Familiares, amigos y vecinos del preso político Yan Carlos González despidieron su restos mortales en Manacas, en el municipio villaclareño de Santo Domingo. González falleció tras mantener una huelga de hambre de más de 50 días como forma de protesta por lo que consideraba una condena injusta.
El velorio y posterior entierro se llevaron a cabo en un ambiente tenso, según relataron testigos presenciales.
Durante la despedida en el cementerio, una persona cercana al fallecido compartió ante los presentes unas palabras que, según dijo, fueron expresadas por el propio González antes de morir:
“Yo no le cumplo a nadie… si yo lo hice, yo me muero cumpliendo lo que yo hice, porque yo sé que lo hice y me callo la boca porque lo hice, pero si no lo hice, me voy con los pies por delante de esta prisión”.
Otra testigo ratificó que en una visita que le hizo a prisión le dijo algo similar:
“Nos lo dijo, que él de allí salía libre, con los pies por delante, porque él no iba a cumplir 20 años por una cosa que él no había hecho. Y el que lo hizo está en la calle, pero lo culparon a él”.
El sepelio culminó con gritos de “¡Viva Yan Carlos!”, como expresión de dolor y homenaje a quien, según denuncian sus allegados, murió defendiendo su inocencia.
Yan Carlos González González, de 44 años murió el lunes 7 de julio en el Hospital Provincial Arnaldo Milián.
Su muerte fue confirmada públicamente por la organización de derechos humanos Cubalex, que desde hace semanas advertía sobre el deterioro extremo de su salud y la desatención médica en los centros penitenciarios cubanos.
Cubalex denunció que González había iniciado su protesta en abril de 2025, tras conocer la petición fiscal de dos décadas de cárcel por el supuesto incendio de varios cañaverales en el municipio de Santo Domingo.
Según la organización, fue “acusado sin pruebas” y permanecía recluido en la prisión La Pendiente antes de ser trasladado al hospital con un “pronóstico reservado”.
Una condena sin pruebas, según su familia
El caso de Yan Carlos González ha provocado indignación entre familiares y defensores de derechos humanos.
Según su esposa, Elena Pérez Uz, el activismo cívico de su esposo fue lo que lo puso en la mira del sistema.
“El sistema lo convirtió en un preso político porque al juzgarlo sin pruebas lo convirtió en un preso político y allí [en el juicio] el abogado lo dijo”, afirmó Pérez Uz a Martí Noticias.
Pérez relató que el proceso se inició luego de que, el 16 de mayo de 2024, se incendiara un cañaveral. Al día siguiente, su esposo fue arrestado basado únicamente en el testimonio de que había amenazado con prender fuego a campos de caña si continuaban los apagones.
Según su esposa, desde el 4 de abril comenzó a reducir su alimentación y dejó de comer completamente el 17 de mayo, coincidiendo con el aniversario de su arresto.
Durante este tiempo, González se cosió los labios y los párpados como forma de protesta extrema, según confirmó Cubalex.
La falta de atención médica fue denunciada reiteradamente.
Según su esposa, llegó al hospital con un nivel de deshidratación muy grande y los riñones ya estaban comprometidos. Sufría también de neumonía severa, fallo renal y sangrado hepático.
“Al verlo moribundo lo excarcelaron, pero ya era muy tarde”, denunció la activista Isis Ro.
La muerte de González no es un hecho aislado. Según datos recopilados por Cubalex, en los primeros seis meses de 2025 al menos 37 personas han muerto bajo custodia en Cuba, 23 de ellas en centros penitenciarios.
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