En un video viral compartido en TikTok una joven cubana relató las arduas gestiones que los ciudadanos deben hacer para conseguir gas licuado en la Isla, un recurso esencial para la cocción de alimentos.
Según su testimonio, el proceso para adquirir el gas se ha vuelto una verdadera odisea debido a la escasez crónica y a las complicadas regulaciones impuestas por el régimen.
"No es para nada fácil, primero tienes que esperar a que haya gas, que haya disponibilidad, después, hacer todo el procedimiento", comenzó Briana Matancera.
El primer paso es instalar la aplicación Transfermóvil en el celular, a través de la cual los usuarios deben sacar un turno para poder comprar el gas. Sin embargo, este proceso no es gratuito, ya que la aplicación requiere el pago de 10 pesos cubanos para obtener el turno.
Una vez que el sistema confirma el turno y notifica al usuario del número en la cola, los ciudadanos deben esperar pacientemente, visitando repetidamente el punto de venta para verificar el avance de la cola.
"Tienes que esperar, mi amor -porque todo no es muy fácil así- a que entre el gas al punto, y tienes que ir dando vueltas al puntico para ver por qué número va la cola", dijo con ironía.
La joven también señaló la escasez de electricidad como un factor que complica aún más la situación, lo que lleva a muchos cubanos a recurrir a métodos alternativos de cocción como el carbón o la leña.
"Por eso es que vas a ver muchos cubanos cocinando constantemente con carbón, porque como nunca hay corriente, también se dificulta mucho poder comprar el gas", concluyó.
El testimonio de Briana refleja el sentir de muchos cubanos que viven a diario con la incertidumbre sobre cuándo podrán adquirir este vital recurso.
La escasez de gas licuado ha sido una constante desde finales de 2024, con largas filas y escasos suministros disponibles. Muchos hogares han quedado sin gas durante meses, lo que ha obligado a la población a adaptarse a situaciones cada vez más precarias.
Crisis del gas licuado en Cuba: una situación insostenible
La escasez de gas licuado (GLP) en Cuba se ha intensificado en los últimos meses, reflejando no solo un colapso en el sistema de distribución, sino también los efectos de la crisis económica del país.
El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, admitió esta semana que un barco cargado de gas estuvo anclado frente a las costas de Santiago de Cuba durante casi cuatro meses debido a la falta de financiamiento y la imposibilidad de realizar pagos internacionales, una situación que resalta la profunda crisis financiera que afecta al régimen cubano.
Según De la O Levy, durante los primeros 117 días del año Cuba no tuvo acceso al gas, una situación que evidenció las fallas graves en el sistema logístico y financiero del país.
Aunque el gobierno ha asegurado que se logró reunir el dinero necesario para pagar el suministro, las restricciones internacionales complicaron el proceso, y el buque con 1,300 toneladas de GLP permaneció estacionado varios meses.
La escasez de gas y otros recursos esenciales ha obligado a miles de hogares a recurrir a métodos de cocción como la leña o el carbón, menos eficientes, más contaminantes y sobre todo mucho más trabajosos.
La población enfrenta enormes dificultades para acceder a un bien básico, otra muestra de la aguda crisis energética y económica que atraviesa Cuba, caracterizada por apagones frecuentes, falta de combustibles y una creciente insatisfacción popular.
Las denuncias de los ciudadanos, como la de Briana Matancera, continúan siendo un grito de desesperación ante la falta de soluciones inmediatas y la falta de recursos para afrontar los problemas básicos de la vida diaria.
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