El régimen cubano impone un líder a la masonería y amenaza con congelar cuentas bancarias

El Ministerio de Justicia de Cuba destituye al líder masón José Ramón Viñas, crítico del régimen, e impone a Lázaro Cuesta Valdés.


En una nueva muestra de injerencia estatal en la vida de las organizaciones civiles, el Ministerio de Justicia de Cuba ordenó la sustitución del actual líder del Supremo Consejo para el Grado 33 de la masonería, José Ramón Viñas, por el babalawo Lázaro Cuesta Valdés, un veterano masón y figura cercana al régimen.

La medida, que ha generado una fuerte polémica dentro de la comunidad masónica, fue comunicada mediante una carta firmada el pasado 27 de mayo por la Dirección de Asociaciones del Ministerio, informó el portal independiente 14 y Medio.

Carta del MINJUS

En ella se invalida la reelección de Viñas –un líder incómodo para el Gobierno por su postura crítica y su independencia– y se propone a Cuesta como su reemplazo, junto a la amenaza de congelar los fondos de la masonería si no este no es aceptado.

Viñas, vigilado desde hace años por la Seguridad del Estado, ha sido una de las figuras centrales en la crisis que desde enero de 2024 sacude a la masonería cubana.

Fue él quien denunció el robo de 19.000 dólares de la Gran Logia de Cuba y acusó al ex líder Mario Urquía Carreño de encubrir la sustracción y permitir la entrada de agentes del Gobierno en la orden.


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La imposición de Cuesta como Comendador del Supremo Consejo llegó acompañada por amenazas del Ministerio de Justicia: si los masones se niegan a aceptar esta designación, se les retirará el reconocimiento oficial como asociación y se congelarán sus cuentas bancarias.

Para muchos dentro de la hermandad, el nombramiento de Cuesta –quien también lidera la Comisión Miguel Febles de los yorubas independientes y ha sido señalado por su cercanía al Ministerio del Interior– representa la institucionalización de la injerencia gubernamental en una de las pocas organizaciones civiles autónomas que quedan en el país.

En redes sociales, miembros de la masonería han acusado a Cuesta de ser “un hombre del régimen” y “agente activo del MININT desde 1990”, lo que pone en duda su legitimidad y compromiso con los principios de la fraternidad.

También lo han vinculado con prácticas de corrupción y complicidad con estructuras oficiales, como se ha observado en su papel cada vez más alineado con la Asociación Cultural Yoruba.

Publicación en Facebook

Por su parte, el escritor y periodista independiente Ángel Santiesteban, recientemente expulsado de la Gran Logia, denunció lo que considera una operación orquestada por la Seguridad del Estado.

Recordó que en los últimos dos años se han sucedido escándalos, excomuniones internas, infiltraciones de agentes y elecciones no reconocidas por el poder. Santiesteban exige respeto a los procesos internos, incluidos los recientes nombramientos de Alberto Kessel como Gran Maestro y de Viñas como Comendador del Supremo Consejo.

"Esperemos que se pueda lograr el rescate de la Gran Logia, le guste o no al totalitarismo. A la vez, intenta desestabilizar al Supremo con mentiras y tergiversaciones de la ley, e injerencias en asuntos internos que no les corresponde. La membresía masónica está compacta. Todos queremos lo mismo: hacer nuestra vida masónica sin intromisiones externas. Y en esa pelea continuamos enfrascados hasta lograr la libertad que la masonería necesita como dicta su propia filosofía", subrayó en Facebook.

Mientras tanto, Viñas ha optado por mantener el silencio. Fiel a su postura de que los asuntos masónicos deben resolverse dentro de la orden y no ante los medios, se ha abstenido de hacer declaraciones públicas. Sin embargo, para muchos masones, la situación actual representa una encrucijada: aceptar la intervención del régimen o defender la autonomía y el legado de una institución que lleva siglos apostando por la libertad de pensamiento y la independencia moral.

Preguntas frecuentes sobre la injerencia del gobierno cubano en la masonería

¿Por qué el Ministerio de Justicia de Cuba intervino en la masonería cubana?

El Ministerio de Justicia de Cuba intervino en la masonería cubana para sustituir al líder del Supremo Consejo para el Grado 33, José Ramón Viñas, por Lázaro Cuesta Valdés. La medida parece ser una respuesta a la postura crítica e independiente de Viñas, lo que lo convierte en un líder incómodo para el gobierno. Además, el Ministerio ha amenazado con congelar las cuentas bancarias de la masonería si no se acepta el nombramiento de Cuesta, quien es visto como una figura cercana al régimen.

¿Quién es Lázaro Cuesta Valdés y por qué su nombramiento es polémico?

Lázaro Cuesta Valdés es un babalawo y veterano masón conocido por su cercanía al régimen cubano. Su nombramiento como líder del Supremo Consejo ha sido polémico porque muchos lo consideran un "hombre del régimen" y un "agente activo del MININT". Esta percepción genera dudas sobre su legitimidad y compromiso con los principios de la masonería, una institución que ha sido vista como un espacio de pensamiento libre en Cuba.

¿Qué consecuencias enfrenta la masonería cubana si rechaza la designación de Lázaro Cuesta?

Si la masonería cubana rechaza la designación de Lázaro Cuesta, el Ministerio de Justicia ha amenazado con retirarles el reconocimiento oficial como asociación y congelar sus cuentas bancarias. Esta amenaza de intervención estatal representa un punto de inflexión en la larga historia de tensiones entre el Estado cubano y las organizaciones civiles autónomas en la isla, y coloca a la masonería en una encrucijada entre la sumisión al régimen o la defensa de su autonomía.

¿Cuál ha sido la respuesta de la comunidad masónica ante la intervención del régimen?

La comunidad masónica ha respondido con indignación y resistencia ante la intervención del régimen cubano. En redes sociales, miembros de la masonería han expresado su rechazo al nombramiento de Cuesta y lo han acusado de ser un agente del régimen. Además, figuras como el escritor y periodista independiente Ángel Santiesteban han denunciado la operación como una estrategia del Estado para infiltrar y controlar la institución. La comunidad masónica se encuentra ahora en una situación crítica, debatiéndose entre aceptar la intervención o defender su autonomía histórica.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un periodista antes de su publicación.




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