Los servicios electrónicos de pago en Cuba volvieron a estar operativos este jueves tras una interrupción programada, como parte de labores de mantenimiento en la infraestructura tecnológica de la estatal Servicios de Pago Red S.A. (REDSA).
La entidad informó que las operaciones concluyeron “satisfactoriamente” y los canales de pago ya funcionan con normalidad.
“Todas las tareas planificadas fueron cumplidas. Los canales de pago están activos al 100 % y se está monitoreando el incremento de las operaciones. Los clientes ya tienen acceso a todas sus cuentas, a través de las plataformas que operan en el país”, aseguró Eduardo Cubillas Jiménez, director del Centro de Datos e Infraestructuras de REDSA.
No obstante, el corte total de los servicios que abarcó desde los cajeros automáticos hasta plataformas como EnZona y Transfermóvil, generó molestias y suspicacias entre los usuarios, que ven con creciente recelo estos anuncios de “mantenimiento” en un entorno marcado por la inestabilidad tecnológica y financiera en el país.
La paralización de las operaciones tuvo lugar entre la medianoche del miércoles 30 de julio y las 5:00 a.m. del jueves 31.
Durante ese lapso quedaron inhabilitados los pagos electrónicos, las transferencias interbancarias, el uso de terminales de punto de venta (TPV) y la disponibilidad de efectivo a través de cajeros, agravando aún más las limitaciones cotidianas para acceder al dinero en la isla.
REDSA justificó la medida como una acción para "asegurar las actualizaciones requeridas que garantizan la seguridad y disponibilidad de los servicios", aunque la falta de transparencia sobre el contenido técnico de las mejoras y la reiteración de fallas en el sistema provocaron reacciones adversas en redes sociales.
Algunos usuarios interpretan estas paradas técnicas como maniobras encubiertas del régimen para preparar medidas económicas impopulares, como ya ocurrió con el incremento de tarifas impuesto por ETECSA en mayo pasado.
En un país donde las fallas de conectividad, la escasez de efectivo y los apagones son constantes, cualquier cambio en los servicios digitales financieros genera una gran incertidumbre, especialmente cuando no se ofrece información clara y detallada que garantice la confianza del ciudadano en los sistemas que gestionan su propio dinero.
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