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El escritor hispano-peruano Mario Vargas Llosa, uno de los intelectuales más influyentes de la lengua española y firme opositor del socialismo en América Latina, falleció el domingo 13 de abril en Lima, a los 89 años, según informaron sus hijos.
Ganador del Premio Nobel de Literatura en 2010, deja un legado literario monumental y una trayectoria marcada por la defensa del liberalismo y la libertad individual.
Nacido en Arequipa en 1936, Vargas Llosa construyó una carrera que lo llevó a la cima de las letras universales. Obras como La ciudad y los perros, La fiesta del Chivo o Conversación en La Catedral no solo son referentes narrativos, sino también análisis certeros del poder, la represión y la derrota del individuo ante el autoritarismo.
En su juventud simpatizó con la revolución cubana, pero su ruptura fue tajante tras el caso Padilla en 1971. Desde entonces, fue una voz crítica del régimen comunista de La Habana y del socialismo en general.
“El socialismo está muerto. Nadie puede creer en él después de Cuba”, afirmó en 2023 durante una entrevista en Madrid.
Vargas Llosa fue un liberal sin concesiones. Defendió la democracia representativa, el libre mercado y el pluralismo político, y denunció durante décadas las dictaduras del continente.
Su mirada crítica y su pensamiento, incómodo para muchos, lo mantuvieron siempre en el centro del debate público, incluso cuando eso significó el rechazo de antiguos aliados ideológicos.
Además de novelista, fue un prolífico ensayista y conferencista. Hasta diciembre de 2023, mantuvo activa su columna "Piedra de Toque", donde abordó con lucidez temas culturales, políticos y sociales.
Ese año se convirtió en el primer miembro de la Academia Francesa con una obra escrita exclusivamente en español. También en 2023 publicó su última novela, Le dedico mi silencio, cerrando así más de seis décadas de creación literaria.
El comunicado difundido por sus hijos señala que no habrá ceremonias públicas y sus restos serán incinerados, como fue su voluntad.
La muerte de Vargas Llosa es la obligada despedida a un narrador irrepetible, pero sobre todo, a un hombre de una conciencia crítica que supo decir lo que muchos callaban. Su voz, incómoda para las izquierdas dogmáticas y desafiante para el autoritarismo, seguirá viva en sus obras literarias.
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