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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha explicado por qué en múltiples ocasiones ha sido captado en los últimos meses con los ojos cerrados -como si estuviera dormido- durante reuniones de gabinete, algo que ha alimentado las especulaciones sobre su salud física y mental.
Lejos de atribuirlo al cansancio o a un estado de somnolencia, el mandatario lo ha achacado al tedio que le generan esos encuentros.
“Son aburridísimas”, sentenció, sin perder su característico tono provocador, en entrevista publicada este lunes por New York Magazine.
La revelación forma parte de un extenso reportaje publicado por la revista este lunes, en el que fueron abordadas las preocupaciones crecientes sobre la salud del presidente, de 79 años, especialmente tras la aparición de moretones en sus manos y ciertas escenas en público donde aparentaba estar somnoliento.
“Cierro los ojos, pero escucho todo”
Durante la entrevista, Trump detalló cómo vive esas largas sesiones con su equipo.
“Voy recorriendo la sala y tengo a 28 tipos. La última vez fueron tres horas y media. Tengo que echarme hacia atrás y escuchar, y muevo la mano para que la gente sepa que estoy prestando atención”, afirmó, en una mezcla de franqueza y desdén hacia el ritual institucional.
"Escucho cada palabra y no veo la hora de salir de allí", añadió.
Frente a las críticas que lo acusan de quedarse dormido en funciones oficiales, el presidente insistió en que cerrar los ojos no implica desconectarse de la discusión.
“Escucho cada palabra”, recalcó.
Salud en la mira: Entre informes médicos y maquillaje
Aunque Trump asegura sentirse “igual que hace 40 años”, su estado físico ha sido objeto de escrutinio desde su retorno al poder hace un año.
Los moretones visibles en sus manos, en particular, han despertado sospechas.
El propio presidente se refirió recientemente a uno de ellos, atribuyéndolo a un golpe accidental durante su participación en el Foro Económico Mundial de Davos.
La Casa Blanca, por su parte, ha dicho que se deben a los frecuentes apretones de manos.
En un intento por despejar dudas, el pasado verano se publicó un informe médico que revela que Trump padece insuficiencia venosa crónica, una condición común en personas mayores.
Sin embargo, el documento concluyó que el presidente goza de una “excelente salud”.
Amenazas legales contra la prensa
Más allá del contenido médico, uno de los momentos más tensos de la entrevista se produjo cuando Trump lanzó una advertencia directa al periodista presente: “Si vas a escribir una mala historia sobre mi salud, voy a demandar a la revista New York Magazine”.
Aunque formulada en tono informal, la amenaza fue clara.
“Llegará el momento en que puedas escribir esa historia, quizá en dos, tres, cinco años... y a nadie le va a importar, supongo. Adelante, siéntate”, añadió.
Este tipo de comentarios no son nuevos.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, también ha recurrido a amenazas similares. Recientemente, The New York Times reveló un audio en el que Leavitt advertía a un equipo de CBS News que el presidente demandaría si su entrevista con Tony Dokoupil era editada: “Él dijo: 'Asegúrense de no cortar la cinta, asegúrense de que la entrevista salga completa. Si no lo publicas completo, te demandaremos'”.
Aunque algunos presentes interpretaron los comentarios como una broma, la línea divisoria entre advertencia y amenaza no parece clara, especialmente considerando los antecedentes legales de Trump con la prensa.
“El presidente sobrehumano”: la narrativa oficial
Desde la Casa Blanca, la estrategia de comunicación gira en torno a la exaltación de la resistencia física y la capacidad ejecutiva de Trump. El artículo de New York Magazine recoge testimonios de miembros de su equipo que refuerzan esa narrativa. Eric Trump, su hijo, y varios funcionarios destacan su energía inagotable y su dedicación.
Steven Cheung, director de comunicaciones, dijo a Fox News Digital.
“En tan solo un año, ha logrado lo que la mayoría de los presidentes logran en todo su mandato”. Y añadió: “Cualquier medio de comunicación que intente inventar mentiras sobre el presidente Trump debería estar preparado para que le den una buena demanda”.
En la misma línea, durante la entrevista, Trump se dirigió a sus médicos para recibir confirmación en tiempo real: “¿Tengo una salud perfecta?”, preguntó. “Su salud es excelente, señor”, respondió el doctor James Jones, uno de los oficiales médicos presentes.
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