En medio de la profunda crisis habitacional que atraviesa Cuba, el régimen intenta potenciar varios proyectos que incluyen edificaciones a partir de contenedores marítimos, como parte de sus propuestas para paliar el déficit de viviendas en la provincia de Holguín.
Además de estas casas contenedores, según la Agencia Cubana de Noticias, se plantean módulos prefabricados para residencias multifamiliares, casas de abuelos y edificaciones sin acero ni cemento, estas últimas inspiradas en técnicas constructivas tradicionales de la época colonial.
Los edificios multifamiliares prefabricados permiten una mejor adaptación urbanística y flexibilidad en los espacios, según Solange Reyes Ochoa, arquitecta de la Empresa de Servicios de Ingeniería y Diseño, grupo a cargo del proyecto.
Asimismo, explicó que las construcciones sin acero ni cemento ofrecen una alternativa ante la escasez crónica de materiales de construcción en la isla. Estas soluciones, aseguró, pretenden mejorar el bienestar comunitario mediante proyectos “creativos y sostenibles”.
Sin embargo, la propuesta de casas con contenedores en Cuba se enmarca en un contexto de profunda crisis económica, en el que millones de familias apenas tienen acceso a alimentos básicos, mucho menos a opciones de vivienda digna.
En países como España, las casas contenedor han ganado cierta popularidad como alternativa sostenible y asequible, pues permiten diseños versátiles, menor tiempo de construcción y precios más accesibles, según destaca un análisis de Idealista News.
Las características de estas casas incluyen su alta resistencia gracias a la estructura metálica original de los contenedores marítimos, que están diseñados para soportar condiciones extremas y grandes cargas.
Además, ofrecen la posibilidad de reubicación, reduciendo su impacto ambiental respecto a las viviendas tradicionales, aunque requieren cimentación en el terreno donde se instalan.
Los tiempos de construcción en España varían entre uno y seis meses, dependiendo del tamaño y la complejidad del proyecto, algo difícil de imaginar en Cuba, donde la burocracia, el desabastecimiento y la falta de infraestructura retrasan cualquier plan de edificación.
Mientras el régimen cubano presenta estas iniciativas como una “solución creativa”, la realidad es que la mayoría de la población no puede acceder a una vivienda digna, en un país donde la crisis de materiales, los bajos salarios y los altos precios -a menudo en monedas extranjeras- convierten a cualquier propuesta oficial en una quimera para la mayoría de los cubanos.
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