
El presidente Donald Trump aseguró este domingo que las empresas extranjeras que inviertan en el país podrán traer a sus propios empleados “por un tiempo”, con el fin de capacitar a trabajadores estadounidenses en la elaboración de productos complejos.
La declaración, publicada en su red social Truth Social, llega tras la polémica generada por la redada migratoria en una planta de Hyundai en Georgia, donde fueron detenidos 475 empleados de varios países, en la mayor operación de este tipo desde el inicio de su gobierno, de acuerdo con la agencia EFE.
Un intento de calmar a los inversores
Trump dijo que no quiere “asustar o desincentivar la inversión” de compañías extranjeras, y defendió que la llegada temporal de personal experto es necesaria para que Estados Unidos pueda reaprender la fabricación de productos estratégicos como chips, semiconductores, barcos o trenes.
“Cuando empresas extranjeras (…) vienen a Estados Unidos con inversiones masivas, quiero que traigan a su gente experta por un periodo de tiempo para enseñar y entrenar a nuestra gente”, escribió.
La tensión con Corea del Sur
Las palabras del mandatario se producen días después de que 316 trabajadores surcoreanos regresaran a su país tras la redada en Georgia. La medida provocó malestar en Seúl: el presidente Lee Jae-myung advirtió que el operativo minó la confianza de las empresas de Corea del Sur en invertir en EE.UU., mientras que la cancillería surcoreana reveló que Trump pidió a sus funcionarios “alentarlos a quedarse”.
Aunque evitó referirse directamente a ese incidente, el presidente estadounidense justificó su postura en términos estratégicos: si las empresas no pueden llevar a su personal de confianza para iniciar proyectos, “toda esa inversión masiva nunca vendría en primer lugar”.
Entre la dureza migratoria y la apertura selectiva
El mensaje refleja la contradicción entre la política de mano dura migratoria de Trump y la necesidad de atraer inversión extranjera para sectores clave. “Les damos la bienvenida a sus empleados —aseguró—, y orgullosamente aprenderemos de ellos para, en el futuro, hacerlo incluso mejor”.
Trump y la reducción de empleos para inmigrantes en EE.UU
Trump ha celebrado abiertamente los despidos de trabajadores extranjeros en Estados Unidos, presentándolos como una victoria para su política de “priorizar a los estadounidenses primero”. Para el mandatario, cada recorte de personal foráneo representa un paso más hacia lo que él llama “recuperar los empleos robados”, sin importar los efectos colaterales en la inversión internacional ni en la estabilidad de las empresas que dependen de mano de obra especializada.
En contraste, Trump solo aplaude el crecimiento laboral cuando se trata de ciudadanos nacidos en Estados Unidos, reforzando un discurso nacionalista que margina a los inmigrantes y crea una narrativa de confrontación en el mercado laboral.
Bajo esta visión, los extranjeros son tolerados únicamente de manera temporal y con el objetivo de transferir conocimientos, mientras que el verdadero éxito, según su retórica, se mide en la cantidad de empleos que ocupan “los de casa”.
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