Lisbeth Fernández, la primera cristiana candidata a Miss Universe Cuba: "La belleza y la fe van de la mano"

La joven representante de Pinar del Río, es la primera cristiana abiertamente candidata a Miss Universe Cuba. Comparte su experiencia conciliando fe y concursos de belleza, desafiando prejuicios religiosos.



Lisbeth Fernández Foto © Instagram / Lisbeth Fernández

Este artículo es de hace 1 año

Lisbeth Fernández, representa a Pinar del Río en el certamen Miss Universe Cuba 2025 y ha generado atención no solo por su carisma y belleza, sino por llevar con orgullo su fe cristiana en un espacio tradicionalmente alejado de los valores religiosos. Con un mensaje poderoso de conciliación entre espiritualidad y estética, se convierte en la primera candidata cubana abiertamente cristiana en participar en este tipo de certamen.

La joven, de confesión bautista, compartió sus vivencias y reflexiones en el programa “La mesa caliente” de Telemundo, donde habló sin tapujos sobre los prejuicios que ha enfrentado desde su niñez por parte de sectores conservadores dentro del cristianismo.

“Esta ha sido una experiencia súper interesante para mí porque yo he crecido con ese prejuicio de que una mujer cristiana que ama a Dios no se puede poner un traje de baño ni modelar. Vengo de una denominación bastante conservadora, soy bautista, pero yo he aprendido que no es tanto lo que uno lleva sino por qué lo lleva y el contexto de las cosas es algo que se debe tener en cuenta”, expresó.

Fernández explicó que su participación en el certamen ha sido también un proceso de diálogo familiar y religioso: “Es algo que he tenido que conversar con mis padres, porque mis padres son muy conservadores (...) En principio les costó aceptarlo, pero después entendieron (...) Toda mi iglesia me está apoyando mucho, están pendientes de las votaciones y muy activos en las redes”.

Desde su perspectiva, los concursos de belleza no contradicen los valores cristianos cuando se entienden desde una óptica diferente: “Los certámenes de belleza son culturalmente aceptados y tanto cristianos como no cristianos se sientan a verlos, lo consumen y lo ven. En ese contexto no se usa el traje de baño por lujuria sino por mostrar una mujer que ha cuidado su cuerpo, que está saludable, que es disciplinada”.

Lisbeth, con una mirada fresca y sin miedo a romper esquemas, quiere ser la voz de un cambio dentro del cristianismo tradicional: “La belleza fue creada por Dios, yo siento que la gente religiosa sataniza todo, ha satanizado el baile, la música, la belleza, tantas cosas. Yo quiero usar mi candidatura para mostrar este mensaje de que se puede ser bella y amar a Dios. Quiero demostrar que la belleza y la fe van de la mano”.

Con esta participación, Lisbeth Fernández no solo busca una corona, sino abrir camino a una generación de jóvenes creyentes que desean vivir su espiritualidad sin renunciar a su individualidad ni a sus sueños.

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Deneb González

Redactora de CiberCuba Entretenimiento






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