresar. Hace cuatro años estoy casado con la azteca Estrella De Jesús Hernández, quien posee un salón de belleza y somos felices aunque extraño a mi familia en Cuba, sobre todo a mi hijo.

¿Sigues jugando los tres jardines y la inicial? 

Aquí me he mantenido mayormente en las bosques; he tenido que erradicar deficiencias que traía de Cuba porque este es otro béisbol. No digo que el cubano no tenga calidad, pero aquí los pitchers tienen más control, la bola se les mueve mucho, casi nunca te tiran la recta lisa, sino que siempre trae movimiento.

Por mi somatotipo me viene mejor jugar más los jardines pues aquí las primeras bases son más corpulentas. 

¿Te es fácil encontrar equipo?

No es fácil. Cuando uno no firma un contrato de Grandes Ligas se nos dificulta encontrar un contrato en otras ligas porque no existe el agente que te represente. Pero, a pesar de todo, me he mantenido activo y jugando gracias a Dios.

El año pasado tenía contrato aquí en liga norte del país con Rojos De Caborca pero el virus paró todo. Ya en este 2021 si Dios lo permite estoy en la pre-temporada con Algodoneros de Unión Laguna de la Liga Mexicana y aspiro con fuerza a estar en el roster. De hecho, ya tengo el contrato. Como sea, me mantengo jugando en ligas semi profesionales como la Meridana (de Mérida) que da para vivir. Claro, mejor es con Algodoneros.

Hoy día ¿dónde entrenas?

Ahora mismo acabo de regresar de mi entrenamiento diario. Lo hago en varios terrenos de Mérida, Yucatán, entre ellos el de los Senadores de la Morelos. Estoy preparándome personalmente para llegar a la temporada lo mejor posible.

¿Siempre fuiste pelotero?

Nací en Sagua la Grande en abril de 1987 y sí, mi amor por la pelota me llevó a transitar por el béisbol escolar y juvenil, incluyendo cinco temporadas con el elenco de Azucareros en la Liga de Desarrollo hasta llegar a la Serie Nacional con el Villa Clara. 

Mi infancia fue muy bonita. Desde los 9-10 años empecé a jugar béisbol con Fermín Mestre. Mi mamá María Caridad y mi papá Ramón Alberto y mis dos hermanos siempre me alentaron. Tengo un niño en Cuba que se llama Pedro Ernesto Lunar Solís que tiene once años.

Lunar debuta en Series Nacionales en la cuadragésimo octava edición, años 2008-2009 y desde sus inicios demostró ser un jugador de valía con 380 de average que lo llevó a ser elegido como el novato del año en Villa Clara.   Tras su paso por 7 temporadas, el villaclareño conectó 407 imparables, de ellos 52 jonrones, average 322 , 275 impulsadas, un OBP de 414, slugging de 489 y OPS de 904.

¿Cuántas anécdotas guardas de esos ir y venir por estadios cubanos?

¡Uff! Muchísimas… Pero ¿sabes? que esa a la que hacías alusión, el jonrón al Cañón de la Trocha cuando apenas debutaba, provocó otras. Yo le decidí a Vladímir el play off semi final en un juego larguísimo y él me la guardó.

Sus pelotazos se hicieron habituales y no era fácil pues tiraba durísimo y sus envíos no te los podías quitar de encima. Acabó conmigo, no fue una vez; fueron varias hasta que lo llamé y lo encaré y su respuesta fue que él me lanzaba pegado porque yo era bateador del right field y para que no pudiera sacarle el bate, me la tiraba para encima ¡dime tú! 

Yo le dije que nunca tuve nada contra él, que yo iba a hacer mi trabajo, batear, ayudar a mi equipo. Después de eso no hubo más problemas, él prefería darme la base por bolas. 

¿Jugaron alguna vez en el mismo equipo?

No, nunca.

¿Qué fue para ti ese cuadrangular siendo apenas un muchacho y frente al mejor pitcher cubano de ese momento?

Mira, de lo más hermoso que he vivido como pelotero. Debes recordar que fue un juego muy tenso y largo; la lluvia lo extendió en demasía. Ese partido llevaba varios días sin poder completarse porque llovía, esa jornada nos fuimos para el hotel pero la Comisión Nacional informó que no se iba a suspender más, que había que jugar a la hora que fuera. 

Por eso, sobre las 11 de la noche regresamos al Sandino pero yo, desde el mismo hotel, jaraneaba diciéndole a mis compañeros que yo iba a acabar ese angustioso juego porque cuando viniera al bate lo iba a decidir.

Ya en el encuentro, cuando me toca a mí, el mánager Martín me mandó a esperar uno (un strike) y yo le dije que quería batear. El entrenador de pitcheo Jesús Manso le gritó a Martín: “¡déjalo batear!” y Eduardo me dijo: “¡dale un palo!”

Vladímir García en aquel entonces tiraba durísimo y nada más que levantó el pie para hacer el windup ya yo estaba haciendo swing y si no es por el árbitro Nelson Díaz que me dijo: “guajiro corre, corre”, me pone out porque yo salí para atrás diciendo: “se los dije se los dije” ¿te imaginas si me ponen out por correr hacia el banco en lugar de las bases?

Después de llegar a home, bailamos en el club house (ahí estabas tú con Melis, tu camarógrafo), en la guagua, en el hotel. El recibimiento; inolvidable ese momento. El equipo era una familia que se llevaba bien, se apoyaba y celebraba el triunfo.

Tú protagonizaste sin querer una tremenda bronca en el Victoria de Girón yumurino cuando Freddy Asiel Álvarez le dio un desbol a Víctor Víctor y un jugador de la banca del Matanzas, Demis Valdés salió con un bate y tú sin estar en nada, cogiste tremendo golpe.

Ese muchacho enloqueció ¿cómo iba alguien a pensar que Freddy le diera un pelotazo intencional a un niño que vimos nacer, que compartía con nosotros nuestra vida cuando su padre, Víctor Mesa era el mánager de Villa Clara? 

En la forma que él sacudía el bate podía haber matado a cualquiera; vi el peligro, traté de detenerlo y con la punta del bate me dio por la boca y sufrí varios puntos, con suerte fueron solo puntos. A veces, en el fervor del juego, se pierden los estribos, no se razona. Freddy lanzaba pegado, siempre lo hizo, pero además no pasó nada con Víctor Víctor. Aquello hubiera podido terminar en tragedia.

2014 será recordado por toda la afición villaclareña por el cuadrangular de Ariel Pestano que tras dos décadas proporcionó la victoria de Villa Clara; tú no estuviste. 

Lamentablemente no; yo no pude jugar la segunda mitad por una lesión, aunque seguía en el equipo. Fue así que en el 2015, que marcó mi última temporada en Cuba, la jugué con Pinar del Río, al pedirme como refuerzo Alfonso Urquiola, mánager que admiro y respeto y que me enseñó mucho. Lástima que el equipo no pudo avanzar. Ahí decidí probarme en otro béisbol.

Pero tú estuviste en el regreso de Cuba a la Serie del Caribe en Isla Margarita 2014.

Claro, porque a mí me mantuvieron en el roster del Villa Clara y el director Ramón Moré decidió integrarme. Jugué la primera base y quedé en el all star de la competencia a pesar del desastroso papel que hicimos. Concluí bateando 438.

¿Internacionalmente cuál fue tu palmarés?

Además de Isla Margarita, de muchacho, con 10 años, yo había intervenido en un Mundialito en México y ya de mayor, integré el CUBA en el 2010 que participó en el Mundial Universitario en Japón, donde quedamos campeones. En ese momento tenía que haber desertado; no pasa un día que no me arrepienta, pero pesó mi familia en eso de la separación. Las oportunidades no pueden dejarse pasar. Hubiera podido cumplir mi sueño de jugar en la Gran Carpa.

En 2014 competí en dos eventos: uno fue el Tope Bilateral con los universitarios de Estados Unidos, celebrado en julio en los estadios Victoria de Girón de Matanzas y Capitán San Luis de Pinar del Río, tope que ganamos por barrida de 5-0.

Y dos, cuando intervenimos en la Serie Internacional de Béisbol que se desarrolló en agosto para celebrar el centenario del béisbol en Colombia.

¿Dónde se efectuó, quiénes tomaron parte?

En el Estadio 11 de Noviembre de la ciudad de Cartagena de Indias, donde asistieron equipos de República Dominicana y Panamá, además de los locales y nosotros; esta vez fuimos segundos detrás de los colombianos.

Una pregunta que no podía faltar ¿tu equipo Cuba todos estrellas?

Ariel Pestano, cátcher; en el cuadro, José Ariel Pito Abreu, Antonio Pacheco, Eduardo Paret y Omar Linares. En los jardines, Alfredo Despaigne, Víctor Mesa y Luis Giraldo Casanova; designado, Orestes Kindelán. Lanzador derecho, Contreras, zurdo, Jorge Luis Valdés, relevo, Pedro Luis Lazo. Mentor: Jorge Fuentes y Alfonso Urquiola.

Sabes que ya autorizaron a que los cubanos que juegan en el exterior, con excepción de las Grandes Ligas por las limitaciones existentes, puedan jugar con el CUBA ¿aceptarías si te llamaran a filas?

Con gusto representaría a mi país, orgulloso de ser cubano y poder aportar. Creo que son pocos los que se negarían a pesar de los pesares, a pesar de los que dirigen la comisión. Fuera un honor. Soy cubano y me enorgullezco de eso.

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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos

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