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Dailén, una niña cubana de 10 años que padece múltiples enfermedades y no encontraba tratamiento adecuado en su país, ha logrado salir de Cuba junto a su madre en busca de una oportunidad de vida.
La noticia fue confirmada por su mamá, Danielly Aróstica, a través de una publicación en redes sociales donde compartió imágenes de sus pasaportes, indicando que su destino sería República Dominicana.
"Emprendí un camino difícil con la esperanza de levantarme cada día sin más preocupación que la de darle a mi hija los cuidados que sean indicados, donde sí tiene oportunidad", escribió Aróstica en su mensaje.
La mujer también agradeció el apoyo recibido de activistas, periodistas y ciudadanos solidarios que hicieron posible su salida al visibilizar el caso y gestionaron ayuda para la familia.
Un largo camino de lucha y solidaridad
Dailén sufre de enfermedad renal poliquística autosómica recesiva en variedad juvenil, además de otros padecimientos graves como hipertensión arterial secundaria, cirrosis hepática, hipertensión portal y asma bronquial.
Su estado de salud es extremadamente delicado y requiere un trasplante multiórgano hepático y renal, un procedimiento que no está disponible en Cuba.
Ante la falta de recursos y de atención especializada en su país, un grupo de cubanos solidarios organizaron una campaña de recaudación de fondos a través de la plataforma GoFundMe. La meta es reunir 20,000 dólares para cubrir las necesidades básicas de la niña, así como los costos de viaje, estadía y tratamientos médicos en el extranjero.
Un rayo de esperanza
El objetivo final de la campaña era conseguir una visa humanitaria para Dailén y su familia, para que ella pudiera recibir tratamiento en Estados Unidos, aunque también se exploraban opciones en Brasil, Uruguay, España o Canadá.
El caso de Dailén ha conmovido a muchas personas dentro y fuera de Cuba, quienes han contribuido con donaciones y mensajes de apoyo. "Dailén quiere vivir, pero su vida se agota", se lee en la campaña de recaudación, donde también se destaca la valentía de la niña, quien ha pasado más tiempo en hospitales que en casa.
Por ahora, su salida de Cuba representa un primer paso crucial en su lucha por la vida, un viaje marcado por la incertidumbre, pero también por la esperanza de acceder finalmente a los tratamientos que necesita.
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