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La crisis ambiental que viven los habitantes de Moa, en la provincia cubana de Holguín, ha escalado al punto de provocar demandas públicas de información por parte de periodistas vinculados al oficialismo, quienes exigen a la empresa Cubaníquel y a las autoridades locales una explicación clara sobre la contaminación provocada por la industria del níquel.
El periodista oficialista Lázaro Manuel Alonso utilizó sus redes sociales para compartir la denuncia de su colega Yulieska Hernández García, quien alertó sobre la emisión constante de polvo mineral desde la fábrica Comandante Ernesto Che Guevara, perteneciente al Grupo Empresarial Cubaníquel. “Se necesita más información sobre este asunto”, reclamó Alonso.
En su publicación, Hernández describió una situación “incómoda en grado sumo”, que ha afectado la calidad de vida en Moa durante semanas. “El peor momento se vivió en las últimas 24-48 horas, a partir del vertimiento más intenso de mineral desde los hornos de reducción”, escribió.
La periodista criticó la falta de comunicación oficial: “El vertimiento mayor ocurre sin una causa explicada y sin un aviso previo oportuno”.
Hernández defendió que no se trata de una acción intencional por parte de la industria, y reconoció que “hablar del tema en las redes es lógico, es plausible”, especialmente ante la falta de transparencia institucional.
En este sentido un usuario destacó en los comentarios a su post: "Indiscutible que no fue deliberadamente, pero tiene un poco de irresponsabilidad administrativa y ambiental. Es bueno que el Director de la ECG y Cubaníquel respondan ante los medios de Moa y Cuba sobre esta situación".
La alerta ciudadana estalló hace días, cuando una vecina de Moa denunció en redes sociales la “desesperación” que provoca vivir bajo una constante nube de polvo negro. “Lo que sale de tu garganta es negro. Es como si respiráramos veneno”, dijo la mujer al periodista Mario J. Pentón, solicitando anonimato por temor a represalias.
La situación en Moa ha sido calificada por algunos como un ecocidio silencioso. Las plantas procesadoras de níquel y cobalto en la región, como Pedro Soto Alba y Ernesto Che Guevara, operadas por la empresa mixta Moa Nickel S.A. –una sociedad entre el régimen cubano y la canadiense Sherritt–, aseguran en sus redes sociales que trabajan con “altos estándares de seguridad y calidad”.
Sin embargo, la realidad que denuncian los vecinos contrasta con esa versión. “Limpias la casa y al momento ya está sucia otra vez”, explicó la residente. “Nos están matando lentamente”, repiten muchos habitantes, mientras las autoridades aún no ofrecen respuestas ni soluciones concretas.
En junio, la periodista holguinera dedicó un reportaje a destacar los "excelentes resultados en la gestión medioambiental" que tuvieron, en el primer semestre de 2025, empresas como Moa Nickel SA Pedro Sotto Alba, CEPRONIQUEL, CEXNI y Cediniq Moa. Los funcionarios entrevistados alertaban que la industria cubana se preparaba para un incremento en su producción pero no mencionaron las implicaciones que tendría en la calidad de vida de la población.
El níquel y el cobalto son fundamentales para la economía del régimen cubano. La explotación en Moa comenzó en los años 1950 y hoy el gobierno busca incrementar la producción para aprovechar la demanda internacional. Pero la población local sigue siendo la más afectada, pagando el costo ambiental y de salud.
Se espera que, tras la presión en redes sociales, medios locales oficialistas publiquen próximamente un informe con declaraciones de especialistas de la fábrica Ernesto Che Guevara, que intentaría ofrecer una versión oficial de los hechos.
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