Madre cubana sobre inundaciones en La Habana: Cuando el agua sube, salen muchas ratas

“El miedo de nosotros en ese lugar es que cuando el agua sube, salen muchas ratas, los ciempiés, las cucarachas”, dijo Alicia.

Inundaciones en La Habana por fuertes lluvias (Imagen de referencia) Foto © Facebook / Chanel Vargas

Ratas, ataques de asma y cortocircuitos son algunas de las preocupaciones de una madre cubana cada vez que ve su casa anegada en agua putrefacta tras la ocurrencia de intensas lluvias; y este año no sería diferente, según contó a CiberCuba.

A los roedores los evita subiendo al segundo piso y la falta de aire de sus tres hijos la combate con antihistamínicos y salbutamol comprados a sobreprecio en la bolsa negra, mientras espera que un milagro no los electrocute cuando el nivel del agua cubre los cables eléctricos de su edificio.  

Lo que no logra superar es el miedo a las represalias de un gobierno incapaz que le da la espalda después de la tormenta. Por ello, para no revelar su nombre real -por razones obvias-, para los lectores de este diario se llamará Alicia.

“El miedo de nosotros en ese lugar es que cuando el agua sube, salen muchas ratas, los ciempiés, las cucarachas”, dijo Alicia y mencionó que “al menos en mi edificio los relojes [contadores] de la luz están bien bajitos”.

 A pesar de insistentes llamadas a la empresa eléctrica para que corten la electricidad, “porque cuando sube el agua tapa los relojes de la luz, y los cables”, los encargados “la tumban cuando ellos quieren”.

La madre cubana no habla solo de su situación, sino que incluye las tribulaciones de otros vecinos “que viven en la planta baja”, a quienes “se les mojan las camas, se les mojan los refrigeradores, lavadoras, todo…”.

En su caso, ella dispone de un cuarto en un segundo piso, lo que le permite resguardar algunos equipos electrodomésticos a esa altura, pero, aclara, “muchas veces mi esposo está trabajando y estoy yo sola en la casa y no tengo cómo subir las cosas”.

Otro inconveniente es que, “como eso es de imprevisto, muchas veces nos coge el horario de comida y no podemos cocinar, no podemos hacer nada”, agregó. Lo mismo le ocurre a otros moradores de su edificio.

Por esa razón, sus muebles se han anegado en agua: “Mi sofá… muchas veces se le moja la cama a mi mamá”. En esta situación, ni Alicia ni su madre ni sus vecinos han tenido el apoyo de las autoridades locales, quienes prometen que entregarán recursos y nunca lo hacen, según refiere.

“Lo apuntan en un papel y nada. Nunca han venido en 13 años”, asegura y agrega que “jamás en la vida he visto a nadie diciendo voy a recoger un colchón” ni nada que le haya dado el gobierno por haber perdido el suyo en una inundación.

Si, al menos, los damnificados fueran depositarios de alguna ayuda económica o asistencia social, su situación de desamparo fuera más llevadera. Sin embargo, en el caso de Alicia, ella no cumple los requisitos que establece el gobierno para ayudar a madres en situación vulnerable. Nunca los cumplió, ni cuando era madre soltera.

“Antes de estar casada fui a ver a una trabajadora social, porque me dijeron que ninguna madre soltera se iba a quedar sin ayuda. Le dije que tenía 3 hijos y me dieron una ayuda un mes, un cheque. Después me dijeron que tenía que buscar el certificado médico de que mis hijos están enfermos para que me pudieran seguir dando ayuda”, precisó la madre.

“Les pedí que, por favor, me dieran al menos el círculo del niño chiquito para poder trabajar en lo que fuera, y me dijeron que no había círculo”, dijo. Alicia agregó que, tal y como sucedió en el caso de la ayuda económica, para optar por el círculo infantil o guardería, la madre debía mostrar “certificados médicos de todo lo que padecieran mis hijos y mis hijos no padecen de nada, solo son asmáticos. No me dieron más ayuda”.

Este lunes un grupo de mujeres damnificadas por la inundación en La Habana, impidieron el tránsito en la Calzada del Cerro, a donde sacaron sus pertenencias mojadas en protesta por la indolencia de las autoridades. Testigos del hecho aseguran que las manifestantes han sido víctimas de inundaciones desde hace tres décadas.

Esto representa 17 años más que Alicia, quien “apenas” lleva 13 años lidiando con el Poncio Pilatos de La Habana, ese gobierno incompetente que se lava las manos y reprime sin ofrecer nada a cambio.

Para Alicia y tantas otras madres, ancianos y niños cubanos este lunes la historia se repitió. Comenzó a subir el nivel del agua y sus casas se inundaron como cada año. Y también, como ya es costumbre, sus muebles y pertenencias se sumergieron en un mar infestado de roedores, enfermedades e impotencia sin que las autoridades tomen cartas en el asunto.

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Annarella Grimal

Annarella O'Mahony (o Grimal). Aprendiz de ciudadana, con un título de Máster otorgado por la Universidad de Limerick (Irlanda). Ya tuvo hijos, adoptó una mascota, plantó un árbol, y publicó un libro.

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