“Soy cubano, en México, y hoy les voy a enseñar algo que a mí me ha sorprendido mucho desde que yo llegué aquí a México”. Así comienza el video publicado por el creador de contenido Leo Ortíz, conocido en TikTok como @elpapi_de_lasmamis, donde comparte su experiencia al descubrir la presencia de tienditas en cada esquina.
“Y es que aquí en México hay una tiendita en cada esquina. Ojalá en Cuba hubiera eso, asere, donde puedes conseguir todo lo que tú quieras, literalmente”, dice mientras graba su recorrido por el vecindario en Zitácuaro, Michoacán.
“Esto es al doblar de donde yo vivo... todas las tienditas que hay y tú puedes entrar y hay desde chuchería, fruta...”, explica, señalando uno a uno los establecimientos. “Me duele que mi familia no pueda disfrutar de estas cosas, que en Cuba no haya estas oportunidades y variedades de cosas”.
Aunque reconoce que en Cuba “sí hay sus cafeterías, hay como sus lugares de gente que vende así particulares en su propia casa”, afirma que “cosas así específicamente como les estoy enseñando, eso no existe, eso es por gusto”.
El video generó decenas de reacciones, con comentarios de bienvenida como: “Bienvenido, muchos soñamos con el sueño americano, y si para ti esto es el sueño México, bienvenido amigo”, escribió un usuario. Otro comentó: “Dios te conceda traer a tu familia pronto. Bienvenidos los cubanos. Y deseo que tengas éxito con tu carrera”.
También hubo mensajes críticos: “¿Y cuándo te largas de México?”, escribió uno. “¿Y por qué saliste de Cuba?”, preguntó otro.
Una seguidora intentó poner en perspectiva el contraste: “Para nosotros es normal, pero para ustedes es un privilegio. Lo que para nosotros es cotidiano, ustedes lo ven como un sueño cumplido”.
Este tipo de testimonios se ha vuelto frecuente entre cubanos que migran a México y comparten en redes sociales los contrastes con la vida en la isla. En febrero pasado, una pareja mayor se hizo viral al sorprenderse por la cantidad de productos que encontraron en una tienda mexicana. En otro video, una joven cubana rompía en llanto tras poder comprar sus primeras cazuelas.
Archivado en:
